TO3 - Campo Antiguerrillero (Segunda Entrega)

Nota de Aporrea: La primera parte fue publicada en la Sección Artículos en fecha 15/04/04. Agradecemos a Rafael Gonto, quién amablemente nos está haciéndo llegar la transcripción de esta cruda edición de TO3. La misma la publicamos para dejar constáncia de la violación de los derechos humanos en la IV República.

Aquí estamos Freddy Balzán, periodista, y José Vicente Rangel, para presentar un testimonio sobre la represión en Venezuela.

JOSÉ VICENTE RANGEL.¾¿Cuál es su nombre?
¾Mi nombre es José Efraín Labana Cordero.

JOSÉ VICENTE RANGEL.¾¿Cuántos años tiene?
LABANA CORDERO. ¾Veintitrés años.

JOSÉ VICENTE RANGEL. ¾¿Es venezolano?
LABANA CORDERO. ¾Si, venezolano nacido en Caracas.

BALZÁN.¾¿Estudiante?
LABANA CORDERO. ¾No, simplemente un obrero.

BALZÁN.¾¿Cuándo comenzó la historia suya?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, lo mío empezó el 20 de diciembre de 1965; entre las esquinas de Muñoz y Piñango fui detenido y pasado a las oficinas del SIFA.

BALZÁN.¾¿Cómo fue detenido?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, la detención mía fue de la forma siguiente: Yo me encontraba ahí entre esas esquinas comprando una camisa después de haber dejado mis labores por unos instantes, mientras comía, y entonces llegó y estando yo de espaldas me tocaron por la espalda y entonces voltié y entonces me dijeron que yo estaba detenido, y entonces al yo pedir la identificación se me identificó fue con un revólver.

BALZÁN.¾¿Un agente de policía o un agente de civil?
LABANA CORDERO. ¾No, era un agente de civil el que me detuvo.

BALZÁN.¾¿Era joven?
LABANA CORDERO. ¾Si, era joven. Tendría, diría yo, aproximadamente unos veinticinco años, veinticuatro.

BALZÁN.¾¿Qué le dijo él en esos momentos?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, en esos momentos me dijo, me empezó a decir que a mí me iban a trasladar a un campo antiguerrillero, diciéndome que sería el sitio donde todo el mundo habla, que quemarían las bolas, que me achicharrarían todo; porque resulta que ahí me iban a someter a mí a un proceso de tortura y todo. Visto eso y cuando me empujó a que caminara al llegar a la esquina de Piñango, yo, por el temor y todo de lo que me podría pasar, llegué y salí corriendo.

BALZÁN.¾¿Había muchas personas a esa hora por esa zona?
LABANA CORDERO. ¾Si, porque eran tiempos de navidades y había mucha gente por ahí.

BALZÁN.¾¿Usted conocía a la persona que le detuvo?
LABANA CORDERO. ¾No, no la conocía.

BALZÁN.¾¿Qué sucedió después?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, después, cuando yo salí corriendo llegué y me caí, me caí y entonces llegó un Fiscal de Tránsito que estaba por esa esquina, llegó preguntando que era lo que pasaba, entonces varios ahí me hicieron rueda porque estaba en el suelo, entonces llegó el que me había hecho varios disparos cuando yo salí corriendo, entonces llegó y me esposó, me puso una esposas y el Fiscal le hizo oposición para que no me llevara preso, preguntando, primero y principal, la identidad del que me había detenido, entonces él le dijo que era del SIFA, no, entonces llegó y él me llevó a las oficinas que quedan ahí en Miraflores, en el Palacio Blanco.

BALZÁN.¾¿Qué ocurrió durante el trayecto? ¿Le dijo algo?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, durante el trayecto me dijo a mí que ya mi vida no valía “medio”, que ya con ese gesto mío ya mi vida no valía “medio”, que ya no me consideraba como un vivo.

BALZÁN.¾¿A qué hora, aproximadamente, llegaron ustedes a las oficinas del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, llegamos ahí alrededor de las siete de la noche.

BALZÁN.¾¿Hubo algún incidente en la puerta con los militares que estaban de guardia?
LABANA CORDERO. ¾No, no hubo ningún incidente a la entrada así sino que más bien abrieron, entonces llegó el que me detuvo, presentó como una especie de carnet, inmediatamente le pusieron una insignia como de visitante, y entonces él me condujo ahí al lado del ascensor y durante el trayecto me dijo que ahí podía yo correr todo lo que quisiera porque ahí me podía matar fácil ahí.

BALZÁN.¾¿En qué forma se lo dijo? ¿Usted recuerda las palabras textuales que dijo?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, él me dijo a mí: “Bueno, ahora puedes correr todo lo que te dé la gana, porque aquí si es verdad que te salen disparos por todos lados y es más fácil matarte.

BALZÁN.¾¿Tú ibas esposado?
LABANA CORDERO. ¾Si, yo iba esposado, estaba esposado en las espaldas.

BALZÁN.¾¿A qué piso del SIFA fue conducido?
LABANA CORDERO. ¾Al cuarto piso, fui conducido al cuarto piso. Ahora, en el trayecto del ascensor llegó y allí aprovechó él de decirme que él nunca en su vida había maltratado a ningún preso, pero que conmigo iba a hacer una excepción y empezó a golpearme en el ascensor.

BALZÁN.¾¿Hasta que llegaron arriba al cuarto piso?
LABANA CORDERO. ¾Hasta que llegamos arriba.

BALZÁN.¾¿Cuántos días estuvo detenido allí, en el cuarto piso?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, estuve el término del día 20, el día 21 y me llevaron en la mañana del 22, me llevaron a la Digepol.

BALZÁN.¾¿Estaba muy asustado usted allí, en el SIFA?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, claro, era la primera vez que yo me veía en un asunto policial y sobre todo las acusaciones que me estaban haciendo, porque en trayecto del ascensor adonde me condujeron al calabozo llegaron y empezaron a decir que yo y que era jefe guerrillero, que yo era un malandro, que cuántos guerrilleros había subido yo a la montaña, durante todo el mes y todas esas cosas, y viendo que las acusaciones todas esas eran falsas y viendo la opinión del que me había llevado detenido de que me iban a llevar a un campo de esos de concentración, bueno entonces yo realmente me sentía muy nervioso porque era mi primera experiencia.

BALZÁN.¾¿En qué pensaba usted durante el tiempo que estuvo detenido, Efraín Labana, por lo menos esos primeros días?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, lo primero que yo pensaba era en la forma de poder yo comunicarme con mi familia, para que mis familiares supieran de que yo me encontraba ahí detenido y pensaba en cómo se podía desenvolver mi familia para tratar de activar por lo menos la defensa para mí.

BALZÁN.¾¿En que condiciones se le trató durante su permanencia ahí en los calabozos del SIFA?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, este..., el trato que dieron al principio fue de todos modos un poco déspota, diciéndome, primero y principal, tratando, supongo yo, de asustarme, no? diciendo que ya yo no viviría para contar mi vida y toda una serie de cosas, no? para intimarme y todo eso, no? y luego, entonces, cuando yo les di una vez que me preguntaron la dirección de mi casa, me la preguntaron de una forma y tildándome de malandro y ciertas cosas...

BALZÁN.¾¿En qué forma? Yo quiero que me aclare eso. ¿En que forma lo tildaron?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, llegaron y debido a que les contestaba así, normalmente, como creo que es posible..., ellos me preguntaron, bueno, y los demás guerrilleros? Entonces yo le decía que era imposible que yo conociera eso, porque no sabía, no? entonces llegaban y me preguntaban y me tildaban de que si yo era un... “Ah, tu lo que eres es un malandro”. Entonces yo les decía: “No, yo no puedo ser nada de eso, porque, primero y principal, yo vivo es de mi trabajo, ahora en que estoy, de mi trabajo de buhonero.

BALZÁN.¾¿Qué tipo de mercancía vendía usted como buhonero?
LABANA CORDERO. ¾Para ese entonces estaba vendiendo discos. Discos, estaba vendiendo.

BALZÁN.¾¿Le reportaba alguna ganancia considerable la venta de esos discos?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, realmente, la fábrica le dejaba a uno los discos long-play, de esos ya un poco fuera de moda, se los dejaba a uno a tres y cuatro bolívares y uno los vendía a siete bolívares, o sea que le daba a uno una buena ganancia.

BALZÁN.¾¿Durante su permanencia en los calabozos del SIFA en qué forma se le trató?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, este a mí me llevaron primero a una celda, a un calabozo que tenía dos, unas camas literas y entonces llegaron y me desnudaron.

BALZÁN.¾¿Lo desnudaron o le dijeron que se quitara la ropa?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, si, me dijeron que quitara la ropa. Me dijeron que me quitara la ropa y me dejaron ahí desnudo porque decían que yo era un hombre muy peligroso, que había que tenerlo en esas condiciones.

BALZÁN.¾¿Lo dejaron sólo o acompañado en el calabozo?
LABANA CORDERO. ¾Estaba solo, y al lado había como un hueco en una pared de esas de cartón y estaba otro preso que no estaba desnudo, no?, que yo fue eso lo primero que me fijé que era que yo creía que todos los presos en esas condiciones estaban desnudos, no?

BALZÁN.¾¿Durante cuántos días estuvo detenido allí, en el SIFA?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, estuve detenido toda la noche del 20, el día 21 y hasta el 22 en la mañana.

BALZÁN.¾¿O sea20, 21 y 22 de diciembre del año 165?
LABANA CORDERO. ¾Sí.

BALZÁN.¾¿Qué ocurrió al tercer día?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, no, este antes el día 22 en la mañana llegó un Sargento Técnico de la Policía Militar y llegó y me dijo que si yo era el comandante Julio. Entonces yo le dije que yo no, que yo me llamaba mi nombre era José Efraín Labana Cordero, entonces llegó y me dijo que con qué armas iba yo a matar a los digepoles. Entonces yo le dije: Bueno, es imposible que yo haya tenido un arma, porque mis únicas armas eran los long-play que yo vendía, pues. Entonces llegó y me dijo, que me esperaban muchas experiencias a mí, que no iba a durar más, que me iban a matar.

BALZÁN.¾Ese interrogatorio o esas amenazas por parte de ese Sargento Técnico de la Policía Militar, ¿se produjeron en compañía de otras personas, y a qué hora? ¿Me podría decir?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, eso fue aproximadamente como a las 9 de la mañana de ese día y en compañía de todos los que estaban allí guardando los calabozos.

BALZÁN.¾¿Agentes especiales?
LABANA CORDERO. ¾Sí, agentes de esos del SIFA, se le veía que eran ordenanzas todas esas...

BALZÁN.¾Ahora bien, ¿qué ocurrió el día 22?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, el día 22 llegaron y en la mañana me condujeron, al lado de otro preso, me llevaron en una patrulla, me llevaron a la Digepol. Entonces cuando llegamos allá empezaron a preguntar por Capitán Vegas. Empezaron a preguntar si estaba en las oficinas el Capitán Vegas, porque tenían que hacer entrega directa a él, no? Entonces me pasaron a una oficina donde estaba era Patiño González, el encargado de ahí y estaba un señor Erasto Fernández. Entonces llegaron y una de esas preguntaron que quién era José Efraín Labana, el que cargaba el papel, no? Primero empezaron el interrogatorio, primero y principal empezaron diciendo que quién era el que cargaba este papel, no? se interrogaban entre ellos mismos, entonces llegaron y agarraron al que estaba al lado mío y lo empezaron a golpear y a jalarlo por los pelos y entonces llegaron y dijeron: No, el que lo cargaba era el otro, entonces ya me decían directamente que era a mí, preguntándome que si un papel que cargaban ellos qué si lo cargaba yo, era imposible que yo lo cargara porque, primero y principal, primera vez que lo veía.

BALZÁN.¾¿Todo esto en presencia del Director del Cuerpo este de la Dirección General de Policía?
LABANA CORDERO. ¾Sí, todo eso fue en presencia de él, inclusive él mismo fue el que instigaba a pegarme al que estaba conmigo en ese momento. Porque en una de esas le dijeron: Mira te tenía a ti en una lista. ¿A mí en una lista?

BALZÁN.¾Aclare eso, perdone.
LABANA CORDERO. ¾Bueno, uno de los mismos digepoles llegó y le dijo a Patiño González, al Director: Mira, te tenía a ti en la lista. Entonces llego y dijo: “No hombre, para joderme a mí va costar mucho”. Entonces llegaron y empezaron a golpearme y a halarme por los pelos y empezaron a amenazarme con que me iban a pegar a una silla. Entonces llegó y él dio la orden de que me pasaran a Captura, no? Entonces me pasaron por un pasillito y me pasaron a captura.

BALZÁN.¾Perdone un momento: ¿el Director General de la Policía presenciaba impasible los golpes que le propinaban a usted algunos agentes ahí?
LABANA CORDERO. ¾Sí, y él más bien era uno de los que estaba diciendo: “Delen unos golpes ahí”.

BALZÁN.¾¿Él ordenó que le golpearan?
LABANA CORDERO. ¾Sí. Entonces cuando me pasaron a Captura, me pasaron y me esposaron, a mí junto con el otro preso que habían también sacado de otro calabozo. Entonces llegaron ahí y empezaron a golpearnos varios digepoles ahí, empezaron a golpearnos, a golpearnos hasta que llegó uno que le decían Ulises, un negro alto, y llegaron y empezó a golpearme con los pies, a darme patadas, entonces diciendo que el en eso era especial..., los demás le tildaban que golpeara más y más, pero el dijo que no, que el no se iba a ensuciar su ropa porque estaba recién comprada.

BALZÁN.¾¿Era la navidad también?
LABANA CORDERO. ¾Sí, era la navidad, era el día 23 ¿para ver? 22. Y entonces, llegaron y me tuvieron allí, en un rincón de Captura, cerca de la pared. Varias veces pasaban varios y llagaban y me golpeaban hasta que en una de esas llegaron y me pasaron a uno de los calabozos que ellos llaman “Los Tigritos”.

BALZÁN.¾¿En qué piso están ubicados esos calabozos?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, ciertamente no sé en que piso puedan estar, pero supongo que puedan estar en un tercer piso

BALZÁN.¾¿Usted recuerda alguna de las expresiones de los agentes de ese Cuerpo policial mientras lo golpeaban? ¿Qué le decían, entre otras cosas?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, lo primero y principal decían era que estaban tratando más que todo de que “tengo ganas de salir en una comisión violenta”; lo hablaban, lo que se referían era que me iban a matar, que me iban a pasar a una Comisión, que me iban a fusilar y estaban ahí todos haciéndose conjeturas de qué era lo que iban a hacer conmigo. Y entonces llegaban y me decían palabras soeces como “malandro”, me sacaban la madre y todas esas cosas.

BALZÁN.¾¿El otro joven que estaba detenido se encontraba todavía con usted?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, él después llegaron y se lo llevaron a él primero, no se dónde, se lo llevaron y después al rato llegaron y me vinieron a buscar a mí y me metieron en un calabozo, solo, en un calabozo de esos que llaman “Los Tigritos”.

BALZÁN.¾¿Tú no recuerdas el nombre de ese joven que te acompañó?
LABANA CORDERO. ¾No, lamentablemente no recuerdo el nombre del que me acompañó.

BALZÁN.¾¿Y los nombres de algunos de los oficiales del Cuerpo policial éste, de la Dirección General de Policía, que te golpearon?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, este me acuerdo del de Ulises, el de Erasto Fernández y había otro que le decían el “Panamá Dos”, que según parece era un gran jefe ahí, porque todos llegaban y cualquier cosa que él decía todos le prestaban atención a él.

BALZÁN.¾¿Durante cuánto tiempo te estuvieron golpeando ahí?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, me estuvieron golpeando ahí como alrededor de media hora, me estuvieron dando golpes ahí, yo me caí al suelo, me tumbaron al suelo y me dieron grandes patadas ahí en el suelo y todo.

BALZÁN.¾¿Lo golpearon también con algún objeto contundente?
LABANA CORDERO. ¾No, ahí no.

BALZÁN.¾¿Con las manos?
LABANA CORDERO. ¾Con las manos y los pies. Entonces después que me pasaron al calabozo, entonces ahí empezaron ahí..., me pasaron al calabozo esposado, con las manos atrás, y en una de esas llegaron y me metieron comida y yo no hallaba ni cómo comerla. Duré ahí casi un día prácticamente sin comer porque metieron la comida y entonces después que metieron la comida entonces me decían que si yo no quería comer que no comiera.

BALZÁN.¾¿Usted se sentía mal a consecuencia de los golpes que había recibido?
LABANA CORDERO. ¾Sí. Sentía dolores en todo el cuerpo, dolores de cabeza, inclusive tenía un poco de quebranto.

BALZÁN.¾¿La mayor parte de los golpes que usted recibió en que parte del cuerpo fueron?
LABANA CORDERO. ¾Bueno, la mayoría de los golpes fueron en la espalda, en el estómago, en el pecho y varios golpes que dieron en la cabeza, no?

BALZÁN.¾¿No llegó usted a gritar cuando le propinaban los golpes?
LABANA CORDERO. ¾No, yo no gritaba, sino más bien trataba de esquivar la avalancha de golpes que me daban y esquivarlos, no? Bueno, yo esperaba que por lo menos se cansaran de golpearme.

BALZÁN.¾¿Usted estaba esposado?
LABANA CORDERO. ¾Sí, yo estaba esposado, tenía las esposas en la espalda.

BALZÁN.¾¿Luego de los golpes lo pasaron entonces al Tigrito?, ¿al calabozo ese que llaman “El Tigrito”?
LABANA CORDERO. ¾Sí. Entonces de ahí llegaron y al día siguiente en la mañana llegaron y después de llevarme al baño me llevaron a una oficina para tomarme declaraciones.

BALZÁN.¾¿Qué le preguntó el funcionario?
LABANA.¾Bueno, el funcionario, en primero y principal, me preguntó mi nombre. Le dije José Efraín Labana Cordero, entonces me preguntó si yo sabía porqué estaba preso, entonces le dije que yo suponía que ahí era donde me iban a decir por qué razones era que yo estaba preso. Entonces me dijo que si yo reconocía un papel que estaba allí, entonces lo vi, le dije que no lo reconocía.

BALZÁN.¾¿Qué decía el papel?
LABANA.¾Bueno, el papel decía ahí varios nombres de digepoles como el Capitán Vegas, el mismo Ulises, tenía ahí unos nombres de unos policías con sus respectivas placas y cédulas, no? Entonces él llegó y me dijo que escribiera en un papel ahí cualquier cosa: Caracas y el nombre del país para ver si eran las mismas letras entonces yo las escribí, no? Entonces él me dijo: bueno, se alzó del hombro y empezó a escribir a máquina. Entonces empezó a preguntarme si yo conocía al Frente Guerrillero Simón Bolívar, le dije que no; que si yo conocía a Tirso Pinto, Máximo Canales, le dije que no; que cuánto tiempo de militancia tenía yo en Partido Comunista, y toda una serie de cosas, y yo le iba contestando que no sabía nada de eso. Entonces me preguntó: Mira, en que trabajas tú. Entonces yo le dije: Bueno, yo trabajo de buhonero. ¿Qué vendías tú de buhonero? Yo vendía discos. ¿Y dónde te detuvieron? Me detuvieron entre las esquinas de Muñoz y Piñango. ¿Y quién te detuvo? Yo le dije, bueno, el SIFA. ¿Conocías tú al que detuvo? No, yo no lo conocía. Entonces me preguntó que si yo me había ido a la fuga... Pero tú te diste a la fuga, ¿verdad? Entonces yo le dije: Sí, yo me di a la fuga. ¿Por qué te diste tú a la fuga? Yo le dije: porque eran navidades y a quién le podría agradar estar preso en navidades, y por esa razón y como él me había amenazado y me había dicho que me iban a pegar, que me iban a matar, entonces a mí me dio miedo y salí corriendo.

BALZÁN.¾¿Después del interrogatorio qué ocurrió?
LABANA.¾Bueno, después del interrogatorio llegaron y me llevaron ahí a los sótanos, al calabozo número uno, donde habían alrededor de veinte presos más. De ahí ya yo por lo menos logré como a los dos o tres días, logré ver a mi familia, logré ver a mi familia y contarle mi problema, y en eso duró todo hasta el día 29, el día 29 llegaron y fueron en la tarde, llegaron diciendo varios nombre de los detenidos ahí, llegaron y me dijeron a mí que yo iba en libertad. Entonces me subieron al piso de arriba, me subieron y llegaron y me hicieron firmar una boleta que era decían que era la boleta de libertad, entonces yo estaba muy nervioso, primero y principal, por la experiencia y la emoción de todo y que me iban a dar libertad, cuando dijeron: los que iban en libertad vénganse para acá, yo me uní a todos, éramos como ocho que iban saliendo en libertad, entonces llegaron y me apartaron.

BALZÁN.¾¿Quién te apartó?
LABANA.¾Me apartó un Digepol y me dijo a mí: No, tú no vas en eso, tú vas para la zona cinco.

BALZÁN.¾¿Tú no le dijiste que habías recibido boleta de libertad?
LABANA.¾Sí, yo le dije: ¿Bueno, y esto no es libertad? No, no esto no es libertad, tú vas es para la zona cinco, entonces llegó y me hizo que me sentara en una silla ahí en Captura, me hizo sentar en una silla y yo, bueno, los nervios realmente los tenía destrozados porque tenía el choque de que yo me iba en libertad y después me decían que no iba en libertad sino que me iban a llevar para la zona cinco, que ignoraba qué era, hasta que llegó y entró un..., este que le decían Erasto Fernández y llegó y dijo: Ah, ¿este es el que vamos a llevar para Lara? Entonces ya no me quedó más remedio sino que resignarme a que yo todavía estaba preso.

BALZÁN.¾¿Eso fue lo único que dijo el señor Erasto Fernández?
LABANA.¾Sí, él dijo: este es el que vamos a llevar para Lara.

BALZÁN.¾¿A quién se lo dijo?
LABANA.¾Se lo dijo a un digepol que estaba cuidando ahí.

BALZÁN.¾¿Qué ocurrió posteriormente?
LABANA.¾Bueno, llegaron y de nuevo me colocaron las esposas y me estuvieron esperando a que llegara un oficial con el que yo iba a viajar, uno que se llama Antonio Partidas García, y llegaron y me llevaron en una patrulla, me montaron en una patrulla.

BALZÁN.¾¿Cuántas personas lo acompañaban?
LABANA.¾Bueno, iban tres. Tres digepoles iban: iba uno, el chofer, uno en una puerta delantera y otro iba atrás.

BALZÁN.¾¿Tú ibas esposado?
LABANA.¾Sí, iba esposado.

BALZÁN.¾¿A qué hora fue el traslado?
LABANA.¾El traslado fue prácticamente alrededor de las ocho o las nueve de la noche.

BALZÁN.¾A esa hora iba saliendo rumbo a la zona cinco que le habían prometido.
LABANA.¾Sí, a esa zona cinco.

BALZÁN.¾¿Qué carretera tomaron los que le conducían?
LABANA.¾Bueno, tomaron, todo el tiempo, tomaron por la Panamericana y después tomaron a la Autopista Tejerías.

BALZÁN.¾¿Iban a gran velocidad?
LABANA.¾Sí, sí iban a gran velocidad. Durante el trayecto llegaron y empezaron a interrogarme que sí yo sabía por qué razón era que me iban a trasladar, entonces yo le decía que no. Entonces me preguntaron que si mis familiares sabían que me iban a llevar para allá y les dije que sabían, este...

BALZÁN.¾¿En qué forman se lo preguntaban?
LABANA.¾Bueno, me preguntaban: Oye, ¿tú sabes para dónde vas tú? Yo no sé. ¿Sabes porqué te van a llevar para allá? No sé. Pero tú no tienes nada que ver con los comunistas? Yo no tengo nada que ver. Entonces llegaron y en una de esas uno dijo: Bueno, eso te pasa a ti por meterte en vainas, por que el Gobierno no aguanta vainas. Si ellos te mandan para allá es porque están plenamente seguros de que tú estás metido en el paquete.

BALZÁN.¾¿Qué ocurrió más adelante?
LABANA.¾Llegaron, nos paramos en un rastaurant, y el inspector dijo: Bueno, te vamos a quitar las esposas, pero cuidado no te vayas a ir porque te vamos a tener que matar antes de que llegues a la zona cinco.

BALZÁN.¾¿Eso fue en que parte de la carretera?
LABANA.¾Eso fue cuando nos estábamos aparcando en el restaurant.

BALZÁN.¾¿En qué parte? ¿En qué ciudad?
LABANA.¾A la salida, prácticamente a la salida de Valencia. Cuando nos íbamos bajando, uno de ellos dijo que tratara... Mira trata de comer todo lo posible porque a lo mejor al sitio donde vas no vas a comer bien y a lo mejor ahora estas serán tus últimas comidas. Yo, bueno, prácticamente había perdido el apetito pensando en lo que me iba a pasar y lo único que pude comerme ahí, a medias fue una arepa.

BALZÁN.¾¿Eran cerca de las diez de la noche?
LABANA.¾Sí, eran ya como las diez y media de la noche.

BALZÁN.¾ ¿Había mucha gente en el restaurant?
LABANA.¾No, habían unos camioneros y unos de unas camionetas que estaban ahí.

BALZÁN.¾Nadie se dio cuenta que llevaban un preso.
LABANA.¾No, nadie se dio cuenta. En una de esas llegué yo y le pedí remiso para que me llevaran al baño que tenía necesidad, entonces me llevaron dos al baño. Entonces me dijeron: Mira, yo voy a tratar que todo este recorrido de aquí para allá tú vayas sin esposas, se lo voy a decir al inspector, hasta el presente te has portado bien pero cuidado con echarme tú una vaina. Entonces yo le dije: No hombre yo no tengo razón de por qué escaparme, por que primero y principal yo no soy culpable; segundo, si yo trato otra vez de escaparme como cuando me detenían yo creo que yo tenía razón de escaparme porque yo quería pasar las navidades preso, pero ya las navidades las he pasado todas preso, y ahora lo que voy a aclarar es que soy inocente.

BALZÁN.¾¿De Valencia ustedes siguieron rumbo a qué ciudad?
LABANA.¾A Barquisimeto.

BALZÁN.¾¿Adónde llegaron en Barquisimeto?
LABANA.¾Llegamos ahí a Barquisimeto, a la Digepol de Barquisimeto. Llegaron y me sentaron en una silla y al rato salió uno de los que supongo que eran los encargados de ese momento y llegó y...

BALZÁN.¾¿No hubo ninguna dificultad en la entrada, con un detenido, a ese Cuerpo policial?
LABANA.¾Prácticamente no hubo ningún incidente, el único incidente fue que llegó la patrulla así, llegó rápido, corriendo, entonces todos los guardias que estaban ahí se pusieron alertas. Entonces salió uno de ellos y me dijo: Bueno, ahí te dejamos ese paquete ahí, ese lo manda el Panamá Dos. Entonces me esposaron a una silla, donde pasé toda la noche esposado a la silla.

BALZÁN.¾¿Qué pensabas tú durante la permanencia ahí, esposado a esa silla? ¿En quién pensabas?
LABANA.¾Bueno, yo prácticamente ahí pensaba en muchas cosas. Primero pensaba en todo lo que se me avecinaba, se me avecinaba un interrogatorio, que a lo mejor volvería otra vez a pasar por los golpes, que tendría que pasar por una serie de cosas y pensaba en cómo tratar yo, de tan lejos, comunicarme con mi familia.

BALZÁN.¾¿Pensabas también que te iban a matar?
LABANA.¾Sí, eso era lo que más pensaba, el miedo que más me daba era ese: que me iban a matar, porque ya las amenazas me las habían hecho varias veces.

BALZÁN.¾Tú suponías que ibas a una muerte segura, ¿Verdad?
LABANA.¾Sí, eso era lo que yo suponía, no?

BALZÁN.¾Era, aproximadamente, ¿qué hora era aproximadamente cuando llegaron ustedes a la Digepol en Barquisimeto?
LABANA.¾Eran aproximadamente la una o una y media de la mañana, porque habíamos estado perdidos en todo Barquisimeto pa’ buscar la Digepol.

BALZÁN.¾Ah! ¿No encontraban ellos las oficinas de la Digepol allá?
LABANA.¾No, no las encontraban.

BALZÁN.¾¿Qué decían ellos en el interior del carro? ¿Estaban preocupados?
LABANA.¾Sí, estaban preocupados... Estaban todos preocupados y discutiendo... Unos discutían diciendo: No, no vuelvo a viajar más con un chofer que no conozca donde están las oficinas... y para que te ofreciste tú para traer para acá si no sabías nada... y tenían ahí discusiones, no? Estaban planeando hasta irse a Maracaibo... Ellos estaban pendientes de eso porque hasta hubo un momento en que uno dijo: Bueno, si no conseguimos la Digepol, llegamos y nos lo llevamos otra vez para Caracas. Dio la casualidad de que pasó una patrulla de la policía y llegaron y la pararon y le dijeron: Oye, ¿dónde queda aquí la Digepol? Entonces ellos llegaron y llamaron por el radio de la patrulla y dijeron por aquí hay unos cuatro sospechosos que están tratando de buscar la Digepol, entonces les contestaron, que se oyó clarito: Tráiganlos para acá. Entonces llegaron y la patrulla iba adelante y se montó un policía atrás. Entonces...

BALZÁN.¾¿El policía iba con fusil o con metralleta?
LABANA.¾Iba con una metralleta. Entonces llegó y empezaron estos a discutir con el policía, que si no conocía lo que era la Digepol, que si no sabía lo que era la Digepol...

BALZÁN.¾¿Qué le decían? ¿Qué le decían?
LABANA.¾Bueno, directamente lo que le decían era: Oye, tú, ¿cómo que eres capocho?

BALZÁN.¾¿Capocho, le decían?
LABANA.¾Si, no oh¡ Le decían: Oye tú como que eres capocho porque no conoces lo que es la Digepol, no? No sabes que es el cuerpo más organizado de aquí, ¿no conoces nada de eso? ¿Tú como que acabas de salir del Ejército? Él le decía: No, es que la orden que hay es que no se puede circular ningún carro con mucha gente así, a más ustedes están preguntando por la Digepol. Pues claro, nosotros somos digepoles, le dijo. Entonces cuando iban entrando sí llegó y pasó a la patrulla, con el policía atrás, pasó a la patrulla y entonces se paró en el frente casi de la Digepol, porque uno de ellos se orientó donde era que quedaba y entonces llegaron y uno de los digepoles que estaba ahí de guardia llegó y agarró la ametralladora y dijo que un poquito más y le echaban plomo.

BALZÁN.¾¿Durante cuántos días permaneciste, por fin, allí en Barquisimeto en esas condiciones?
LABANA.¾Bueno, este..., después de esa noche, el día siguiente llegaron y me llevaron a la Policía de Barquisimeto, me llevaron como alrededor de las 9 ó 10 de la mañana, llegaron y después de haberme tomado fotografías llegaron y me llevaron a la Policía de Barquisimeto a un calabozo todo sucio y asqueroso, en el suelo habían vómitos y de todo había en el suelo. La Policía le decía “el especial” el N° 3. Entonces ahí no le dejaban a uno ni el cepillo dental, porque el cepillo dental lo partían y lo único que le dejaban...

BALZÁN.¾¿El cepillo lo partieron?
LABANA.¾Sí, partieron el cepillo dental y lo único que le dejaban era el cepillito, pues... y no dejaban pasar fósforos, no dejaban nada, absolutamente nada.

BALZÁN.¾¿No hubo exclamaciones por parte de los agentes policiales cuando te llevaron al calabozo especial?
LABANA.¾Bueno, me dijeron... Lo único que me dijo uno: Bueno ahí tienes tú para que te diviertas un rato en ese calabozo, porque de aquí vas para la tierra donde todo el mundo habla.

BALZÁN.¾¿Dijo eso el agente de policía?
LABANA.¾Sí.

BALZÁN.¾¿Cuándo te llevaron definitivamente para esa tierra prometida?
LABANA.¾Bueno, el día 7 de enero. En la mañana del 7 de enero llegaron y me llevaron a la Digepol de nuevo, entonces ahí me tomaron las huellas dactilares, me llevaron ahí, me sentaron, entonces en una de esas pasó un digepol y me dijo: Oye, mira, yo te he visto a ti en alguna parte y no es ninguna ciudad, y llegó y me agarró por los pelos y me empezó a dar golpes... Entonces inmediatamente llegaron y llamaron a los digepoles y lo llamaron a él un jefe ahí que le decían “El Chino”, llegaron y lo llamó y le preguntó que si realmente me conocía, entonces él le dijo que no... Entonces me pasaron a interrogatorio ahí y trataron de preguntarme lo mismo: Nombre: mi nombre es José Efraín Labana Cordero..., ¿Dónde te detuvieron? Me detuvieron entre las esquinas de Muñoz y Piñango, y ¿quién te detuvo? El SIFA... ¿y de dónde vienes tú? De la Digepol... y todo ese pequeño interrogatorio. Después llegaron y me dijeron: Bueno, esta es la última oportunidad que se te da a ti para que tú hables todo lo que tú sabes, porque de ahora en adelante, ahora vas tú para la tierra prometida... y la tierra ahí es la tierra donde todo el mundo habla, donde nadie regresa... ¿Tú sabes cómo se llama eso? Tú vas para El Tocuyo, donde está es la Guardia Nacional que no come nada.

BALZÁN.¾¿Cuántas personas participaban en ese interrogatorio?
LABANA.¾Principalmente cuatro..., cuatro digepoles, principalmente uno, ese llamado “El Chino”, que le decía “El Chino”.

BALZÁN.¾¿Tú estabas esposado allí?
LABANA.¾Sí, esposado estaba, continuaba esposado... Entonces llegaron y me preguntaron que si yo me había desayunado, le dije que no, entonces hubo uno..., que yo tenía alrededor de cómo un real ahí y le mandé a comprar café y cigarros para comer... y entonces llegaron y me montaron en una patrulla que ellos decían el batimóvil...

BALZÁN.¾¿Por qué le decían así, el batimóvil? ¿No te diste cuenta?
LABANA.¾Bueno, era porque era una patrulla nuevecita, una patrulla nueva. Entonces, en el trayecto de ahí al Tocuyo empezaron ellos a hablar de muertos, y que uno y que trabajaba en una funeraria...

BALZÁN.¾¿Te acuerdas, exactamente, las expresiones de ellos en ese momento, en el transcurso, en la carretera, cuando te llevaban?
LABANA.¾Sí, bueno... Yo recuerdo que uno de ellos decía, principalmente el chofer, decía: Oye, yo me recuerdo cuando yo trabajaba en la funeraria, porque yo cantidades de muertos llegaba y los agarraba en la forma como llegaban, yo me ofrecía para vestir muertos en todas partes... no? Y a mí, yo no le tengo miedo a los muertos, ni mucho menos... y por lo menos para donde va este... ahí, bueno, agarran el muerto en cantidad... Fíjate que hace días me estaban ofreciendo a mí hasta un empleo allá.

BALZÁN.¾¿Qué respondían los otros, los de atrás?
LABANA.¾Bueno, lo que le decían... Uno de ellos llegó y le dijo, “El Chino” llegó y le dijo que él también había estado trabajando en una funeraria y que él se recuerda que le echaban kerosén en la puerta de la funeraria cuando el negocio estaba malo, entonces seguro llegaban con un muerto.

BALZÁN.¾¿De ahí en adelante, Labana?
LABANA.¾Bueno, llegamos ahí al comando de Urica, de El Tocuyo, y entonces llegó y me pararon ahí a orillas de unas oficinas, amenazándome con la ametralladora. El Chino y el otro se bajaron y llegaron y se metieron para adentro con toda una cantidad de papeles y de ahí pasaban los guardias y preguntándome que de a dónde... uno me preguntó: Oye, ¿dónde te detuvieron a ti? Le dije: Bueno, en Caracas. Entonces me dice: No hombre, con esa barba que tú tienes, eso fue seguramente...
BALZÁN.¾¿Tú tenías mucha barba en ese momento?
LABANA.¾Sí, tenía barba, alrededor de unos diez días de barba?

BALZÁN.¾¿No habías tenido oportunidad de afeitarte?
LABANA.¾No, no, no había tenido oportunidad porque inclusive en la Digepol yo traté de ver cómo podía hacer yo para afeitarme y entonces ellos me dijeron que no, que no me iban a permitir eso.

BALZÁN.¾¿Exactamente qué día recuerdas tú, Labana, haber llegado al Campamento este Antiguerrillero de Urica?
LABANA.¾Bueno, yo recuerdo exactamente el día e inclusive la hora. Eso fue el día 7 de enero de 1966, a la 11 de la mañana.

BALZÁN.¾¿Los digepoles que iban en el vehículo te informaron que era Urica el sitio donde tú habías llegado?
LABANA.¾Si, me informaron que esa era el campo de Urica del Tocuyo. Entonces llegaron y ahí duraron un rato hasta que llegó uno que supongo que era un jefe, por lo viejo, lo mayor, y todo eso, y llegó y salió y me preguntó: Oye, tu fuiste el que te detuvieron en Humocaro? Entonces yo le dije que no, que a mí me habían detenido en Caracas. ¿Y de Caracas por qué te trajeron para acá? Bueno, eso es lo que yo ignoro, si usted pudiera aclararme eso allá adentro que están los señores que me trajeron, bueno... me agradaría. Entonces me decía él: Oye, eso si es raro... ¿De dónde eres tú? De Caracas. ¿Y tú no conoces esta parte de acá? No, yo no conozco esta parte de acá. ¿Tú nunca has estado en Lara? Dije: No, no he estado en Lara. Entonces al rato salió “El Chino” y llegó y me llamó adentro, entonces me empezó a preguntar: Oye, yo quiero que tu le digas al señor cómo te llamas tú. Entonces yo le dije: Yo me llamo José Efraín Labana Cordero. Entonces me preguntó: ¿Qué número es tu cédula? 2.142.685. ¿Dónde la sacaste? En Caracas. ¿Estás seguro de que ese es tu apellido y nombre? Entonces yo le dije: Sí, ese es mi apellido. Pero, mira, nosotros vamos a averiguarlo todo eso y si ese no es tu nombre ni esa no es tu cédula, bueno, no te vas a burlar más nunca de lo que es un militar, porque de aquí no vas a salir más nunca. ¿Tú eres cubano? Entonces yo le dije: No, yo no soy cubano, yo soy nacido en Caracas. ¿En qué parte de Caracas? ¿Pero tu familia es cubana verdad? No, mi familia no es cubana. Bueno, ¿y tu papá ni tu abuelo es cubano? Entonces le dije: No hombre, mi abuelo nació fue en Guacara y mi papá también nació en Guacara y mi abuelo murió a los 90 años y murió con ese apellido. Entonces me dijo: Bueno, porque ese apellido más bien parece que fuera que tú... ¿no será ese un seudónimo tuyo? Le dije: No señor esa es mi cédula. Bueno, ¿y dónde está tu cédula? Bueno, mi cédula yo no sé, yo tenía cédula cuando me detuvieron. Nosotros vamos a averiguar eso, pero si averiguamos lo contrario y sabemos que ese no es tu nombre, ni nada, lo vas a pasar muy mal. Llévenselo para allá abajo, para el Corpahuaico. Entonces llegaron, me agarraron, me llevaron en un jeep; los policías militares me montaron en un jeep, entonces uno de los policías militares me dijo: Bueno, allá abajo si te vas a poder afeitar, vale, porque allá abajo le dejan a los presos hojillas y eso... Entonces llegaron y me llevaron al Corpahuaico.

BALZÁN.¾¿Cuántos militares?
LABANA.¾Tres militares me llevaron. Tres, fuera del chofer, me llevaron en el jeep. Cuando llegamos allá, a un sitio donde hay una reja grande, llegaron, abrieron, entregaron un papel, no dejaron pasar a los policías militares, sino nada más me dejaron pasar a mí y al papel.

BALZÁN.¾¿Quién los recibió allí, en el sitio ese del Corpahuaico?
LABANA.¾Bueno, me recibió uno...
BALZÁN.¾...que estaba a las puertas...

LABANA.¾...que estaba a la puerta, un guardia nacional...

BALZÁN.¾¿No dejaron entrar a la policía militar?
LABANA.¾No, no dejaron entrar a la policía militar, la dejaron afuera.

BALZÁN.¾¿Iba esposado?
LABANA.¾No, no iba esposado, para ese entonces no iba esposado. Llegaron y empezaron a preguntarme..., me preguntaron mi nombre, lo dije: José Efraín Labana Cordero, entonces llegaron y me... firmaron en un papel, o sea anotaron en un libro, mejor dicho, anotaron en un libro y anotaron la hora en que yo ingresé ahí, que eran las doce y diez aproximadamente, y llegaron y me preguntaron que de adónde yo era, de Caracas, eso ya no lo anotaron, y me pasaron a un patio que había ahí a tomarse una fotografía, no?... de frente y de perfil, y me colocaron un número dos en el pecho. Después me pasaron a un calabozo común, que le llamaban pabellones, donde había veinte presos más, y ahí bueno, ya...

BALZÁN.¾¿Recuerdas los nombres de algunos de los prisioneros que estaban allí?
LABANA.¾Sí, recuerdo... Recuerdo por lo menos el nombre de Ismaldo Barrios, de Oscar Agüero, de un tal Boscán Ávila, hijo de un periodista de Barquisimeto, de Mario Gómez, de Rómulo Fernández, de Socorro Ramírez, José Briceño...

BALZÁN.¾¿Esos nombres los conoció usted durante su permanencia allí?
LABANA.¾Sí, de un tal José Briceño, un señor mayor ahí, un señor Medina, bastantes...

BALZÁN.¾¿Qué le dijeron los presos, entre otras cosas?
LABANA.¾Bueno, lo primero que me empezaron a preguntar los presos era que si me habían pulido ya... no? Yo realmente no entendía aquel lenguaje que me decían, no? Bueno, y a ti no te han pulido, ya tú debes venir bien pulidito... Yo le dije, bueno, yo no es que sepa mucho, pero yo no sé, no le entiendo a ustedes qué es lo que quieren decir con “pulido”, no? No, ¿que si te han golpeado? Ah¡ no, yo le dije, sí... ¿Pero te golpearon ya aquí? No, a mí no me han golpeado aquí, yo he entrado aquí y no me han golpeado. ¿Y dónde te golpearon? No, hombre, yo vengo de Caracas y a mí me golpearon fue en la Digepol de Caracas, hicieron intentos y me golpearon un poco que habían en Barquisimeto.

BALZÁN.¾¿Le contaron a usted algunos casos de tortura que se hubiesen producido en ese centro?
LABANA.¾Bueno, este llamado Boscán Ávila llegó y me señaló a un gordito llamado Pedro Sequera y llegó y me dijo: Bueno, tu sabes aquel llegaron y lo ahorcaron, fíjate tú, todavía en el cuello tiene la marca del mecate cuando lo estuvieron ahorcando. Entonces también me contó de que algunos los habían golpeado, inclusive a Boscán Ávila lo golpeó un Mayor del Ejército que se llamaba Revilla, el Mayor Revilla, y que la había puesto una lamparita y haciendo pruebas y que del aparato de la verdad... toda una serie de cosas me estuvieron contando, no recuerdo muy bien el detalle porque yo no... primero y principal una parte yo no la creía porque me era extraño todo eso, creía que era que se estaban era, inclusive los mismos presos creía yo que se estaban jugando conmigo, porque hubo una de esas en que uno dijo: Bueno, ya tú pasaste por la restregada..., la exprimida de bolas, no? Yo le dije que no... Entonces, como me lo dijeron así yo lo que creí era que me estaban era metiendo miedo o algo así... Y entonces llegaron y entre todos los presos, muy amables, llegaron y me consiguieron una cama, colchón, me consiguieron una serie de cosas y me ofrecieron maltas y galletas porque yo no había comido.

BALZÁN.¾¿Qué vida hacen los presos allí en ese Centro, durante el día y durante la noche? ¿Qué hacen?
LABANA.¾Bueno, durante el día los presos, por ese entonces, hacían lo siguiente: Llegaban y nos levantaban a las seis de la mañana, los llevaban a hacerse su aseo personal, llegaban luego como a las 9 de la mañana los llevaban a comer, después de las 9 de la mañana llegaban y los sacaban a hacer aseo a todo el cuartel, a pasar coleto, a barrer, y a coger papelitos por los patios, a coger papelitos por los patios... y

BALZÁN.¾¿A coger qué tipo de papelitos? ¿Cómo es eso?
LABANA.¾Bueno, papeles, desechos que habían en el suelo. Entonces..., y a lavar los baños. Después, como alrededor de la una y media, salían a comer, y en la tarde volvían otra vez a limpiar y a hacer aseo, otra vez a lavar el cuartel, y en la noche le apagaban a uno la luz en los pabellones como alrededor de las siete o ocho de la noche.

BALZÁN.¾¿Cuántos días estuvo en esas condiciones así?
LABANA.¾Bueno, en esas condiciones estuve yo hasta el día, exactamente el día primero de febrero.

BALZÁN.¾Primero de febrero de 1966
LABANA.¾Llegaron y empezó todo a cambiar fue cuando llegaron y me llevaron a las oficinas del SIFA que estaban ahí, en el mismo cuartel y llegó y cuando llegué allá habían alrededor de seis u ocho personas ahí en toda la oficina y uno de ellos me interrogó. Empezó interrogándome diciéndome: Siéntate ahí. Entonces me dijo: bueno, este yo quiero que tú me cuentes la forma que a ti te detuvieron, donde te detuvieron, tu nombre, quiero que me digas todo lo que te voy a preguntar, que me contestes... Entonces, yo le dije: Bueno, aquí estoy, pregúnteme. ¿Cómo te llamas tú? Yo me llamo José Efraín Labana Cordero. ¿Qué número es tu cédula? 2.142.685 ¿Cuántos años tienes tú? 22 años ¿Cuántas veces has sido detenido tú? Entonces yo le digo: primera vez en mi vida. Mira: ya va la primera mentira, primero y principal, yo tengo informaciones por ahí que tú como estuviste en la Cárcel Modelo. Bueno, yo le dije: es imposible que yo haya estado en la cárcel modelo, porque es primera que he estado preso. Entonces me dice: cuéntame detalladamente como re detuvieron a ti. Bueno, a mí me detuvieron entre las esquinas de Muñoz y Piñango el día 20 de diciembre, eran como alrededor de las 6 y media o 7, cuando llegué ahí a la esquina de Piñango y llegué y salí corriendo.

BALZÁN.¾ ¿Las otras personas escuchaban atentamente el interrogatorio que se estaba produciendo?
LABANA.¾Sí, todos oían nada más el interrogatorio


Nota: Esta historia continuará...




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Freddy Balzán


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