Este
tristemente celebre acto, esta repleto de mentiras, es un acto fraudulento
en el cuál el torero se sabe ganador de antemano, y esto comenzando
porque el toro no entra a la corrida dotado de todas sus facultades,
sino que es “preparado” en toda clase de métodos que van
desde limarle los cuernos para evitar que cualquier acto de defensa
por parte del animal lesione en lo más mínimo al torero, pasando
por encerarle los ojos para dificultarle la visión y entorpecer sus
movimientos, hasta suministrarle tranquilizantes que lo debiliten en
el momento de enfrentarse a su cobarde contrincante. Y esto es nada
más antes de entrar al ruedo, cuando entra el suplicio que acompaña
al animal se intensifica. El torero después de bailar al ritmo de la
muerte y la falsa audacia, le clava unas barandillas que le producen
hemorragias, así lo tortura constantemente hasta que concluye a través
de la estocada final con una espada, la cuál, si el toro corre con
suerte, le atraviesa directamente el corazón, produciéndole inmediatamente
la muerte; sino le atraviesa el hígado, los pulmones, la pleura, produciéndole
una hemorragia que se aprecia en el hocico, cuando esto sucede el toro
muere ahogado en su propia sangre después de una larga y dolorosa agonía.
La
descripción en si misma de tan perturbador espectáculo, es escalofriante
y aterradora, ¿Cómo es posible que haya seres humanos que puedan presenciar
estos actos e incluso perpetrarlos? Lejos de poder llamar a las corridas
de toros, arte o cultura debemos advertir que son ejemplos tangibles
de barbarie, apologías a la violencia, la insensibilidad y la deshumanización
de la sociedad.
En
Nuevo Circo no volverán a practicarse jamás estas fiestas perversas
y sádicas, no sólo porque así lo dispone un gobierno revolucionario
comprometido con el humanismo y el rescate de los valores sociales,
sino porque el pueblo viene dando un proceso de luchas por la
construcción de una nueva conciencia que se consolida diariamente y
que defenderá contra todo aquel que atente contra ella.
Los
asesinos no volverán a Nuevo Circo, ni los morbosos que se deleitaban
observando como el animal se desagarraba de dolor hasta morir. Los revolucionarios
defenderemos este espacio de los envilecidos como el Alcalde mayor,
Antonio Ledezma quien insiste en que se le devuelva el Nuevo Circo para
volver a reproducir allí, estos sombríos actos de muerte que tanto
placer le generan, recordándole los tiempos en los que el mismo atentaba
contra seres humanos con total impunidad, y era tristemente elogiado
por las cúpulas del sistema punto fijista.
Pero
con orgullo les decimos a los representantes de la decadencia política
que aún sueña con volver a subyugar a este país, que El Nuevo Circo
ya no es un escenario para la muerte, es un escenario donde se
celebra la vida, la cultura, la revolución, el arte, el empoderamiento
del pueblo organizado. Es el ejemplo de que el pueblo avanza en revolución,
no solo objetivamente sino también subjetivamente.
La historia también utiliza las ironías para sorprender a los incautos, el Nuevo Circo es una ironía de la historia venezolana. Aquel espacio que ilustraba todos los anti valores de una sociedad estructurada en una lógica perversa, egoísta, frívola y decadente, hoy es el espacio que se desborda en renovación, esperanza y cultura, anunciando que estos tiempos de cambio no son espasmos de utopia sino verdadera y pura Revolución de vida!
mollymorales@gmail.com