¿Y la realidad de usted?

Alarma observar hasta dónde ha descendido la política venezolana, prácticamente, es un espejo de la cubana, donde el régimen es dueño y señor de todo, desde luego, a través de la violencia institucionalizada. Ahora bien, en ese engranaje perverso existen dos realidades, a decir:

La primera, los venezolanos hemos sido arrastrado a la sobrevivencia, cada vez más indigna. Ante el descontento provocado por la conducción política, a los ciudadanos no les quedó más remedio que emigrar o dedicarse, con herméticas gríngolas, a la realidad personal, familiar. La ineptitud, pero, sobre todo, las traiciones de la mal llamada oposición hicieron que los habitantes de este maniatado país se desentendiesen de la política.

Esta conducta ha salido en extremo costosa, Venezuela se ha desvenezolanizado, reinando valores ajenos a nosotros. Quienes gobiernan priorizan intereses foráneos antes que los criollos, el país dejó de ser de todos, pasó ser una nación de pocos, ligados a una élite que restriega por las redes sociales una vida de jeques, mientras la inmensa mayoría apenas puede comer. Caracas es la vitrina mundial, aparentando una bonanza inexistente, pese a todo ello, poco a poco sucumbe ante la hecatombe roja.

Hace justicia aclarar, la conducta asumida por los venezolanos no implica rendición o no que hayamos realizado grandes esfuerzos, sí lo hemos hecho y muchos, pero, repetimos, fuimos traicionados por una presunta oposición que aún pretende representarnos, desplazando la dura realidad ciudadana anteponiendo sus intereses personales, partidistas. Allí la importancia redoblada de salir de todos estos personajes trillados, con legitimidad cero.

La segunda realidad, la que el régimen y sus colaboradores se encargan de difundir por todas las vías posibles. La retórica y acciones giran en torno a las sanciones, cuando éstas no son las causas sino las consecuencias del atropello castrista a nuestra democracia y constitucionalidad, de hecho, sin sanciones el país estaría igual o peor porque la corrupción habría sido mucho más grande. Así, renuevan versiones de mismos diálogos, entre mismos participantes, a miles de kilómetros y en total hermetismo, pactando prebendas personales/partidistas, sacrificándolo a usted, a sus hijos, a su familia.

Esta realidad ficticia intenta recrear procesos electorales democráticos, fingir libertades y derechos inexistentes, una fiesta dónde esos pocos "jeques" se reparten botines ajenos a manos llenas. Por tal motivo, el castrismo venezolano, de la mano de una oposición de anime, se desvive por "lo electoral" cuando son el gobierno más repudiado de toda nuestra historia… no hay sorpresas.

En concordancia, vemos, escuchamos y leemos a los políticos de hoy hablar exclusivamente de las sanciones, de otro diálogo y de otra elección ilegal/ilegítima, cuando a usted no le llega el agua, el servicio eléctrico es intermitente o ausente, tiene que hacer colas de días para la gasolina, para el gas, lo asaltan impunemente, paga exorbitantes impuestos sin que nada sirva, cuando la inflación lo empobrece más y más, etc. Tampoco oye a estos políticos condenar la peor corrupción de la humanidad, ni los crímenes de lesa humanidad, la ruptura del hilo constitucional, democrático, ni nada de lo que en definitiva le afecta a usted y a los suyos, empujándolo a la sobrevivencia indigna… esa real realidad es omitida por el régimen y sus cohabitantes en estos 24 lúgubres años.

Quien siga la agenda del régimen es su cómplice, no hay discusión. El liderazgo que requiere Venezuela debe sacar al chavismo de su zona de confort, oponérsele, sino nada cambiará.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1210 veces.



Leandro Rodríguez Linárez

Politólogo / Analista político / Articulista de opinión, con más de 1.200 artículos publicados nacional e internacionalmente.

 leandrotango@gmail.com      @leandrotango

Visite el perfil de Leandro Rodríguez Linárez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Leandro Rodríguez Linárez

Leandro Rodríguez Linárez

Más artículos de este autor