El desprecio

La reciente recolección de firmas para avalar la convocatoria de un referendo popular para incorporar -mediante enmienda constitucional- la figura de la postulación continua del primer mandatario, ha demostrado de forma contundente que las fuerzas revolucionarias cuentan con una maquinaria política aceitada y presta para librar con éxito la primera batalla política que nos depara el año 2009.

En pocos días el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y las demás fuerzas que acompañan al Presidente Comandante, Hugo Chávez, lograron recabar casi 5 millones de rúbricas que respaldan la propuesta de enmienda, ya aprobada en primera discusión por la mayoría revolucionaria de la Asamblea Nacional.

Rápidamente las fuerzas de la contrarrevolución han tratado de desestimar el poderío político que representa semejante movilización popular, en estos días de fiesta decembrina, con el mismo argumento de siempre: el pueblo chavista se vende, porque recibe alguna dádiva del Estado o sencillamente son funcionarios públicos.

Con leves variantes ésa ha sido la consigna más utilizada para descalificar a la militancia pesuvista y la de otras organizaciones populares como el partido de Lina Ron. Alegremente y sin ningún tipo de pruebas se ha vilipendiado en distintos medios de comunicación a nuestra gente.

Con el desprecio que les caracteriza y la bajeza moral que les define han pretendido decir que el pueblo venezolano chavista y revolucionario esta “bozaleado” y no manifiesta su apoyo al presidente Comandante por convicción y conciencia revolucionaria, sino por necesidad inmediata y fácil maleabilidad de alma y de espíritu.

De hecho, la propuesta más elaborada de esta hueca teoría es que las dificultades que presagian la crisis mundial del capitalismo y el declive de los precios del crudo, harán colapsar la Revolución en 2009, porque -según afirman las hienas y buitres mediáticos- el Estado ya no dispondrá de recursos para seguir comprando conciencias.

No se cansan de subestimar y menospreciar el potencial enorme de un pueblo organizado que está resuelto a cambiar y construir una Patria Grande, libre, soberana de igualdad y justicia. Siguen creyendo que el venezolano de a pie tiene precio y se vende al mejor postor. Como dice el dicho, cada ladrón juzga por su condición y ellos como fichas del decadente imperio norteamericano, que hace rato vendieron sus almas al diablo, piensan que el mismo rasero aplica para todos.

Este pueblo no se vende, nunca lo ha hecho y no lo hará jamás. Lo hemos demostrado con creces en distintos momentos de la historia. Durante la gesta independentista fue el ejército de descamisados y gente de a pie la que prestó su sangre y sus brazos al genio de Simón Bolívar para derrotar al imperio español. Mucho más tarde, trataron de rendirnos por hambre con el criminal paro sabotaje-petrolero y supimos resistir con estoicismo y dignidad.

No es el pueblo el que se vende, son las crápulas como Ismael García los que lo traicionan. Nuestra historia está llena de ratas y traidores, pero ésta es la hora del pueblo por eso el desprecio, por eso tanto miedo.

dcordovaster@gmail.com




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Daniel Córdova Z.


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