Resumen
El presente artículo analiza la correlación entre el fenómeno social de la Pobreza y el desarrollo de la tecnología basada en inteligencia artificial (IA) en la República Bolivariana de Venezuela, en el contexto de la transición de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) a la Agenda 2030. A través de una revisión documental y un análisis conceptual, se explora cómo las brechas tecnológicas preexistentes pueden profundizar las desigualdades socioeconómicas, impidiendo el ejercicio pleno de los derechos humanos de cuarta generación. El estudio evidencia una paradoja: mientras la IA, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ofrece herramientas para superar la pobreza, su implementación desigual y la emergente economía de plataformas pueden convertir a países como Venezuela en proveedores de trabajo precario de datos, reproduciendo dinámicas de extractivismo. Se concluye que, sin un marco institucional robusto y políticas públicas centradas en los derechos humanos, la brecha tecnológica se constituirá en un nuevo y determinante factor de exclusión y pobreza, incumpliendo así los principios fundamentales de la Agenda 2030.
Palabras clave: pobreza, inteligencia artificial, Objetivos de Desarrollo del Milenio, Agenda 2030, Venezuela, derechos humanos.
La confluencia entre la pobreza estructural y la acelerada revolución tecnológica plantea uno de los dilemas más significativos para el desarrollo humano contemporáneo. En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, esta intersección adquiere contornos particulares, marcados por una crisis socioeconómica profunda y la búsqueda de alternativas tecnológicas soberanas. El tránsito de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) a la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no solo implicó una ampliación de metas, sino un cambio de paradigma hacia un modelo de desarrollo más basado en datos, donde la inteligencia artificial (IA) emerge como una herramienta de doble filo: potencialmente transformadora de realidades o, por el contrario, profundizadora de exclusiones preexistentes. Este artículo tiene como objetivo analizar la correlación entre la pobreza y la IA en Venezuela, examinando cómo las lecciones no aprendidas de los ODM y los desafíos de la Agenda 2030 se manifiestan en el contexto nacional, a la luz de la normativa internacional de derechos humanos que consagra el acceso a la tecnología como un derecho fundamental para el progreso colectivo.
La transición de los ODM a los ODS: Lecciones sobre datos y pobreza
Los ODM, vigentes entre 2000 y 2015, representaron el primer gran esfuerzo global por establecer metas cuantificables contra la pobreza. Sin embargo, su implementación enfrentó críticas sustanciales. Un grupo consultivo de expertos independientes de la ONU señaló que los ODM carecieron de datos suficientes, con menos del 70% de los indicadores requeridos teniendo informes coherentes durante sus primeros cinco años (Cédric, 2025). Esta falta de datos robustos llevó a que las mediciones de pobreza dependieran en gran medida de "suposiciones", invisibilizando realidades complejas y perpetuando, según algunas críticas, una definición eurocéntrica de pobreza centrada en la satisfacción de necesidades básicas, sin abordar causas estructurales como la desigualdad racial o de género (Cédric, 2025). En esencia, los ODM tropezaron con la falta de visibilidad de los pobres en las estadísticas oficiales.
En respuesta, la Agenda 2030 introdujo los ODS en 2015 con 231 indicadores, buscando llenar los vacíos de datos a través de una "revolución de datos" que incorporara macrodatos y nuevas tecnologías (Cédric, 2025). Es en este punto donde la IA emerge como un actor central, prometiendo la capacidad de procesar ingentes cantidades de información para diseñar políticas más efectivas. No obstante, esta "revolución" conlleva un peligro inherente: la sobrestimación de los indicadores cuantitativos puede conducir a una comprensión igualmente sesgada de la pobreza. Como advierte un informe de las Naciones Unidas, si bien la IA, utilizada de manera ética e inclusiva, podría convertirse en un catalizador del desarrollo humano (Gobierno de Francia, 2025), sin un marco regulatorio claro, corre el riesgo de agravar las fracturas sociales al concentrar los beneficios en una minoría (ONU, citado en Gobierno de Francia, 2025). La paradoja es evidente: se utilizan datos masivos para solucionar problemas que, en su origen, fueron mal definidos por la falta de datos contextuales y cualitativos.
La inteligencia artificial y su correlación con la pobreza en Venezuela
En la República Bolivariana de Venezuela, esta paradoja se materializa con crudeza. El país, que durante la era Chávez construyó infraestructuras tecnológicas significativas como una red de internet. Lanzamiento de satélites con aplicaciones para Geolocalización, Sistemas de Teledetección para administración y gestión de riesgos y desastres ambientales, Tele-Educación, TeleMedicina y programas de entrega de computadoras a escolares (Posada, 2026), enfrenta hoy una profunda crisis que ha dejado a aproximadamente el 80% de sus habitantes en situación de pobreza (Institute for New Economic Thinking [INET], 2026). En este escenario, la correlación entre IA y pobreza se manifiesta en al menos dos dimensiones cruciales: la profundización de la brecha tecnológica y la inserción precaria en la economía global de datos.
En primer lugar, la IA amenaza con convertir la brecha digital en un abismo infranqueable. autores como Casanova Leal (2025) advierten que: "...los países que no lograron consolidar el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el derecho al desarrollo, difícilmente podrán acceder a los beneficios de la IA". Además enfatizan otros autores planteamientos tales como: "...La brecha será aún mayor, pues es un hueco de conocimiento, regresarán las colectividades que no lo logren a ser sociedades analfabetas tecnológicamente con la ironía de estando en el presente, viviendo en el pasado" (Casanova Leal, 2025, párr. 8). Esta exclusión tecnológica no es neutral; constituye una violación de los derechos humanos de cuarta generación, que consagran el acceso a la innovación científica y tecnológica como una garantía que los Estados deben ofrecer a sus ciudadanos para asegurar su derecho al progreso (Casanova Leal, 2025). La falta de acceso a la IA en educación, salud o producción profundiza la pobreza al negar herramientas esenciales para la competitividad y el bienestar en el siglo XXI (Reyes, et al., 2025).
En segundo lugar, y de manera contraintuitiva, Venezuela se ha insertado en la cadena de valor de la IA global, pero desde una posición de subordinación y precariedad. Investigaciones de campo realizadas por Julian Posada (2026), profesor asociado en la Universidad de Yale, revelan que una gran parte de los trabajadores de datos para grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley son venezolanos. Estos "trabajadores fantasma" realizan microtareas como etiquetado de imágenes, moderación de contenido y categorización de datos por salarios ínfimos, sin beneficios ni estabilidad laboral, y bajo una enorme presión mental que incluye la exposición a material explícito y perturbador (INET, 2026; Posada, 2026). Esta dinámica ha sido calificada como una nueva forma de "extractivismo", análoga a la explotación petrolera, donde la materia prima extraída ya no es el petróleo, sino el trabajo humano y los datos que alimentan a las inteligencias artificiales del Norte global (Posada, 2026).
Expertos en el Parlamento del MERCOSUR (PARLASUR) han alertado sobre esta situación, señalando que la IA no es neutral y que tiende a ocultar el trabajo humano para mostrarse como una tecnología autónoma y milagrosa, lo que exige una regulación que proteja a los trabajadores y trabajadoras (Parlamento del MERCOSUR, 2025). Esta forma de inserción no solo no alivia la pobreza de manera estructural, sino que la cronifica al ofrecer ingresos de subsistencia sin garantías sociales, en un claro ejemplo de cómo la economía global de la IA puede beneficiarse de la debilidad institucional y la falta de protección laboral en países como Venezuela (INET, 2026).
La perspectiva de derechos humanos como eje rector
Frente a este panorama, la normativa nacional e internacional en materia de derechos humanos ofrece un marco ético y jurídico ineludible. La Cuarta Generación de Derechos Humanos, que incluye el derecho al acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, coloca sobre el Estado la obligación de garantizar que los ciudadanos puedan vivir en el progreso (Casanova Leal, 2025). Esto implica no solo proveer conectividad, sino también formar talento, invertir en ciencia y tecnología, y crear marcos legales que protejan a los ciudadanos de los riesgos del mal uso de la tecnología (Reyes et al., 2025).
La creación de un Centro Regional de Desarrollo de Inteligencia Artificial para América Latina y el Caribe, propuesto por Venezuela en el seno del ALBA, representa un intento de romper con el cerco tecnológico y avanzar hacia una gestión soberana de los datos (Telecom, 2025). Sin embargo, iniciativas de esta naturaleza deben trascender la retórica geopolítica y materializarse en políticas concretas que, desde una perspectiva de derechos humanos, aseguren que la IA esté al servicio del desarrollo humano y no de la profundización de la pobreza. Como se subrayó en el VIII Congreso sobre Derechos Humanos de Mainel, es necesaria una gobernanza global de la IA que incorpore la equidad y los derechos humanos para contrarrestar las brechas entre Norte y Sur, y una alfabetización digital que permita a las comunidades comprender y cuestionar estas tecnologías (La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, 2025).
Conclusión
La correlación entre pobreza e inteligencia artificial en Venezuela, en el marco de la Agenda 2030, es compleja y dialéctica. Lejos de ser una relación lineal donde la tecnología redime automáticamente del atraso, se configura como un campo de disputa donde las desigualdades históricas pueden reproducirse y amplificarse. Las lecciones de los ODM nos enseñan que medir la pobreza sin comprender sus causas estructurales y sin datos contextuales es un ejercicio estéril. La Agenda 2030, con su énfasis en los datos y la tecnología, corre el riesgo de repetir este error si no se acompaña de políticas que garanticen un acceso equitativo y soberano a la IA.
La República Bolivariana de Venezuela se encuentra en una encrucijada. Por un lado, la crisis ha empujado a una parte de su población a insertarse precariamente en la economía global de datos, convirtiéndose en mano de obra barata que alimenta sistemas de IA en el extranjero. Por otro lado, existen esfuerzos por construir un camino tecnológico propio. El desafío, urgente e ineludible, es construir un modelo de desarrollo de la inteligencia artificial que, fundamentado en los derechos humanos y en los principios de la Agenda 2030, sirva para superar la pobreza y no para consolidarla. Esto exige un Estado con capacidad de regular, promover y proteger, una inversión decidida en educación crítica y tecnológica, y una conciencia ciudadana que exija que la innovación esté al servicio del bienestar colectivo. De lo contrario, la brecha tecnológica se habrá convertido en el nuevo rostro de la pobreza en el siglo XXI.
Número de página: 5
Referencias:
-Casanova Leal, C. (4 de enero de 2025). La IA lo cambiará todo en este 2025 ¿Venezuela está preparada? Diario La Nación. https://lanacionweb.com/opinion/la-ia-lo-cambiara-todo-en-este-2025-venezuela-esta-preparada/
-Cédric. (30 de marzo de 2025). Aborder le biais de données dans les mesures de pauvreté: des OMD aux ODD. L'Entraide Missionnaire. https://lentraidemissionnaire.org/aborder-le-biais-de-donnees-dans-les-mesures-de-pauvrete-des-omd-aux-odd
-Gobierno de Francia. (16 de mayo de 2025). L'intelligence artificielle (IA) comme moteur de transformation sociale et environnementale. L'Agenda 2030 en France. https://www.agenda-2030.fr/a-la-une/forum-politique-de-haut-niveau/article/journal-de-bord-du-forum-politique-de-haut-niveau-2022-jour-8/a-la-une/actualites-a-la-une/article/l-intelligence-artificielle-ia-comme-moteur-de-transformation-sociale-et
-Institute for New Economic Thinking. (5 de enero de 2026). Venezuela: The Hidden Workforce Behind Oil, AI, and a Fragile Nation. INET Economics. https://www.ineteconomics.org/perspectives/blog/venezuela-the-hidden-workforce-behind-oil-ai-and-a-fragile-nation
-La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo. (10 de diciembre de 2025). La IA puede reducir desigualdades… o ampliarlas, ¿qué decides? https://coordinadoraongd.org/2025/12/derechos-humanos-ia-reducir-desigualdades-o-ampliarlas/
-Parlamento del MERCOSUR. (19 de noviembre de 2025). Expertos alertan en el PARLASUR sobre explotación y desigualdades en sistemas de IA. https://www.parlamentomercosur.org/innovaportal/v/23154/3/parlasur/expertos-alertan-en-el-parlasur-sobre-explotacion-y-desigualdades-en-sistemas-de-ia.html
-Posada, J. (4 de febrero de 2026). « Des enfants aux grands-parents, des familles entiéres de Vénézuéliens travaillent pour les plateformes » : le Venezuela, petite main á moindres coûts des intelligences artificielles. L'Humanité. https://www.humanite.fr/social-et-economie/intelligence-artificielle/des-enfants-aux-grands-parents-des-familles-entieres-de-venezueliens-travaillent-pour-les-plateformes-le-venezuela-petite-main-a-moindres-couts-des-intelligences-artif
Reyes, G., Martínez, J., & Beke, L. (27 de julio de 2025). Venezuela quedará rezagada si no actúa ante el avance de la IA. Analitica.com. https://www.analitica.com/seminarios-y-foros/venezuela-quedara-rezagada-si-no-actua-ante-el-avance-de-la-ia/
-Telecom. (1 de abril de 2025). Destacan importancia de la creación de un centro de IA para avanzar en el desarrollo de la región. https://telecom.gob.ve/destacan-importancia-de-la-creacion-de-un-centro-de-ia-para-avanzar-en-el-desarrollo-de-la-region/