(Una historia ficticia, ¡Menos mal!)

2 de diciembre de 2007, 3:16 am: ¡Mi amor, ganó el SI!

Con cara de alegría, casi gritando, el marido le dice a la marida: "Te das cuenta, mi amor, lo que acaba de pasar: seguirán las misiones, los planes de vivienda, los créditos de FONDAFA, la Asamblea Nacional en manos de los diputados del proceso, los ministros y ministras revolucionarios y revolucionarias; ahora el socialismo será una realidad, tendremos comunas, Chávez nos garantiza el Poder Popular, se acabarán los monopolios y el latifundio; ¡que vivan las comunas, el voto paritario de los estudiantes, los 16 años de edad para votar!."

La esposa, aún somnolienta, escuchaba al delirante y casi histérico marido; a cada una de las cosas que decía le buscaba la evidencia real, práctica y no la encontraba. Los gritos despertaron a las dos chamas, una de 16 y otra de 14. Se vienen al cuarto de los padres, se meten a la cama, observan y oyen. El padre continúa. "¡Que vaina buena!, ahora los diputados y las diputadas podrán volver a sus escaños una vez que concluyan cualquier responsabilidad en el gobierno y …". En ese momento le pregunta la hija mayor: "Papá, ¿qué tiene que ver con el socialismo el que los diputados se garanticen regresar a su puesto en la Asamblea Nacional?.". Desconcertado el padre, balbuceando, intenta una respuesta "Bueno, este … de esa forma, humm… este…". Ante el aprieto interviene la madre: "No tiene nada que ver con el socialismo, mi niña, siempre se lo dije a su papá, por eso y otras cosas no fui a votar". La jovencita menor, en un acto de reflexión, recuerda: "Mamá, porqué nadie me pudo explicar la razón por la cual sólo Chávez se garantizaba el derecho a presentarse como candidato en cada proceso electoral y no valía ese derecho para los alcaldes, gobernadores; en qué se diferencian los demás cargos de elección popular al de Presidente". La mamá le responde: "No se diferencian en nada, no había razón alguna para que la propuesta sólo fuera para el Presidente, mas que aquella que un día dio por televisión: por ahí anda algunos alcaldes y gobernadores queriéndose reelegir, eso no lo vamos a permitir…". La interrumpe la niña menor "Pero si estamos en una democracia y el pueblo de Chacao quiere que Leopoldo López siga siendo Alcalde o el del Zulia que Manuel Rosales siga de Gobernador, ¿por qué Chávez no aceptaría la decisión popular?, qué hace más sabio al pueblo de Portuguesa que el del Zulia, no entiendo nada".

El padre, con un oído en el televisor y otro en la conversación, siente que le mueven el piso. Internamente trata de construir respuestas a las interrogantes de las muchachas pero no las encuentra ni siquiera para sí mismo. En ese momento dan un pase a Chávez quien emocionado dice: "Otra gran lección del pueblo, evidencia de su claridad ideológica, convencidos del socialismo…". Quizá obligado por las reflexiones previas de la chamas, al escuchar a Chávez recuerda a un compadre empresario, constituyente del Asociación de Empresarios Socialistas, a quién le preguntó: "Epa compadre, ¿ya usted en su empresa socializó los medios de producción y tomó medidas para el reparto de las ganancias con tus trabajadores?". Ante lo cual respondió el compadre empresario socialista: "¡Qué vaina es esa compadre, mi empresa me costó una bola, mucho trabajo y sudor, cómo es que voy a compartirla. Yo sólo voy a mejorar un poco el salario y pintar las paredes, a lo mejor aumento el cesta ticket y les doy un pelo más de aguinaldos". El compadre, descubriendo que en su compadre no había nada de socialista, le recrimina: "Y entonces, ¿Qué es lo socialista que tiene esa asociación?". El empresario lo mira con una sonrisa maquiavélica, descubriendo la ingenuidad de su compadre, y le dice: "A nuevos tiempos, nuevos acomodos, compadre, usted no ve que … ". Su pensamiento queda interrumpido por una pregunta de una de las muchachas: "Papá, si el SI perdió en Carabobo, Miranda, Zulia porque la gente no trabajó por la reforma, porque el pueblo no la leyó, porque no había claridad ideológica, porque los militantes del PSUV no fueron a votar, en fin por todas esas razones y otras más que vienen diciendo, ¿significa que todo lo contrario ocurrió en los 15 estados en donde ganó el SI?".

Ya a esas alturas de la noche, más o menos las 4 de la mañana y ante semejante interrogante, el padre se siente impotente porque no encuentra razones que den explicación a sí mismo y a su familia. "¿Por qué ganó el SI en 15 estados?", la pregunta le martillaba en la cabeza; ¿Es que acaso en la provincia tienen más claridad ideológica, son más leales, son más políticos, el PSUV existe y sus militantes trabajaron que jode?. Cuando se siente casi al borde del desespero, da un salto de la cama. Son las 3:16 de la mañana, Lucena informa que el NO había ganado por poco margen. Es cuando descubre que estaba soñando, o mejor, tenía una pesadilla. Despierta con cautela a su marida y, atónitos, con lágrimas en los ojos, oyen a un Chávez calmado, valiente, reconociendo la victoria del NO con un nuevo POR AHORA, diciéndole a la gente que todo está bien, que se sientan tranquilos porque cumplimos con un deber y respondimos como debió ser.

Recordando el sueño le dice a la esposa: "Mi amor creo que fue lo mejor, ahora van a aflorar con contundencia todo lo que hemos dejado de hacer durante casi una década; es importante que la historia y el pueblo nos den una buena hamaqueada para ver si reaccionamos, para salir del triunfalismo en el que hemos vivido, para mirar más al proceso que al líder, que comprendamos que él es necesario pero que nosotros, el pueblo, somos indispensables."

Y creo que esta es la gran lección. El pueblo nunca se equivoca. Hasta su sentido de supervivencia política es sabia; es una nueva oportunidad para comprender la magnitud de la tarea que tenemos por delante y de la responsabilidad con los pueblos del mundo que ven en el proceso político venezolano una esperanza. Que bueno que fue ahora la lección, que bueno que perdimos; es hora de reflexionar, estudiar, rectificar y actuar.


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