¿Y ahora qué?

Después de conocidos los resultados del referéndum del pasado 2 de diciembre, a lo que siguió la puesta en práctica de una operación de adormecimiento de los ánimos de los partidarios de ambos sectores en disputa, a través de las declaraciones de personajes como el Presidente Chávez, el General (r) Raul Baduel, el Secretario General de COPEI, Luis Ignacio Planas, el Gobernador del Zulia, Manuel Rosales y el editor del diario Tal Cual,Teodoro Petkoff, la gran pregunta que todo el mundo se debe estar haciendo es: ¿Y ahora qué?

El caso es que el referéndum en cuestión ha servido básicamente para rechazar la propuesta de reforma, para ratificar la actual Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, para que el sector de oposición haya drenado un ansia de victoria contenida, y para que el sector oficialista se confronte con lo que significa una derrota electoral. El asunto ahora es qué hacer en lo adelante.

Las cifras que se han dado a conocer revelan algo bien concreto: tanto el sector de oposición como el sector oficialista, cada uno por su lado, recibieron el apoyo de aproximadamente el 28% del total de electores inscritos en el REP, mientras que más o menos el 44% (¡más de 7 millones!) simplemente se abstuvo. Esas tres partes en que se ha dividido el 100% del total, cada una por su lado, seguramente que será objeto de análisis, a fin de llegar a conclusiones valederas. Lo cierto es que más de 7 millones de electores no es cualquier cosa, sobre todo a la hora de pensar en los procesos electorales que se realizarán en los próximos años.

De todas maneras, tanto el sector de oposición como el sector oficialista seguirán implementando una serie de estrategias asociadas con la conquista o retención del Poder. Tal vez unos escojan la vía de promover una asamblea constituyente, mientras que otros la de plantear nuevamente un referéndum aprobatorio de una reforma constitucional. De igual forma, tanto en el sector de oposición como en el sector oficialista se producirán ajustes a lo interno de sus organizaciones políticas, ya que después del 2 de diciembre el posicionamiento de algunos personajes puede haber quedado muy mal o muy bien, porque para ambos sectores se puede aplicar perfectamente aquello de, revueltos pero no juntos. En todo caso, la sociedad toda espera que la democracia venezolana se consolide a través de la consolidación de sus instituciones, y eso pasa indefectiblemente por la solución eficiente de los grandes problemas que la caracterizan.

* alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo


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