¿Qué fue lo que ganó la oposición?

Queremos ver el trofeo del triunfo de la oligarquía, del mantuanismo, del fascismo que alzan esos buitres de la oposición. ¿Qué fue lo que ganaron? Hasta en las urbanizaciones del Este aburguesada prejuiciada y estúpida se percibe el grito del silencio. Venezuela está triste. Los venezolanos que apoyan a Chávez están tristes. Admiten con dolor, con arrechera, que parte de ellos fueron causante del descalabro. El 51% de abstención hablan por si mismo. De los 7 millones y picote del 2006, sólo acudieron a votar 4 millones y piquito.

Aceptamos que nos equivocamos, que acudimos al triunfalismo: “Ya ganamos, no voy a votar…voy a seguir durmiendo”. Sin embargo, además de no saber que fue lo ganó el No, nos dan lástima esos niños que aparecen en la televisión celebrando que sus padres, sus macabros padres, contribuyeron para que los taxistas, los obreros, las trabajadoras llamadas “cachifas” por su mismos patrones, los buhoneros, los estudiantes ucevistas de la clase que no habita en mansiones, el país en general, se quedaran cortos en sus deseos de ver que se le toma en cuenta, respecto a mejorías sociales, reivindicativas, geográfica, educativas, morales y otras.

Nos dan lástima esos jóvenes “estudiantes” del Este, gritando que ganaron. Nos preguntamos, ¿cuán triste debe ser para la clase pobre que estos seres sin humanismo llegaran a gobernar otra vez la nación? Personalmente, quien escribe, se siente alegre de su “victoria”; demostraron que los temas de los cuales nos nutrimos para plasmarlos aquí, no son exagerados, cuando los titulamos de vampiros, de chupasangre, de personas infectadas por el dinero y la fantasía, que no tienen una micra de amor por otra cosa que no sea por el esnobismo, la vanidad, la mezquindad y la bajeza. No existen gringos estadounidenses buenos; no existen oligarcas que sepan que significa la palabra amor.

¿Qué ganó Alberto Federico Ravell que no sea el desprecio de la mayoría? ¿Qué orgullo puede sentir Baduel, Ismael García, y otros de la misma calaña, al percibir que fueron parte de una traición a la gente que estuvo tantos años creyendo en ellos. Francamente que el suicidio en masa de esos traidores salta talanqueras, no sería algo espectacular, si consideramos que hace poco un corrupto en una nación de la cual no recuerdo su nombre, se suicidó al ser capturado in fraganti. ¡Vale el orgullo!

¿Cuál aporte le dio a la oposición sigüí Baduel e Ismael García, si el estancamiento en 4 millones y un pelín ha sido su marca de fábrica desde que el humanista Chávez llegó a Miraflores? Nosotros, incautos degenerados, hicimos como Chacumbele: nosotros mismos nos matamos y por eso la tristeza. Nada que ver con que ganó el No. Esos jóvenes, adolescentes y niños que utilizan los medios de la psicosis para que salgan en la televisión, saltando de “alegría”, es un retroceso a la caverna. Son algunas de esas películas que el imperio crea, para que a los bobos, a los mentepollos, a los descerebrados, les pueda salir diarrea por los poros. El pueblo chavista se confió; contó los pollos antes de nacer y por eso, el país anda en los nimbos. Que la oposición no sepa eso, es llover sobre mojado. Los chavistas están recobrando la risa; ya sus labios comienzan a estirarse de nuevo, e igualmente están prestos a seguir la lucha con otro criterio y CON SU ETERNO LÍDER: HUGO CHÁVEZ FRÍAS, EL COMANDANTE. Le pedimos al Presidente, que debe alzar el látigo de la razón de ahora en adelante y no se les permita a estos vándalos de la oligarquía, otra vez, el uso de los espacios que no les pertenecen para que regresen con su orgías, sus bacanales, sus prejuicios, sus discriminaciones y sus eternas ofensas. Mano dura Presidente: el pueblo sabe darle al niño malcriado la dosis necesaria para que calme su ímpetu de chantajista. Vamos a actuar de ahora en adelante con otra visión; créanlo oligarcas, no estamos amenazando, estamos obrando con el análisis que nos da la vida de ser los ÚNICOS SOLDADOS DE LA PATRIA.

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Ángel V. Rivas

Limpiabota, ayudante de pintura, articulista, Productor Nacional Independiente, editor de El Irreverente. Animador del programa Gigantes del Romance, autor del libro Pacto Satánico y poeta en estado de frustración.

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