04 de octubre de 2009, despertamos con la noticia: ¡MERCEDES SOSA MURIÓ! La admiré desde aquellos tiempos de utopía DE SUEÑOS PROFUNDOS POR CAMINOS MEJORES, TIEMPO EN QUE PARECIAMOS no encontrar la ruta anhelada.
1989 Mercedes nos deleitó con su canto a la vida, los sucesos de ese año ya los venia rumoreando la gran mujer latinoamericana. Tiempos de parto dolorosos de una nueva época.
En el transcurso del cambio epocal de aquel año de 1992 MERCEDES NO DECIA EN SU CANTO: “Solo le pido a dios que el dolor no me sea indiferente, que la resaca muerte no me encuentre vacía y sola sin haber hecho lo suficiente”
Cuanta utopía, que hoy sigue quizás mas igual y mas firme que antes. Aquel mundo de libertad, Aquel mundo sin odios, Aquel mundo de amor por la naturaleza, aquel mundo que se define como gran luchador por las causas existenciales del hombre. Mercedes gran amiga nunca te conocí en persona, ¡perdón!, si te conocí en los pasillo de la facultad de ingeniería allá en el insigne año del 1989, te conocí en el auditorio Ali Primera a través de tus canciones que retumbaban dentro de nuestro espíritu revolucionario contestario. Mercedes te conocí en la sierra en Sirapta, en Sherepkta , te vi en el rostro del yuckpa explotado por el terrateniente. Mercedes te conocí en el barrio donde solo el gemir de los parias inocentes del capitalismo nos miraban y decían sin asombro: “Son más de lo mismo”. Mercedes te conocí en el rostro del aquel niño que sin norte deambula por las calles de mi patria latigueando su dolor solo con aquellas sustancias blanca maldita en la cual ven curar sus penas.
Mercedes te veo siempre en la calles de mi patria, en el rostro de aquella madre que se resiste a morir con sus hijos, afincando sus esfuerzos por sobrevivir en la indignidad. Mercedes te vi en el rostro del campesino explotado cuando dijiste: “Cuando tenga la tierra la tendrán los que sufren, los maestros, los hacheros, los obreros”.
Mercedes te conocí y te veo siempre en los rostros de esperanzas de los hombres y mujeres de mi patria. Mercedes te conocí en el rostro del usurpador cuando le cantaste: “Hermano dame tu mano, vamos juntos a buscar una cosa pequeñita que se llama libertad. Esta es la hora primera, este es el justo lugar, abre la puerta que afuera la tierra no aguanta mas. Mira adelante hermano, es tu tierra la que espera, sin distancias ni fronteras, que pongas alto la mano.
Sin distancias ni fronteras, esta tierra es la que espera, que el clamor americano le baje pronto la mano al señor de las cadenas”.
Mercedes
grande, Mercedes humana eres y serás siempre la Mercedes latinoamericana
*Ingeniero de Petroleo