El Hospital Coromoto (un pensamiento en voz alta)

Se dice que el hospital Coromoto, clínica privada de la ciudad de Maracaibo catalogada como prestigiosa, no es privada sino es propiedad laboral de la empresa estatal PDVSA. También se dice que la empresa que administra dicha institución (tal como RCTVAS) se le acaba el contrato o concesión, a nuestro entender figura llamada outsourcing en la vieja PDVSA (desprendimiento de una actividad de una empresa a un tercero especializado para su control). Esto plantea una discusión del destino de esa institución tanto a lo interno, como hacia sectores fuera de la titular de la propiedad y de los trabajadores de la clínica. Seguramente se llevará también a los niveles de usuarios y profesionales del área de la salud del Zulia y del resto de la RB de Venezuela, por lo cual vamos a pensar en voz alta.



Los trabajadores de PDVSA son privilegiados por un sistema asistencial propio que contempla además un seguro de hospitalización, cirugía y maternidad, SICOPROSA. El hospital Coromoto sirve como clínica privada en la cual los empleados de la petrolera estatal se pueden hospitalizar y recibir otros servicios asistenciales, pagados por medio de SICOPROSA.



El hospital Coromoto funciona como una clínica privada abierta, es decir que médicos y otros profesionales de la salud, además de grupos o empresas asistenciales pueden laborar por medio de una acreditación de la directiva como médicos visitantes (diferente a la figura de socios de las clínicas privadas cerradas), dando consultas, servicios diagnósticos, atención de hospitalización, cirugía y maternidad con erogación de dinero por el uso de las instalaciones de la institución. La empresa regente coordina la participación de los trabajadores, médicos, otros profesionales de la salud y grupos o empresas asistenciales. Define esto que existen trabajadores directos de la empresa y trabajadores particulares que laboran dentro de la institución.



Hemos sabido que PDVSA tiene contratistas las cuales enrolan a personal, que en caso de ser sustituida por otra empresa, la primera tiene el deber de liquidarlo y la segunda de darle continuidad laboral. La nueva figura regente del Coromoto pudiera estar sometida a este régimen de contratación, a menos que se formen unas cooperativas o empresas de producción social que asocien a los trabajadores y desarrollen las actividades como contratistas. Como tercera alternativa pudieran pasar a ser trabajadores de PDVSA. Los médicos y grupos asistenciales particulares quedarían sujetos al modelo a desarrollar por parte del hospital Coromoto.



Los modelos de institución luego de la salida de la empresa regente, son variados y caben dentro de los modelos capitalista, socialista y comunista:



1. Un planteamiento sería seguir como una clínica privada abierta, modelo capitalista con responsabilidad social, al servicio de los trabajadores de PDVSA y del público en general, sirviendo de apoyo al desarrollo social del Distrito Social de PDVSA. Esto daría ventajas a la petrolera: a) invertiría en sí misma en la asistencia de su personal y de desarrollo social, b) también recibiría ingresos por concepto de atención privada de pacientes con pagos directos o a través de las pólizas de los seguros de hospitalización, cirugía y maternidad, c) se crearían recursos para el funcionamiento de la institución y del desarrollo social a través del Distrito Social.



2. Como clínica privada cerrada, solo atendería al personal de PDVSA, además a las acciones de responsabilidad social a través del desarrollo social del Distrito Social de la empresa. Esto sería un enfoque socialista de asistencia, para desarrollar al hospital Coromoto como empresa de propiedad laboral.



3. El modelo comunista sería si la institución se transfiriera al ministerio de salud, el cual se encargaría gerencialmente y presupuestariamente del hospital, asumiendo PDVSA el aporte financiero como parte de la responsabilidad social de la empresa.



Cualquiera sea la decisión de la empresa petrolera y del alto gobierno, consensuado o no con sectores comunitarios (consejos comunales, comités de salud, comités de usuarios, comités de trabajadores, profesionales de la salud, cooperativas, colectivos, otros), plantea un escenario de cambio que puede estar sujeto a una resistencia al cambio. Es de esperar reacciones variopintas:

* cambios de actitudes de los trabajadores,
* desmejoramiento del ambiente laboral,
* extremismo a través del sabotaje o de la migración tempestiva y masiva a otras instituciones privadas de los médicos, otros profesionales de la salud, grupos y empresas asistenciales,
* participación “de apoyo” de grupos políticos de la oposición y del gobierno regional con marchas, protestas y guarimba, campañas mediáticas de desprestigio ante la comunidad local, nacional e internacional y para buscar disociación de los trabajadores para crear más conflictos laborales.



Para afrontar este escenario posible, el gobierno socialista bolivariano de la RB de Venezuela y PDVSA junto a la comunidad debería:



1. hacer un diagnóstico de las actividades del hospital y personal requerido para ellas

2. involucrar a todos los sectores de la comunidad zuliana y nacional de la revolución para la discusión de la definición de modelo a implementar en el Coromoto

3. definir el modelo de funcionamiento del hospital y plantearse asociaciones estratégicas intersectoriales (gobierno nacional, alcaldías revolucionarias, PDVSA, cooperativas y empresas de producción social)

4. conocer los cuadros profesionales y auxiliares afectos al proceso, que hacen labor dentro del Coromoto, en las instituciones públicas de salud (Min. Salud y Barrio Adentro, alcaldías) y fuera de ellas, los cuales sirvan para desarrollar un plan de contingencia en caso de un escenario de confrontación

5. establecer un plan de contingencia integral para cada escenario, generales para la institución y particulares por servicios, que incluya una campaña para contrarrestar la mediatización de desprestigio y confrontación laboral

6. movilización de los factores comunitario de la revolución en apoyo a la institución



Este pensamiento en voz alta está sujeto a algunas correcciones por cuanto no hemos tenido acceso a la verdad del hospital Coromoto, tampoco a ninguna discusión que se haya planteado o realizado, pero la ofrezco para empezarla o aportar insumos para poder definir el próximo destino de esa clínica.



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Elio Ríos


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