Recordemos a este pueblo desmemoriado, y también a algunos de sus cronistas, que la oposición nunca recogió el número de firmas necesarias para accionar el revocatorio contra el presidente Chávez, consulta popular que sin embargo se produjo el 15 de agosto de 2004 con el resultado que todos conocemos.
Quedó claramente demostrado en aquella oportunidad como la oposición, con la organización pitiyanqui “Súmate” a la cabeza, rellenaron los cuadernos con las llamadas “firmas planas” clonadas de los registros que les facilitó la banca golpista, enemiga jurada de Chávez a pesar de que durante su gobierno han obtenido las mayores utilidades jamás soñadas en país alguno. También clonaron firmas de los registros de asegurados del IVSS, la ONIDEX y muchos otros organismos oficiales infiltrados por golpistas para ese momento y que aún lo están, quizá hasta en mayor proporción que antes.
La Lista Tascón nunca fue concebida por el diputado del mismo nombre como una lista negra para señalar, estigmatizar ó descalificar a quienes habían firmado contra el presidente. La Lista Tascón se publicó en la red como un instrumento expedito y sencillo para que nosotros, los que no habíamos firmado, nos buscáramos en la internet con el objeto de asegurarnos que nuestra identidad no estuviese fraudulentamente incluida entre los firmantes contra el presidente. En caso contrario, se podía bajar de la misma página el formulario diseñado por el CNE para solicitar nuestra exclusión de tan impertinente pedimento.
Ese fue el objetivo que persiguió la Lista Tascón. Sin embargo, la oposición mentirosa y fullera que tenemos en este país, siempre atenta al menor detalle para agredir al gobierno, se ha guindado de esta Lista que más que una lista era una aplicación informática, para satanizar al gobierno como sectario y excluyente. Durante 4 años se ha repetido una y mil veces la mentira de que quien aparezca en la lista de Tascón no puede aspirar a cargos o contratos públicos, no tiene derechos humanos, no puede otorgar documentos públicos, sacar cédula o pasaporte ni contraer matrimonio; en fin, no es un ciudadano de este país, es un perseguido a tiempo completo y permanentemente su vida corre peligro.
Tascón lo que hizo fue subir a la red un motor de búsqueda para que los chavistas chequeáramos si nuestro nombre o número de cédula aparecía en la lista de firmantes sin nuestro consentimiento. Igual lo hizo “Súmate” con el propósito opuesto, o sea, para que quienes habían firmado solicitando el referendo revocatorio, consultaran si efectivamente aparecía su nombre y cédula en esta categoría.
Resultó que sólo Tascón pasó a la historia como el “coño e´madre más grande del mundo” pero la gente hoy día ni siquiera recuerda la Lista de Súmate. Hasta el propio presidente, en un “Aló” dominical, imprudentemente a mi juicio, pronunció la célebre frase “enterremos la Lista de Tascón”.
No quiero decir que durante este gobierno no haya víctimas de la retaliación política pero para nada eso ha sido culpa de la Lista de Tascón. Cualquier “pelao” puede acudir al CNE y consultar o solicitar información de cualquier acto electoral, públicos todos por su propia naturaleza, y la recolección de firmas para activar un referendo no es una excepción.
De tal manera pues, que si el gobierno hubiese querido joder a quienes querían revocarlo, para nada necesitaban la Lista de Tascón.
Dije que me pareció imprudente el llamado público del presidente a enterrar la Lista de Tascón, por dos razones:
La primera porque es un hecho más que evidente que la administración pública en todos sus niveles y competencias está compuesta por una mayoría de acérrimos enemigos del proceso revolucionario; igualmente, los actuales beneficiarios de contratos de obras públicas y de las políticas financieras del gobierno son, en aplastante mayoría, enemigos acérrimos del proceso bolivariano.
Igualmente, toda esa gente que groseramente ostenta una súbita riqueza, rodando en vehículos cuyo costo excede los 200.000 BsF, plenando los restaurantes de lujo y los casinos que curiosamente han proliferado en una sociedad que supuestamente marcha hacia el socialismo; copando los vuelos internacionales y nacionales en cualquier fin de semana ó temporadas altas; toda esa gente que compra sobre planos apartamentos hasta de más de 2.000.000 Bs.F, repito, son opositoras al proceso que lidera el presidente Hugo Chávez. De tal manera que este gobierno, con lista o sin lista, no ha jodido a nadie, ni a los “opositores democráticos” que sólo los conoce José Vicente Rangel ni a los opositores golpistas que para mucha gente lo son todos.
La segunda razón tiene una connotación eminentemente política, ¿por qué si la Lista de Tascón no sirvió para joder a nadie, y si así hubiere sido políticamente da lo mismo, vamos a ordenar su entierro públicamente? ¿no transmitió esta orden emitida públicamente una falsa percepción al pueblo de que la oposición estuvo en lo cierto cuando falazmente atribuía a la Lista de Tascón una aplicación que no tenía?
Tascón ha resultado, sin proponérselo, el Héroe ó el Villano de los últimos años, de acuerdo al lado desde donde se lo mire. Recientemente resultó expulsado del PSUV aún antes de haberse constituido el partido, lo que dio un carácter más bien pintoresco a la medida disciplinaria. A raíz de su expulsión nos enteramos por declaraciones del camarada Diosdado Cabello que Tascón era de lo peor que existe en este mundo, que incluso gestionaba ante la Cancillería visados diplomáticos para narcotraficantes. Fue suficiente que el diputado Tascón solicitara ante la Asamblea Nacional una investigación de rutina en MINFRA para que el hermano del titular de este Despacho nos comunicara lo mal acompañados que habíamos estado durante años al lado de Tascón.
Más recientemente aún, el camarada Freddy Peña, quien se autocalifica como crítico objetivo tanto de lo malo que ve en la 5ta. como de lo peor que vio en 4ta., escribe en Aporrea un lacerante artículo contra Tascón en oportunidad del anuncio que este hizo de competir por la alcaldía de Libertador. Peña le niega a Tascón el derecho de calificarse como revolucionario porque, dice Peña, para que alguien pueda usar ese calificativo tiene primero que obedecer a Chávez. Me pregunto donde quedarán esos “usurpadores” como Lenin, Ché, Mandela, Gandhi, Fidel, etc. etc.
Pero, lo más curioso, es que el camarada compañero de estas páginas le advierte a Tascón sobre el categórico rechazo que sufrirá en sectores opositores por su autoría de la “Lista de Tascón”.¿Y entonces? ¿revolucionarios con el lenguaje de la contra? Es decir que, mientras fuimos compañeritos no nos dimos cuenta ni de la gestoría de visados para narcos ni de la perversa “Lista de Tascón”. Ahora que no lo somos, flotan a la superficie. ¿Manipulaciones? ¿Chantaje? ¿Meras coincidencias o stalinismo puro?
(*)Economista
jtrujillo@cantv.net