Sacrilegio rojo

En este rojo templo revolucionario que es el portal de Aporrea, quiero cometer/proponer una especie de sacrilegio: creo que es el momento de hacer algunas concesiones a la oposición y en particular una: indultar o sobreseer las causas de los opositores que están en el país y ellos llaman "presos políticos".

Ya sé que algunos se merecen por lo que están pasando; que orquestaron y ejecutaron el golpe de 2002; que no tuvieron escrúpulos en perseguirnos por esos días, como también lo hicieron en1992, en 1989 cuando el caracazo, y en las décadas de los 60 y 70; que fueron contra el pueblo humilde con el loco sabotaje petrolero-patronal de 2002-2003; que la impunidad le hace daño a la democracia; que… etcétera.

Pero también tenemos que leer la realidad política. Un resumen de nuestra derrota el 2D según decenas de artículos en Aporrea puede ser que, del presidente pá'bajo, leímos equivocadamente la situación del país y seguimos leyendo mal los mensajes recibidos en esa consulta. Veamos la situación política concreta.

¿Cuál es el elemento novedoso, masivo, popular (popular no por pobre, sino por ocupar los espacios políticos del pueblo) y decisivo para el revés que sufrimos? El movimiento estudiantil. Oxigenó a la oposición, le inyectó sangre fresca, le mostró un camino. Y, tal cual como el movimiento electoral bolivariano en 1998, debutó ganando.

¿Qué es lo que ese movimiento estudiantil no tiene? Banderas. Las descalificaciones radicalosas no conducen a nada, con ellas sólo alimentamos su espíritu de cuerpo. Ellos esgrimen consignas etéreas, asociadas a valores, como "libertad", "autonomía", "poder decir lo que quiero", "decidir mi propio futuro", pero no reivindicaciones concretas.

Sin embargo, nosotros les estamos entregando una. La libertad de los presos políticos. Así les dicen, y tengan la seguridad de que esa será una consigna central suya en los próximos meses. Con eso pondrán en jaque nuestra causa en los meses previos a las elecciones regionales de 2008.

Detrás de los estudiantes, vendrá la oposición conocida (partidos políticos, iglesia, ONG, medios de comunicación, grupos de las clases medias) y la que espera porque la conozcamos: los sectores populares que han estado con nosotros pero que serán caja de resonancia a esta y otras consignas oposicionistas al pasar los días sin que el gobierno atienda, como se ve que no atiende, dramas como la inseguridad y falta de vivienda.

Del plano internacional no les hablo, pero ustedes han visto cómo en el entorno exterior, si bien hay más comprensión por las iniciativas económicas de nuestro gobierno, hay cada vez más crítica o atención crítica acerca de sus iniciativas políticas. El más lerdo observador extranjero tiene qué preguntarse que si Chávez perdió o no ganó fue por algo. Así que ahora habrá más ojos y oídos sobre las quejas de la oposición.

Fuera y dentro de Venezuela, que se hable de presos políticos, y que su libertad sea esgrimida por jóvenes estudiantes como bandera, despertará primero curiosidad, después interés, más tarde simpatía y finalmente respaldo. Por eso es necesario esterilizar políticamente a la oposición en ese campo.

La oposición se ha equivocado. Muchas veces. Pero no es una garantía de que lo hará siempre, y de hecho atinó en unas cuantas cosas, como por ejemplo en el manejo de las claves comunicacionales este año. Si le dejamos una bandera para la lucha callejera, es sólo cuestión de tiempo, de oportunidad y de que haya dirigentes lúcidos entre ellos para que haga contacto entre esa bandera y las que esgrimen los sectores más pobres. Si esas dos causas se unen, y no es algo imposible en política, será el principio del fin.

auramarod@yahoo.com


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