Hacen falta tres preguntas para una referendum perfecto

La defensa del territorio Esequibo debe llevarse a cabo con un firme espíritu nacionalista. Los argumentos históricos y jurídicos con los que contamos sobran para demostrar que ese territorio pertenece a la República Bolivariana de Venezuela. Esta sagrada y digna postura de soberanía e independencia nacional viene siendo mancillada por la arrogancia de los imperios y la negligencia de las clases políticas criollas. No obstante, ahora, tampoco, podemos permitir que la convierta el madurismo en una comedia patriotera y con ella justificar el quitarle importancia y querer minimizar la catástrofe social que puertas adentro vive el pueblo venezolano, calamidad que ha sido generada por las mismas políticas económicas del capitalismo más atrasado y atroz que aplica el madurismo con la complicidad de la oposición progringa contra el pueblo empobrecido venezolano.

El madurismo y la oposición progringa son sinónimos, y en consecuencia el despojo territorial que hoy sufre la patria es responsabilidad de ambos bandos. Sería hasta inútil invertir tiempo en buscar qué los diferencia, porque cualquier contraste que se le aplique lo único que se desprendería de ello sería la disimilitud de cachimbos porque lo demás es el mismo musiú. Es decir, entre ambos, las contradicciones no se originan por sostener proyectos civilizatorios radicalmente distintos, no, incluso pudiera uno asegurar, sin temor a equivocarnos, que no tienen planes de gobierno sino que van dando zancadas y tumbos para cumplir con los compromisos que han contraído con las grandes mafias corporativas capitalistas, tal vez el único plan y el gran parecido que tienen es saquear a la República. Y esto último, aunado a la perdida irreversible del apoyo popular, es lo que en definitiva define la postura patriotera del madurismo, y los criminales de llamados de invadir a Venezuela del sector fascista de la oposición.

Ante este panorama, al movimiento popular se le presenta una nueva posibilidad histórica de construir autoconciencia y de organizar todas sus energías sociales en un FRENTE DE UNIDAD DEL PUEBLO para no permitir que ni el madurismo, ni la oposición progringa utilicen El Esequibo para manipular y perpetuarse en el poder, impidiendo así que aparezca en escena una tercera fuerza política conformada por los empobrecidos y traicionados del chavismo y los empobrecidos y traicionados de la oposición, que al fin y al cabo es el mismo pueblo empobrecido de Venezuela, y que una vez articulados como una fuerza política real y concreta, los aparte de la conducción del estado y reorganice otro más democrático. Este es el desespero que estos dos bandos de acumulación delictiva de riqueza tienen.

Por lo tanto, la defensa efectiva del territorio Esequibo como parte del patrimonio nacional popular sólo la puede llevar a cabo el mismo pueblo organizado bajo un estado democrático, a través de una República popular que ejerza la constitución sin vacilar en defensa de la propiedad nacional. A esto hay que agregarle sin ambages, que el pueblo trabajador de Venezuela llamaría al pueblo trabajador de Guyana a unificar esfuerzos para desalojar del poder a las dos clases capitalistas delictivas que los explotan y crear lazos republicanos propios de una Patria grande latinoamericana y desarrollar proyectos empresariales conjuntos para satisfacer las necesidades de ambos pueblos. Porque las guerras, y los llamados a guerras, solamente favorecen a las grandes transnacionales armamentistas y dejan pobreza y muerte en los pueblos.

Así las cosas, cuando se le pregunta a la realidad nacional sobre la actuación de estas dos clases políticas delictivas, la realidad es contundente: ambos bandos están envueltos hoy en el desespero, porque sienten que el poder se les está yendo de las manos, porque tienen las cuentas sacadas y estas le indican que ya el 80% de la población los repudia irreversiblemente, responsabilizándolos de la catástrofe y los despojo que sufre Venezuela. Los tiene desesperado saber que este pueblo, que hoy se atrevió nuevamente a cruzar cielos, selvas, montañas y sabanas continentales en busca de mejores destinos, ha tomado la firme decisión, sin vuelta atrás, porque el pueblo venezolano quemó los barcos para no volver y ser engañado. Este pueblo puede sacarlos de la conducción de la República en el 2024 en las elecciones constitucionales, eso los tiene como locos, y los locos en política sólo emprenden locuras que desgracian a los pueblos, por lo tanto el pueblo venezolano organizado en un FRENTE DE UNIDAD DEL PUEBLO debe frenarlos.

Es por eso que en artículos anteriores, hemos estado reiteradamente haciendo el esfuerzo por dejar en claro el porqué de cuando se trata de salvar la pervivencia del sistema capitalista de explotación en Venezuela, de una manera automática el madurismo y la oposición progringa son capaces de suspender momentáneamente su culto a Mammón (dios de la avaricia), asimismo todas sus demenciales disputas que giran en torno a la bestia magnifica del poder (Michel Foucault) y pasan a darle prioridad a la necesidad de defender su régimen de dominación, el que les garantiza sus delictivos privilegios, cuando visualizan que el pueblo trabajador amenaza con destruirlo y sustituirlo por una sociedad distinta.

Vamos a decirlo de otra manera, empeñados como estamos en alumbrar zonas oscuras, entre el madurismo y la oposición progringa funciona una especie de tendencia natural a juntarse para defender un objetivo común, la existencia del capital, y esa disposición casi que genética los hace ser antagónicos con respecto a los intereses de la propiedad colectiva nacional, pues esta circunstancia de estar unidos les otorga una enorme ventaja material y política sobre su principal enemigo de clase, el pueblo trabajador, que los repudia a ambos, pero, que por ahora no ha podido unificar sus energías para transformarse en una fuerza política alternativa, porque requiere construir fuerzas para luchar, que le proporcione voluntad revolucionaria, un tejido orgánico, desarrollar la autoconciencia de clase, dotarse de una dirección colectiva estratégica, aferrarse a razones espirituales por qué luchar y cómo luchar por la vida. No puede el pueblo continuar así, estará incapacitado de llevar a cabo el proyecto de autoliberarse. No obstante, se vislumbran condiciones subjetivas para que en cualquier momento, muy cercano, haya una reacción de unidad popular, y es precisamente ese momento, el que tiene desesperado tanto al madurismo como a la oposición progringa.

Podemos también decirlo de esta manera para ir resumiendo, la unidad estratégica, la unidad de fines entre el madurismo y la oposición progringa, independientemente de sus disputas por el poder, es un maridaje que no se encuentra a la vista, porque esta es parte de su esencia de clase donde se oculta una relación ordinaria, no obstante se lo permiten y lo pueden hacer porque en primer lugar ambos son piezas constitutivas del poder político del sistema capitalista dominante hoy en Venezuela. En segundo lugar, al fin y al cabo, los une la misma naturaleza (unidad ontológica).

En conclusión, en esta nueva coyuntura del referéndum del 3 de diciembre deberían de añadírseles tres preguntas más para lograr un referéndum perfecto:

  1. ¿Quiere el pueblo venezolano que maduro siga gobernando, o que renuncie y llame a elecciones de acuerdo a la CRBV?
  2. ¿Está de acuerdo con que el salario sea indexado de acuerdo al Art. 91 de la CRBV?
  3. ¿Está usted de acuerdo que a los empobrecidos del chavismo y a los empobrecidos de la oposición se les restituya el derecho constitucional a participar libremente con su candidata María Alejandra Díaz?


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Arnaldo Aguilar Dorta


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