La vetusta Europa

La vieja Europa y las oligarquías de América Latina, de manera especial la oligarquía colombiana con el presidente Uribe, por su política entreguista y antinacional, son muy parecidas. En las recientes elecciones francesas para elegir el sucesor de Chirac, la vetusta Europa dejó sentir su verdadera esencia conservadora nada menos que en la Francia que hace doscientos años estremeció el mundo con el derrocamiento del absolutismo y el nacimiento de las repúblicas laicas.

El señor Sarkozy junto a Benedicto XVI son los más auténticos representantes de esa vetusta Europa que en pleno siglo XXI todavía cobija testas coronadas, que tiemblan de pavor con sólo pensar en el regreso de los jacobinos más radicales de la Convención Nacional, partidarios ardientes de la democracia. O los radicales del Mayo francés que estremecieron los cimientos de una sociedad cada vez más acartonada en los postulados de la Unión Europea, que comercia con el euro, se militariza en la OTAN y acepta la presencia de bases militares gringas. Sus gobernantes viven al margen de las mayorías nacionales de obreros e inmigrantes que habitan en los suburbios. Inmigrantes que forman parte de la cosecha de miseria que durante siglos sembró Europa en el África legendaria y que en busca de trabajo trasponen los muros inhumanos de la contención racista. El triunfo de Sarkozy significa ahora un paso atrás en las prestaciones laborales, pero más adelante puede concitar una derrota aplastante.

En años recientes las revueltas en los suburbios de las ciudades francesas mostraron su radicalismo. Al conocerse el triunfo electoral de Sarkozy estallaron protestas que en cuatro días de choques violentos con la policía dejan más de mil vehículos incendiados, numerosos heridos y detenidos.

¿Por qué el triunfo de Sarkozy motiva estas revueltas? En primer lugar, porque Sarkozy se proclama heredero del neoliberalismo radical de la señora Tatcher que atenta contra los derechos laborales del proletariado francés. En segundo lugar, Sarkozy igual que Tony Blair y Aznar en su momento, es sumiso ejecutor de las políticas guerreristas de Bush y su gabinete de halcones. Pero, el mayor repudio que Sarkozy concita en los gehtos y suburbios de las ciudades francesas es el racismo que, como ministro de Gobierno en el gabinete de Chirac, descargó contra los inmigrantes al calificarlos de “chusma” y proponer su expulsión, la mayoría de ellos de origen africano y practicantes del Islam: odio racista y religioso.

Sarkozy es el nuevo gendarme de origen judío sin las ambigüedades de Chirac, pero con el compromiso y decisión de Aznar y Tony Blair para sumarse a las agresiones sionitas contra el pueblo palestino, el pueblo iraquí, el pueblo afgano, y negar el derecho que Irán tiene a desarrollar tecnologías nucleares con fines pacíficos. La mesa de agresiones está servida con Sarkozy de mesero en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.


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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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