¿Por qué no lo quieren?

Me decía un gran amigo que si alguien viaja por la zona de Barlovento y se detiene a hablar con los lugareños, con gran facilidad podría darse cuenta del gran respaldo popular que tiene el presidente Chávez en la zona, pese a la desatención y al maltrato gubernamental de que han sido objeto desde hace ya bastante tiempo. Me refiero a que las necesidades de los barloventeños, las de vivienda por ejemplo, siguen prácticamente en la misma situación en que se encontraban hace una década. Esto no significa que una serie de programas nacionales, las misiones entre ellos, no los hubieran alcanzado; el gran respaldo existente al Presidente desmentiría una afirmación de este tipo. Se trata de la ausencia de calidad de la atención recibida por parte del gobierno del estado Miranda durante la administración de Diosdado Cabello.

Entre las cosas que más me sorprendieron fue conocer el funcionamiento del programa de viviendas, quizás el más importante que se debería acometer con propiedad, por lo que significa en todos los órdenes de la vida de la familia venezolana. Supongo que estuve lejos de ver todos los sitios de emplazamiento de estas moradas, pues su número ha debido ser muchísimo mayor si nos atenemos a la población necesitada. La insuficiencia numérica, por lo tanto, al igual que en el resto del país, es uno de los problemas que en 10 años no ha podido resolver el Gobierno, debido a la incapacidad, corrupción y negligencia de quienes han estado al frente de estos programas. Lo curioso es que los nombres se repiten y se repiten en el sector, como si la experiencia hubiera sido positiva.

Pero, en el caso de Barlovento, además, los sitios que pude ver se caracterizaban por viviendas claramente muy mal construidas, donde los bloques de construcción parecían apilados como en un depósito de materiales y no como parte de ninguna de ninguna estructura habitacional. Había que hacer un esfuerzo por ver la existencia de una casa entre aquel montón de elementos de construcción. Las paredes eran hileras de bloques colocados unos encima de los otros, sin columnas de ningún tipo, y sin seguir el orden que deben tener las unidades de construcción en estos casos. No tenían solidez ninguna y muchas se desplomaron antes de la entrega o inmediatamente después. Su entrega o la promesa de ésta constituyeron una burla clara y simple, que fue así recibida por las juntas parroquiales, cuyos integrantes no tenían ningún empacho en declararse “chavistas” y al mismo tiempo afirmar en forma vehemente que no votarían por Diosdado para la Gobernación del estado Miranda.

La otra gran queja la constituía el trato distante y despectivo que el gobernador Cabello siempre les dio a los habitantes de la región, según la percepción de ellos mismos. No hubo visitas a la zona o éstas fueron muy poco frecuentes, no se estableció un trato directo con la gente, ni con los líderes locales, ni con los organismos de gobierno parroquial. El gobernador era percibido como una persona encumbrada, que no se mezclaba con la chusma, que no hablaba con el pueblo, que despreciaba a la gente pobre. A esta idea, profundamente enraizada en los cerebros de la gente, posiblemente contribuía el fenotipo de Diosdado Cabello y su actitud de militar de bajo rango, claramente autoritaria y de mucha arrogancia. También han debido contribuir a la formación de esta imagen negativa las otras cosas que se dicen del ex gobernador, en relación con su acercamiento a los económicamente poderosos de Miranda y del resto del país, de los cuales además parece ya formar parte.

Era claro para quienes rutinariamente se desplazan por éstas y otras zonas de Miranda, mi amigo investigador universitario entre ellos, que la derecha ganaría las elecciones en ese importante estado, como en la práctica sucedió en forma por demás aleccionadora. “Quien tenga ojos que vea”, ha dicho el Presidente varias veces en relación con los aciertos del proceso. Pero vista hay que tener para ver aciertos y desaciertos, y en este caso no parece que se la haya tenido. Chávez ha sido reiterativo en darle al teniente Diosdado Cabello cada vez mayores responsabilidades, sobretodo en las áreas que mueven más dinero en el país (infraestructura y vivienda) y recientemente también los puertos y los aeropuertos. Además, la confianza se le ha extendido, que sepamos, al hermano, quien fue colocado curiosamente también en un sitio de gran manejo de dinero: El SENIAT. Quien tenga ojos que vea…



La Razón, pp A-8, 19-4-2009, Caracas.
lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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