Ha llegado el momento de confrontarnos, la dinámica del país y los últimos acontecimientos vividos, nos obligan a auto confrontarnos y a decidir como pueblo hacia dónde va a caminar la nación.
No se trata de enfrentar a la oposición, sin ánimo de desconocerlos, se le respetan sus cuatro millones y pico de adeptos que votaron por Salas Römer en el 99 y que siguen creyendo que el socialismo es para quitarles a los pobres el tosti arepa o la licuadora… Se trata de dos modelos de país que respiran dentro del mismo proceso revolucionario, entre los mismos chavistas. El problema es que el Chavismo está dividido entre los que apuestan por el poder constituido y los que apostamos por darle fuerza al poder constituyente; es decir, al pueblo organizado.
Todo revolucionario que llega al poder en calidad de funcionario (ministros, gobernadores, alcaldes diputados etc.,) si realmente son revolucionarios, deben usar el poder para ponerlo al servicio del pueblo organizado, eso implica un acto de renuncia y de profunda humildad. Lamentablemente llegan al poder funcionarios con la etiqueta de “revolucionarios” y con la misión de destruir la estructura burocrática del estado burgués convirtiendo sus despachos en trincheras para fortalecer el poder popular una vez en el cargo, en el camino y en la practica diaria se engolosinan y terminan encerrándose en sus despachos realizando las mismas prácticas de la llamada cuarta república… Esto se evidenció en el pasado proceso del 2 de Diciembre: El pueblo de la mano del comandante Chávez tuvo la oportunidad de consolidar un estado socialista con verdadero poder popular en el que los estudiantes organizados tendrían paridad de voto, donde las comunidades manejarían su presupuesto por transferencia directa para resolver los problemas que le aquejan, todo eso quedó temporalmente en “stand by” ¿por qué? Porque muchos gobernadores seudo revolucionarios, se dedicaron a hacer una campaña “aguada” que se limitaba a decir “si con Chávez” en vez de utilizar los espacios y los liderazgos locales para explicar las ventajas de la reforma constitucional rumbo al verdadero socialismo. La campaña la hizo el comandante prácticamente solo mientras la CIA a través de sus esclavos dentro de los medios de comunicación si hicieron tremenda campaña para convencer a la gente de tamañas estupideces como que le iban a quitar los hijos a la gente… Eso no fue casual, muchos de esos funcionarios gubernamentales acompañan al comandante mientras no se toquen o lastimen sus intereses oligárquicos y eso hay que denunciarlo aún a riesgo que los pacifistas y la social democracia chavista digan que denunciar la ineptitud de William Lara o el saboteo a la campaña de los Gobernadores de Yaracuy y de Carabobo (entre muchos otros) es mostrar división… Claro que hay división, los intereses que defiende un gobernador que no quiere transferir el poder no es el mismo que el de un taxista que aspira ingresar al sistema de seguridad social ¿quién dejo que los ministros hacen la revolución? La revolución la hace el pueblo organizado, en la calle, discutiendo. No crea nadie que si nos invaden los gringos para tratar de arrebatarnos el petróleo va a ser William Lara el que va a agarrar un Fusil para defender este suelo. Eso lo va a hacer el pueblo, el obrero, el campesino, el estudiante, el vecino y ese pueblo no está dividido, ese pueblo sabe que le dieron una estocada y que los medios de comunicación les metieron gato por liebre con su campaña nefasta.
¿Cuál es la situación actual Después del 2D? Pues esos ministros burócratas y burgueses pretenden ablandar el proceso del país, desacelerar la ruta al socialismo y sumergirnos en lo que se conoce como “estado de bienestar” en el que aumentan las fuentes de trabajo porque se le da dinero a los empresarios para que exploten a mas gente pero con dos o tres reivindicaciones para que el obrero se sienta ligeramente menos esclavo porque se pudo comprar un carro o le alcanza para el alquiler de la casa y la perrarina de la mascota. Esos políticos que no quieren el estado Socialista sino una social democracia, pretenden sentarse en una mesa para a través de una comisión tri partita (yo prefiero llamarla tri maldita) repartirse las riquezas del país y jugando a un chavismo sin Chávez en nombre de una supuesta reconciliación. El pueblo no quiere migajas reivindicativas, el pueblo aspira LA TOMA DEL PODER se trata que el poder se le transfiera a su dueño originario, al pueblo organizado, a las comunidades, porque nadie más conoce las prioridades y los problemas del pueblo que él mismo.
Nos debatimos entre dos corrientes: Los que luchan porque siga la explotación de las transnacionales pero dándole unas migajas más grandecitas al pueblo y los que estamos luchando por consolidar EL PODER POPULAR ¿Qué es eso? Pues que nunca más suceda que un alcalde tome el dinero de la remodelación de una calle y haga una manga de coleo para una feria de cinco días o una rectora que pueda decidir gastar el dinero de las prestaciones de los obreros de su universidad en fiestas estudiantiles con chino y nacho como estrellas principales… Se trata de un cambio profundo, donde la comunidad tenga la última palabra sobre cada bolívar del presupuesto municipal, estadal e incluso nacional. El pueblo tiene que tomar las riendas de este proceso, de la mano de nuestro comandante Hugo Chávez, las comunidades organizadas debemos estudiar la reforma constitucional que se nos propuso, sin el matacuras de globovisión como intermediario, sin Situ Pérez Osuna inventado barbaridades de por medio; estudiarla, sin apasionamiento, letra por letra y luego de conocer bien el modelo de país que podemos alcanzar con la reforma, salir puerta por puerta a evangelizar con nuestra reforma en la mano y a extender la discusión para al final optar por el camino de la convocatoria desde la comunidad o simplemente convocar un proceso constituyente para fundar una sexta república SOCIALISTA con nuestro comandante Chávez a la cabeza, sin las defensas grises de William Lara, sin el doble discurso de Acosta Carles, que habla de amor a su pueblo y vive organizando bacanales romanas en su casa ante la mirada impotente de los necesitados de Carabobo, sin intermediarios burócratas negociadores de votos. La comunidad, el pueblo, estudiando la propuesta y convocando un referéndum o una constituyente que definitivamente retome el camino acelerado de nuestro país hacia el socialismo.
No reformar la constitución y darle poder al pueblo es legitimar la corrupción de los gobernadores, es permitir el “guabineo” de los ministros que en televisión dicen una cosa y en sus despachos dicen otra, es negarle al PODER CONSTITUYENTE DEL PUEBLO la posibilidad de tomar las riendas de su vida y reforzar el poder constituido de una nueva burguesía política que vive apuñaleando la revolución y al comandante Chávez.
Son dos caminos: Dejar el poder constituido como está y seguir recibiendo migajas de los empresarios y los politiqueros seudo revolucionarios o romper de lleno con esa burocracia corrupta y consolidar la toma del poder en manos de la comunidad organizada. Nadie dice que es un camino fácil, la toma del poder implica disciplina, trabajo y organización en los batallones del PSUV, en los consejos comunales, el las mesas de agua, en los consejos de obreros, en los consejos estudiantiles, en los consejos de artistas; organización, estudio, disciplina y trabajo para conquistar el poder. Sin intermediarios.