Está pasando, pero no pasa

 Es indudable el trabajo de disociación y banalización de los elementos de la de la guerra Frontal en contra de Venezuela, su población y su gobierno; de manera, que en las apariencias, luzcan como invento o mentira lo que sucede. Desde el manejo mediático, de lo que es un hecho notorio y vivencial, sobre la intención de asesinar al presidente de la república y a otros funcionarios del alto gobierno, hasta el de generar un caos social, utilizando la inseguridad inducida y magnificada, como arma de terror, para quebrar la voluntad popular de apoyo al proceso Bolivariano.

En esta etapa de la batalla, el arma básica es la desinformación. Valiéndose de medios de comunicación que utilizan la propiedad colectiva de todos los Venezolanos (el espectro radio eléctrico y el espacio aéreo), se lanzan misiles directo a la conciencia de las personas. En unos casos los adormecen, en otros los confunden y en el peor de todos, los activan en contra del objetivo - la revolución y el presidente -. Aquí se impone la reflexión sobre la esencia de una guerra: Conocida ya la conflagración ideológica y política – social. La estrategia elemental de una guerra, impone que las armas del enemigo deban ser neutralizadas o eliminadas. Así, no se explica como las armas mas poderosas que tiene el enemigo, se inmiscuyan las 24 horas del día en los hogares Venezolanos, para atacarlos en su esencia síquica y, no tengan consecuencias algunas. Ya estos ataques han producido miles de victimas dentro de la población, victimas que van desde la muerte física de ciudadanos, hasta la atrofia cerebral y cualquier otro daño a la salud mental y física de los televidentes y lectores de prensa contaminada. Se impone la necesidad de una profilaxis publica, a fin de acabar este fenómeno endémico tele dirigido. La población merece una mayor defensa de sus intereses, no pueden unos cobardes asesinos e inmorales manipuladores; al servicio de interese foráneos, hacer lo que les venga en gana, mientras el gobierno que nos dimos el 70% de los venezolanos, no cumple con su responsabilidad de protegernos y ejercer los derechos de ley que le dota la constitución que también aprobamos por mayoría los hijos de esta patria. No se puede seguir de brazos cruzados por temor a la reacción de la maquinaria propagandística del enemigo, maquinaria que actúa con o sin motivo aparente, que no ha cesado en su empeño de vendernos a los revolucionarios Venezolanos, como unos caníbales, cuando la realidad es lo contrario, que quien canibaliza y destruye países, asesina pueblos, mata civiles inocentes, es el ductor de esa maquinaria llamado: LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA Y SUS ELITES DOMINANTES, SION – JUDIAS, CAPITALISTAS. Ya bastante se le ha dicho al camarada presidente: actúe, no permita que siga esta inmisericorde agresión contra los Venezolanos. Mientras más se tarde mayor será el daño. El pueblo está dispuesto a respaldar la acción. Lo hemos demostrado, no nos sigan ignorando y teniéndonos como unos seres que actúan por impulso. Ya hemos madurado. Vamos de una vez a lo inevitable. Si perdemos el sentido de la oportunidad, nos dejara la carreta o el tren. Esta situación de permisividad y agravio contra el pueblo, no puede pasar más allá del 24N ¿SERA QUE ESTAN ESPERANDO A QUE ACTUEMOS ANARQUICAMENTE?. No lo vamos a hacer; vamos a actuar organizadamente. Pero si los lideres temen a la guerra, misma que ya nos ha producido bajas en el frente popular, obrero y campesino, no nos quedará más recurso que actuar sin éllos, cosa que seria lamentable y no quisiéramos hacer. Pero ya nos están debilitando y matando. No son tiempos de Ghandy, parecen más bien tiempos de tío Ho.

 



javiermonagasmaita@yahoo.es



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Javier Monagas Maita


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