La derrota militar israelí en Gaza

La Resistencia nacional palestina, encarnada fundamentalmente en el Movimiento de Resistencia Islámico (Harakat al-Muqáwama al-Islamiya, Hamás), está infringiendo una severa derrota militar táctica al todopoderoso ejército sionista, armado hasta los dientes con la más moderna tecnología y equipado y financiado por EEUU. Esa es la evidencia sobre el terreno que la prensa y los medios de comunicación imperialistas esconden, envueltos en cínicos lamentos sobre las víctimas civiles.

Al igual que no se reconoce a Hamás como legítimo representante democrático de toda Palestina (y no sólo de una parte, como dice la vieja izquierda pequeñoburguesa en Canarias), se pretende presentar la aplastante superioridad de la maquinaria de guerra como superioridad militar. Nada más lejos de la realidad.

La ofensiva terrestre israelí apenas ha avanzado unos kilómetros por los descampados y la periferia de las ciudades palestinas de la Franja de Gaza. La heróica resistencia de las Milicias Populares los ha dejado clavados y con las líneas de suministro constantemente hostigadas. Incapaces de entrar en el corazón de las ciudades, impotentes para detener el lanzamiento de cohetes sobre sus propias ciudades, el ejército sionista no puede avanzar ni retroceder. Como se suele decir, tiene un tigre agarrado por el rabo: ni puede seguir así, ni puede soltarlo. A buscarle una salida acuden solícitos y alarmados, la diplomacia europea y estadounidense, los vendidos egipcios y los colaboracionistas de la ANP.

¿A qué se limita el ejército israelí? A lo fácil: a bombardear las ciudades donde se hacina la inmensa mayoría del millón y medio de palestinos de la Franja. Sólo pueden seguir asesinando civiles indefensos. Ya lo hacían los nazis cuando asesinaban diez civiles en represalia por cada baja que les causaban los “terroristas” de la Resistencia. Pueden seguir causando dolor, sufrimiento, muertes. Pero no pueden vencer.

Las milicias de la Resistencia se mantienen intactas, bien disciplinadas y con toda su potencia de fuego. Al estilo vietnamita, y al igual que hizo la milicia de Hizbulá en el sur del Líbano, Hamás ha creado miles de túneles y depósitos subterráneos. Una red construida con el trabajo abnegado del pueblo palestino, con su moral de combate y con su férrea determinación de resistir. Los invasores no pueden hacer frente a eso.

Abandonados por el resto de países árabes, acosados por la maquinaria nazi-sionista, traicionados por la cúpula de Fatah (que sigue ayudando a las detenciones masivas que ahora mismo desarrolla el ejército sionista en Cisjordania), la Resistencia nacional palestina está demostrando que la guerra popular revolucionaria es invencible.

Que lo recuerden las almas bienpensantes que quieren ocultar que el futuro del pueblo palestino se está decidiendo con las armas. Ya sabemos que los asesinos son asesinos. Que el terrorista que masacra desde la carlinga de un sofisticado avión de combate es un verdadero monstruo. Pero la lección que debemos sacar no es que hay razones para llorar y lamentarse. Lo que hay que aprender es que, tarde o temprano, las batallas de los pueblos tienen un momento militar. Y que hay que prepararse para vencer entonces.





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Teodoro Santana


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