Tres duros ataques al narcisismo humano y revolucionario

Libres para deliberar, decidir y actuar, posiblemente de modo original, la conducta de un liderazgo queda sometida a la evaluación de la evolución de un proceso, y queda igualmente determinada por las circunstancias sociales del ambiente a que el liderazgo somete.

Las costumbres no se cambian fácilmente, de hecho, por definición los hábitos de la sociedad resultan casi inmutables, pero si se puede cambiar el ambiente. Los medios usados provienen de la ciencia, pero como los usamos de un modo peculiar que no afecta la conducta desplazando el control externo por uno interno, es muy difícil que el proceso en su evolución pueda ser ejercido por un solo hombre. Necesitamos ese liderazgo revolucionario, pero necesitamos otro presidente para garantizar el avance social del proletariado.

Copernico, fue el primero en atacar científicamente el narcisismo de la humanidad y de los liderazgos, lo hizo cosmológicamente. Darwin, realizo otro ataque al narcisismo religioso, lo hizo biológicamente. El tercer ataque estuvo a cargo de Freud, en el plano psicológico.

La creencia de que algo en el centro del hombre sabe cuando sucede en su propio interior al mando de su fuerza de voluntad, ejerce control sobre el resto de la propia personalidad, se nota en el narcisismo de los líderes.

Los continuos elogios parecen ser la causa de la perdida de la ecuanimidad. La admiración despertada, queda afectada cuando no hay motivo para alabar, destruye reforzadores a los que se hallan habituados. Vanidad herida, errónea, vejatoria y peligrosa, argumentar y atacar a cuantos le critican y la defienden. A la larga, los repertorios verbales sostenidos durante mucho tiempo resultan ser inútiles, estratégicamente hablando. No es el resultado de una conciencia planificada, solo es explosión emocional.

A la población se le hace difícil vivir en un ambiente cuyo rumbo cierto se desconoce. Población débil y desamparada ideológicamente entre las extrañas palabras, fuerzas invisibles que no alejan el maleficio del capitalismo y la corrupción.

La ignorancia engendra el miedo y puesto que el proceso es ignorante, el pueblo no actúa como amo del proceso, esta medroso y suplicante. En realidad, no es que sea demasiado pronto para que la masa pudiera sentirse dueña de la revolución y su futuro, a pesar de haber llegado a sostener la misma. Lo que pasa es que esta demasiado manipulado con la historia y con el cuento de que se requiere de siglos para cambiar el sistema. Y, como ideológicamente esta mal, en comparación con las enormes fuerzas del capitalismo, mas los intereses mezquinos de la política, la revolución se encuentra en un estado de para, hasta que “alguien” decida que ya se puede gobernar a si misma.

Manipulaciones políticas, reales y ficticias, exageración de la verdad y de los cuentos, retrasan la evolución de la transición en una permanente lucha frenando paso a paso, poco a poco la revolución, para estar solo en la cima del liderazgo por conveniencia e integrado con el pueblo por necesidad.

Así la gente, no comprende cabalmente el alcance de su participación. El valor del autentico liderazgo puesta en sus manos será, el valor de su creciente experiencia, esperando el día para administrar el poder.

Trabajar hoy por las revoluciones, no significa cumplir la voluntad de los inoficiosos procesos anteriores, obedeciendo a raja tabla mentalidades revolucionarias colonialistas, de esa forma nunca llegaremos a cambiar verdaderamente el sistema opresor.

Se requiere mucha capacidad a más de convicción. Pasadas experiencias, ya invisibles solo se mudaban de casa. Todo lo sabían y todo estaba previsto sin consultar al pueblo. De aquí a 5 o 10 años seremos potencia siempre calculando el mismo liderazgo; sentimiento individualista sin cabida en los nuevos procesos en donde la masa no solo debe ser participativa sino incluida con voz y voto. Solo de esa forma terminaremos con ese socialismo literal de todo esta bien…

De todas maneras, en la mente de la población se puede meter ofrecimientos y más ofrecimientos, trabajando todos para el bien de todos, se nos dice, llego a convertirse en ciega obediencia, cumplimiento ciego, sin criticar, ni protestar, ya no se estilan en las nuevas revoluciones participativas, las que así se formaron fracasaron. La critica es imprescindible para el socialismo científico.

Los nuevos conceptos de la revolución deben encaminarse a lo que los otros procesos nunca lo hicieron, entregar el poder al pueblo sin mas manipulaciones, pues, esta visto que los gobiernos, sus lideres dudan entregar el poder, el narcisismo se impone como parte de las debilidades humanas. Y este, es uno de los elementos que no permiten el crecimiento revolucionario para aclimatar al pueblo para la gran transición al socialismo. Todas las revoluciones se estancaron en esa etapa.

Hay vestigios muy profundos de esos procesos. En nuestras revoluciones pacificas no podemos cometer los mismos errores por intereses mezquinos de una pequeña elite de gobierno aclimatada a los aplausos.

Hoy las revoluciones cuentan con el apoyo popular. Las revoluciones armadas carecían de ese respaldo, por lo tanto no podemos seguir con el pasado. Si necesitamos el liderazgo de Chávez, lo discutible es su permanencia como presidente hasta el 2021 sin otro tipo de liderazgo en manos del pueblo, eso es muy peligroso, si lo que se busca es implantar otro sistema equitativo. La revolución debe continuamente rejuvenecerse con sangre y mentalidad del pueblo, constante flujo, esa la clave del éxito para conquistar fronteras que nadie pudo pasar con las revoluciones pasadas.

Chávez por siempre será un factor importante en esta nueva etapa revolucionaria. Innegable ese puesto en la historia, pero hasta ahí. El socialismo debe ir más allá de Chávez. Necesitamos urgentemente cambiar el formato de los liderazgos, pues, estos deben estar en el pueblo así como el poder.


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Raúl Crespo


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