La sucesión presidencial

Un día después de saberse la derrota de la reforma constitucional recibí una llamada telefónica del exterior.

El tema para la entrevista que se me solicitaba me tomó por sorpresa: ¿quién o quiénes son los candidatos para suceder a Chávez en 2012? El rechazo de los venezolanos (as) a la reforma, inmediatamente abrió un nuevo e interesante escenario político.

Un primer tema que aflora allí es la imperiosa necesidad de afianzar institucionalmente los logros positivos del primer período constitucional del Presidente. Más que avanzar en ciertas polémicas reformas "socialistas" por otros caminos institucionales –a través de leyes o iniciativas populares como han dicho oficialistas– es mucho más importante asentar logros alcanzados por la democracia participativa y protagónica entre 1999 y 2007, que han probado ser positivos para el acceso a la inclusión social y ciudadanía. Se necesita tejido institucional que perfeccione, estabilice y garantice recursos para los espacios estatales abiertos a la participación de los ciudadanos y comunidades organizadas en políticas económicas y sociales exitosas. Hacen falta reglas claras que aseguren que el acceso a derechos socioeconómicos que muchas misiones han concretado para sectores populares, no retrocedan o desaparezcan al cambiar en el futuro las circunstancias económicas o políticas del país. La construcción institucional ayudará a bajar la corrupción y enorme ineficiencia del aparato estatal actual, afianzando el carácter universalista que estas políticas tienen, carácter amenazado por la visión proselitista y clientelar conque algunos funcionarios bolivarianos actúan. También parece prioritario revisar y corregir enfoques centralistas, personalistas y excesivamente estatistas de políticas públicas que están desvirtuando la concepción progresista del proyecto bolivariano.

Otro tema emergente, como me hizo ver el periodista, es el proceso de la sucesión presidencial. La reelección presidencial indefinida fue rechazada por el soberano.

Enhorabuena. Como señalé en septiembre de 2006, en democracia la alternancia es esencial para que los gobernados tengan oportunidad de ser gobernantes y viceversa, lo que redunda en salud política para ambos. La renovación en los cargos del Estado, así como en los partidos, es indispensable para el sano desarrollo y fortalecimiento de las organizaciones políticas, de su liderazgo y de la concepción de que son una empresa colectiva y no un instrumento personal. El rechazo de la mayoría a esta propuesta preservó una condición importante para el fortalecimiento de la política y de nuestra democracia participativa.

Está abierto entonces el juego político de la sucesión. Ya el Presidente había hablado de ello en una de sus alocuciones de noviembre cuando se paseó por la posibilidad de perder esta batalla. Pero si bien es conveniente que piense en esa sucesión, tal y como prometió, esa responsabilidad no es de él exclusivamente, ni siquiera debería ser él el factor clave que decida. La sociedad y en particular quienes desde 1999 han luchado por este proceso de cambios están llamados a asumir abierta, responsable y de manera diáfana este reto donde también el proyecto bolivariano se juega una vez más la hegemonía y su consolidación.

Entre las filas bolivarianas existen muchos hombres y mujeres que se han ido formando para asumir el relevo institucional que hace falta. Al calor de las luchas políticas y sociales, funcionarios públicos en distintos niveles y activistas en las organizaciones sociales y políticas creadas –muchos de ellos muy jóveneshan ido acumulando una experiencia invalorable. También hay otros que se han corrompido y burocratizado. Hace falta afrontar con franqueza estas realidades y pensar seriamente cómo pautar rutas que faciliten el arribo de los mejores a las máximas responsabilidades en el Estado, conjurando al mismo tiempo los mecanismos que han facilitado las lacras de la corrupción y el abuso de poder.

Venezuela necesita claros procedimientos político-institucionales para asegurarse servidores públicos honestos, sensibles, eficientes, experimentados y preparados.

También apremia la creación de mecanismos que hagan transparente y democrático el camino que conduce a cargos de responsabilidad política. El gobierno, instituciones como el CNE y todos los ciudadanos (as) debemos atender, estimular y valorar a las organizaciones con fines políticos, así como a los que se dedican a la compleja actividad de la política, exigiéndoles formación, responsabilidad, honestidad.

Finalmente, todos debemos contribuir a que la sucesión presidencial no sea un asunto traumático, que divida de manera destructiva, desestabilice y produzca turbulencias insuperables. Es rutina en las sociedades democráticas prepararse para el relevo en los cargos públicos de elección popular. Teniendo en cuenta que contamos con cinco años para hacerlo, ojalá sepamos asumirlo responsablemente.

¿Socialismo del siglo XXI? Lo confuso, centralista, personalista y estatista de la propuesta presidencial le hizo un flaco favor a las corrientes socialistas democráticas que nutren el proyecto bolivariano. Ahora conviene hacer un alto para pensar y discutir cómo reorientar el modelo bolivariano para que no pierda los ideales igualitarios y libertarios del socialismo que la propuesta no supo expresar.

Para contribuir con ese fin y como resultado de un seminario académico realizado en la Escuela de Sociología de la UCV, el Grupo Alfa publicó en noviembre, editado por mí, un primer volumen titulado "Ideas para debatir el socialismo del siglo XXI".

Contiene un conjunto de ensayos alrededor de temas clave como socialismo y educación, socialismo y la cuestión militar, socialismo y participación, socialismo y gestión estatal, socialismo y partido único. Entre los autores figuran Arnaldo Esté, Vladimir Acosta, Luis Fuenmayor Toro, Alberto Müller Rojas, Ricardo Sucre, Arturo Sosa, Juan Carlos Monedero, Javier Biardeau, Soraya Al Achcar.

2008 Se cerró un año innecesariamente desafortunado. Deseo que el año 2008 sea mejor para Venezuela. Pero hará falta mucha voluntad y perseverancia. Por parte del gobierno, para que respete la voluntad popular y distienda la atmósfera política. El país reclama relaciones políticas más maduras, respetuosas de la pluralidad y propicias al diálogo. Quiere menos retórica y más gobierno. Exige respeto por las leyes. La ilegal y corrupta utilización de los recursos públicos a favor de una parcialidad política debe parar, así como la perniciosa presión sobre empleados públicos para que participen de actos de proselitismo político. Por parte de los ciudadanos, sean simpatizantes o no del gobierno, debemos participar más en la reconstrucción del país, esforzándonos por ser más productivos en nuestros trabajos, más responsables con nuestros hijos y con la sociedad que queremos para ellos. Los jóvenes tiene sobre todo la imperiosa tarea de preparase bien para asumir el futuro. Seamos entonces discretamente optimistas, exijamos con firmeza en 2008 la garantía a nuestros derechos y cumplamos nuestras obligaciones.


malopez@reacciun.ve

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Margarita López Maya


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