Decisión apretada

Concluye el referéndum de la enmienda constitucional con una diferencia pequeña, al quedar los competidores: Los adverbios “sí” y “no”, muy cercanos en sus simpatías electorales, a pesar de la intensa campaña de movilizaciones de calle por parte de los grupos enfrentados. Estas actividades hacían pensar en un claro triunfo gubernamental, si nos limitábamos a considerar nada más las manifestaciones, tanto por su tamaño como por su número y colorido. También la propaganda desplegada nos generaba la misma impresión.

En este aspecto, el ventajismo gubernamental, también presente en la cuarta república, sobrepasó todo lo conocido anteriormente. No pretendo obscurecer el triunfo del “sí”, pero fue notorio que la propaganda oficial superó con creces a la efectuada por la oposición en calles, veredas, avenidas, caminos, carreteras y autopistas, así como en las fachadas y el interior de los edificios oficiales. El uso del dinero del presupuesto nacional con estos fines fue realmente exorbitante, obsceno y totalmente condenable. Hay que ser muy fanático, para no haberse dado cuenta.

Una buena parte de nuestra gente, de ese pueblo que todos dicen defender, se caracteriza por ser personas de “buenos sentimientos”, a quienes les desagradan los combates desiguales respecto a la fuerza de los contrincantes. Así por ejemplo, reaccionan negativamente ante el policía que detiene a un joven, sin siquiera preguntar si se trata de un delincuente ni el delito cometido. Bastante tuvimos que explicar, durante mi gestión rectoral ucevista, las acciones de la vigilancia universitaria contra traficantes de drogas y violadores detenidos dentro de la universidad, en presencia de grupos estudiantiles dispuestos a prestarles su solidaridad.

La anterior disquisición viene al caso ante la posibilidad de que esta diferencia en la cuantía de la propaganda haya influido en forma opuesta a la buscada, es decir haya perjudicado al Gobierno Nacional en el sentimiento de la gente y en su decisión sobre la aprobación de la enmienda constitucional. Pudo el gobierno haber ganado muchos menos votos que los perdidos por la exageración propagandística y por la falta de comedimiento y apego a las leyes que, por otra parte, se exigía se le aplicaran a los otros.

En definitiva, ganó el “sí” con poco más de 8 por ciento sobre el “no”; una diferencia menor que la habida en las elecciones regionales entre el gobierno y la oposición, y con una abstención de 32 por ciento. El Presidente y todos los demás funcionarios electos popularmente se podrán volver a postular y a reelegir sin limitación de períodos. En 2010, tendremos como candidatos a la Asamblea a los diputados actuales, tanto a los fieles con Chávez como a aquéllos de nuevas fidelidades. En este aspecto no es muy alentador, que se diga, el panorama…

lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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