¿Pérdida del poder popular con la reforma constitucional?

Fue este el mensaje insistente del general retirado y ya olvidado héroe del 13 de Abril del 2002. Mensaje acompañado de acusaciones contra el Comandante Bolivariano que pretenden deteriorar su credibilidad. Recuerda esto las palabras de nuestro Libertador antes de morir, cuando afirmaba que la oligarquía había dañado lo más preciado por él, su reputación, su imagen ante el pueblo. ¿Que te pasó Baduel?, ahora te tuteo no por confianza sino por irrespeto, ¿Cómo pretendes deteriorar la imagen de quién ha dado más que tú por este pueblo?, de quien ha demostrado tener la voluntad de verdad, para dar su vida por la igualdad y libertad de los excluidos, sin esperar una carta del pueblo confirmando su reclusión y exclusión, enfrentando el poder de la oligarquía nacional e internacional, dando la pelea contra el imperio yanqui en defensa de la paz, de la libre autodeterminación de los pueblos, la soberanía territorial, la diversidad cultural, los derechos de los pueblos originarios y su cultura, de la condición de pueblo de los soldados de nuestras fuerzas armadas, y por lo tanto, copartícipes del desarrollo de los excluidos y garantes de una patria para todos. Un comandante que ha devuelto la dignidad a quienes hemos vivido de las limosnas de la partidocracia, clase parasitaria que ha usufructuado por décadas las riquezas de la nación y pretendió regalar los activos del pueblo.

Hoy la oligarquía a través de Baduel, pretenden defender el poder popular alcanzado en la constitución de 1999, ¿Cuál Baduel?, el de pretender vivir en Socialismo, con una Centralización del Poder Político; con una División Político territorial de la Colonia; con un sistema democrático aún basado en la partidocracia; estructuras de poder burocratizadas, ineficientes, sin contraloría social ni general, que dilapidan los recursos entregados para el desarrollo social de las regiones; que no establece formas de transferencia del poder para la autogestión del pueblo organizado; con una propiedad privada sin contraparte en la carta magna; con instituciones autónomas que no aplican los principios de una democracia participativa; con una Banco Central que tiene potestad constituyente para desarrollar políticas al margen del plan nacional de desarrollo y hasta en franca oposición; que en su contenido aún mantiene antivalores discriminatorios, excluyentes y que preservan la desigualdad entre los habitantes de esta tierra; con una estructura económica que niega la participación de sus trabajadores en la gestión de las empresas públicas y sociales, amén de las privadas; que desconoce la seguridad social de los trabajadores independientes; que no incluye el deber de las empresas de garantizar la salud de sus trabajadores. Es decir Baduel, calzar 44 y usar calzados 36, no mejora el enfermo chico.

Los burguesitos hijos de papá, se erigen como defensores del derecho del “pueblo” a conocer los 69 artículos propuestos, a sabiendas que durante mas de 50 años la oligarquía mantuvo a la población excluida del derecho a la educación, manteniéndola en la ignorancia, el analfabetismo y en total desconocimiento de sus derechos, de su condición de ciudadano, de la existencia de los bienes de la nación, de su pertenencia al pueblo y que los lacayos partidos de derecha usufructuaban y pretendían regalar al capitalismo neoliberal, a espaldas del pueblo soberano. Una oligarquía que jamás se preocupó en minimizar las condiciones de miseria, hambre en el que día a día dejaban a la población, de la violación de nuestra soberanía al permitir la infiltración de las nuevas tribus en la ideologización de los pueblos originarios, amén del nivel a que los han llevado con el alcohol y las drogas. Pero es que ¿acaso el pueblo se ha enterado de algo que no sea su propia hambre, miseria y de la represión del estado al pretender reclamar por las limosnas que le arrojaban los gobiernos de turno?

Hoy sigue la corrupción, heredada de las estructuras de poder alejadas del control y gestión popular. Sigue la ignorancia funcional de la cual se lucha por erradicar en un 100% de nuestra gente, cabría preguntarse si es nuestro pueblo merecedor de aprender haciendo uso de herramientas que sólo han creado monstruos académicos. Gracias al comandante tenemos la oportunidad de aprender, con los Consejos Comunales, a diagnosticar, evaluar, investigar, proyectar, gestionar, corregir, rendir cuentas y controlar el uso de recursos presupuestarios y financieros en la solución de los problemas de nuestras comunidades. Ahora quiere dejar de darnos el dinero para los proyectos, espera que hagamos inversión en empresas sociales y que hagamos uso de las ganancias en reinversión en la empresa, gastos e inversión en esos proyectos para las necesidades de la comunidad. Lo que se traduce en la construcción de una comunidad, de un ciudadano o ciudadana en autogestión auto-sustentable y no dependiente de la renta petrolera.

La actitud oligarca es de burla, más que de preocupación u ocupación por la ignorancia del pueblo sobre los 69 artículos redactados en lenguaje leguleyo. Pero asustados, por la forma sistémica, general o funcional que la están dominando. ¿Que quieren que se memoricen 69 números, párrafos, palabras, letras muertas?, ¿es así la única forma de demostrar que el pueblo sabe lo que está plasmado en ese largo y jurídico texto?, claro que es comprensible esa valoración, si durante casi 18 a 20 años han recibido clases de apuntismo y memorización académica, reforzando el registro de información pero nada de creación, reflexión, convivencia, tolerancia, cooperación, es decir, nada de ciudadanía, de espiritualidad, de conciencia y menos aún conciencia revolucionaria.

El pueblo sabe construir, sabe mantener, sabe valorar, sabe reconocer por su sensibilidad, su intuición cuando algo hace daño sin necesidad de leer la etiqueta de los ingredientes. Pero que dicen los hijos de papá, con capacidad de conocimiento y fuman sustancias cancerígenas, beben refrescos alcaloides, mastican gomas cancerígenas y lo peor de todo, escupen mentiras, calumnias, odio, locura y destrucción por su boca, sus poros, sus miradas, por sus manos y su mente, en pleno proceso autodestructivo, ¿con qué moral, con qué experiencia?

El pueblo aprende rápido pero no de teorías o de retóricas disertaciones llenas de falsedad y discriminación, aprende haciendo, usando, porque debido a su exclusión de las “aulas de clases” han adquirido la habilidad de hacer según sus necesidades, ajustados a sus posibilidades. Dicen que un ser libre es aquel que quiere obtener lo que está a su alcance y hace lo que conviene, pues más cerca de la libertad está un excluido que un ricachoncito.

La reforma constitucional quita poder, eso es cierto totalmente. Quita el poder al pueblo, por supuesto que sí. Es decir, Si-Si. Pero al pueblo que reconoce la oligarquía, o es que no se han dado cuenta de cómo desconocen los resultados electorales, ¡aún con diferencias de hasta tres millones de votos! Para ellos o existimos, nuestros votos son obra de las “máquinas chinas”. Al pueblo burgués, por su propio bienestar hay que quitarles el poder. Deben aprender a ser humildes, pobres materialmente y ricos espiritualmente, aceptar que son iguales a los excluidos, a los indios, a los negros, a los chinos, a los colombianos, ecuatorianos, a cualquier humano que camina por este mundo. Sólo así podrán alcanzar la felicidad, el confort y la riqueza que tanto ansían y que hasta ahora solo han logrado más ansiedad, odio y un gran vacío interior.


Vocero Suplente

Batallón “Paraíso Unido”

Circunscripción 1-El Paraíso.


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