La omnipresencia de Chávez

Uno de esos intelectuales orgánicos de la cultura de la modernidad ha criticado tanto el lenguaje impuesto por el líder de la revolución, así como su permanente presencia mediática.

Quizás sea razonable este último cálculo, aun con espacio para el escepticismo.

Sola- mente una medición en la opinión pública, como lo afirmó el propio Chávez, podría facilitar una decisión tanto sobre la duración como sobre las oportunidades para sus intervenciones públicas. Pero, como lo enseña la semiología, la lengua, expresión de un sistema axiológico, no es fenómeno estático como no lo son los valores que animan y permiten la vida social.

Es cierto que la búsqueda de una terminología que refleje un nuevo paradigma de vida exige el uso de signos utilizados en el pasado, o por otras culturas, incluso desaparecidas. Pero esos signos adquieren un significado momentáneo relacionado con las ideas éticas existentes en cada momento histórico. Con ese significado será como cada una de ellas se añadirá a la contracultura marcadora del nuevo período histórico iniciado por el momento revolucionario.

Se estiman aquí esos instantes como procesos históricos. O sea, textualizados por historiadores, quienes establecen los límites entre un período y otro. En la cotidianidad esos límites no se ven, y así el común no adquiere conciencia de vivir en una revolución. Por eso su vida continua, alterada sólo por intentar ampararse en un individualismo extremo que le supere la incertidumbre propia de la dinámica presente.

En la revolución actual, ni aun el código lingüístico del materialismo histórico es significativo.

Únicamente tendría validez sí se evoca para incluirlo en el nuevo código en construcción, no siempre con el valor positivo que tuvo en el pasado. Ese código marxista responde al determinismo heredado por el siglo XX de la revolución del XIX Y en la edificación de tal código poco se discute sobre el rol incomparable jugado por el líder del bolivarianismo. Con pocas dudas Chávez es hoy la fuerza de los movimientos y los grupos sociales cuyos intereses expresa, y esa fuerza no esta limitada a sus seguidores venezolanos, ni a los nuestroamericanos, sino como es constatable, ocupa un ámbito universal en donde goza hasta hoy de una ilimitada confianza y apoyo de sus partidarios.

Por eso nadie como él puede utilizar términos, que con una carga valorativa, vayan configurando el nuevo código lingüístico con la más amplia probabilidad de regir una civilización universalizada, tal como lo fue la decadente de la modernidad. Una nueva cultura cuyas profundidades hoy ni siquiera podemos imaginar. Esa esencia se la dará el lenguaje hoy en construcción, identificador de los fenómenos observables en la realidad. Expresiones físicas mutables de ella. Tal lenguaje sería una constante en tanto no ocurra una revolución paradigmática. Ella esta en curso.

Apareció con el desarrollo del paradigma posibilista surgido de la física quántica y la teoría de la relatividad. Nuestra época podría ser la era para la génesis de una ciencia holistica sobre la conducta humana.

alberto_muller2003@yahoo.com


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Alberto Müller Rojas


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