No digan que no se los dije

La campaña para aprobar la Reforma Constitucional se está poniendo fastidiosa

… y todo por culpa de esta oposición que tenemos en Venezuela. Difícilmente se pueden encontrar en otros países, “líderes” tan cuestionados y carentes de credibilidad como los que se desempeñan aquí, en este país. No creo exagerar diciendo que ni siquiera el lacayo imperial de turno en Bolivia, Tuto Quiroga, pueda superarlos.

Mientras millones de venezolanos han participado en este debate a lo largo y ancho del país, esta oposición amorfa apenas si se permite respirar. No ofrecen ninguna resistencia consistente y no discuten: agraden; no debaten: rehuyen la discusión; no argumentan: simplemente gritan y sabotean; no aportan ideas: sólo repiten los libretos que les elaboran. En esas condiciones ¿hay motivos para animarse?

Mientras el presidente Chávez se esmeró en estudiar la materia constitucional para presentar formalmente su propuesta de Reforma Constitucional ante la Asamblea Nacional, y ésta posteriormente lo hizo en las calles de nuestras ciudades y pueblos, en los barrios, en el campo, con todos los sectores del país: trabajadores, campesinos, estudiantes, indígenas, empresarios; en fin, con todo el país, esta oposición chucuta, representada por Manuel Rosales, Timoteo Zambrano y Andrés Velásquez se fue a Washington a “pedir cacao”, implorando de rodillas que “presionaran” a Chávez. Lo vergonzoso fue la respuesta y la actitud de estos vendepatria: La Reforma Constitucional es un asunto de los venezolanos.

No sólo eso, sino que en la propia cara de estos “arrastraos”, el señor Thomas Shannon les dijo que en lugar de presionar a Chávez lo que estaban intentando era mas bien mejorar las relaciones con el Gobierno de Venezuela. Fueron por lana y salieron trasquilados.

Este fastidio que muestro por esta campaña es porque la discusión y el debate siempre son constructivos, pero una vez más nos han defraudado. Ni siquiera aportaron una sola idea consistente para rebatir la propuesta de reelección continuada. Lo último que se les ha ocurrido es decir que en los estados de excepción ellos tienen derecho de seguir destruyendo al país a través de los medios de comunicación. Imagínense nada más el hipotético caso de una intervención armada del Imperio (directa o indirectamente a través de sus lacayos). ¿De qué lado creen ustedes que se pondrían Globovisión, Manuel Rosales, “Cabeza ‘e Motor”, Antonio Ledezma y otros de su calaña? ¿Tendrían el derecho de seguir hablando contra el país que está siendo agredido y sirviéndoles de portavoces a los agresores o invasores? En ningún país del mundo se puede concebir tamaña estupidez por parte de cualquier Gobierno, y nosotros no vamos a cometer ese error y para eso nos prepararemos.

Tenemos que hacer los mayores esfuerzos por motivar a nuestro pueblo, para que se movilice y vaya a votar para aprobar el proyecto de Reforma Constitucional, porque en estas condiciones, en este escenario de rendición incondicional, lo que están provocando es lástima y mucha compasión. No podemos esperar que nuestros compatriotas golpeen con fuerza a quienes están arrodillados, o tirados por el suelo y pidiendo misericordia.

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Omar Montilla


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