Llegó el momento

Las manecillas del reloj divino siguen marcando su ritmo constante y sin pausa, obedeciendo a leyes imposibles de resquebrajar, su mando es incorruptible, indetenible e inviolable. Los que no creyeron a la verdad sino que se complacieron en las injusticias, el mismo DIOS les ha enviado un espíritu de engaño a fin de que crean la mentira y sean condenados. La verdad libera a los humildes y ciega a los soberbios.

La JUSTICIA DIVINA es justa y perfecta, solo un ciego u obstinado es incapaz de ver lo que está ante sus ojos, o los que conforme a las escrituras divinas han sido condenados ya por el ENGAÑO enviado por el mismo DIOS. El sistema actual se encuentra al desnudo, veo con gozo en mi alma su desplome y conjuntamente con este, el RENACIMIENTO de lo nuevo, lo bueno, lo justo, lo puro, lo limpio y lo santo.

Cada nación de esta planicie terrenal se encuentra viviendo su propio proceso de depuración, rectificación y redención; con cada segundo que pasa, la desesperación de los soberbios se intensifica, planteando formulas salvadoras inconsistentes, cambian de estrategia según se mueve la aguja que marca los segundos. Se rindieron al dios dinero y ahora su fortuna mal habida no alcanza para comprar ni un instante de paz. El supuesto poder que dicen poseer se disipa como una neblina mañanera ante la FUERZA del nuevo DIA.

Sus esfuerzos todos son semejantes al de la persona que no acepta su apariencia física y se somete a todo tipo de locura de cirugías estéticas en procura de engañar el paso apresurado del tiempo mostrando una imagen que en nada se compadece con la VERDAD; mientras se avizora el resplandor de una claridad que va disipando las tinieblas de las almas de los justos. Con sus narrativas persistentes juegan a ser dioses, van desmontando un mal mayor por uno causante de menos estragos, y así continúan hasta alcanzar una supuesta normalidad conveniente para evadir sus responsabilidades de dar cuentas, y todos tenemos que darlas ante el soberano autor de la vida.

Para poner un ejemplo, basta que pongamos nuestros ojos en el quehacer político dominicano, los nuevos mesías políticos de todos los colores se parecen a un hombre o mujer desnudo en plena vía pública, que luego de despertar de su borrachera intenta cubrirse con sus manos ante la mirada atónita de quienes los miran. Andan colocando parchos mal pegados, olvidando las enseñanzas del rabí de galilea, IEOSHUA NAZARENO: "Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente", evangelio de Mateo 9, 16, 17.

Estemos preparados, el calendario de LA FUERZA DIVINA se está cumpliendo, y muy pronto amanecerá.



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Rafael Guillén Beltre


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