El vacío criminal y sus consecuencias

Uno de los mayores daños causados a Venezuela en esta década nefasta ha sido, sin duda, la devastación de la dirigencia: como una epidemia, nos dejó huérfanos y a la deriva.

La oposición carece de líderes, se "autosuicida" con su egoísmo legendario, cuando medio aparece un líder se lo comen a mordiscos los carroñeros. Allí adentro ninguno saca la cabeza por sobre la mediocridad, a lo sumo que alcanzan es al engreimiento. Tienen que apelar a momias de un pasado sin glorias.

El madurismo, por su parte, pasará a la historia como algo peor que las siete plagas, o como aquel barbarazo de la canción. Lo primero que hizo fue crear una mediocracia, el que sobresaliera de la mezquina altura del jefe fue descabezado, condenado a los subterráneos, así persiguieron a medio mundo, dejaron a los súper adulantes y a los grises. Luego, una avalancha de acusaciones sin fundamento lanzadas a conveniencias expuso al escarnio a los dirigentes históricos, a aquellos que acompañaron al Comandante en todo su mandato. Por último, la emprendieron contra el propio Chávez, borraron sus ojos, el sagrado color rojo, revirtieron su obra, falsificaron su legado. Ni diosdado se pone el rojo, símbolo del heroico 4 de febrero, de aquellas boinas que trajeron la esperanza; fue trocado por un moradito bobo, que ahora es el símbolo de la ignominia.

Así, de esa manera infame, los unos y los otros cometieron el mayor crimen que se puede infligir a una nación, dejarla sin líderes, sin rumbo, quebrar el timón. Venezuela hoy es un país sin líderes, sin conductores, ni buenos, ni malos, sólo mediocres ambiciones. Un país así, inerme, huérfano es presa fácil de los buitres internacionales. Ya se llevan el petróleo sin vergüenza ninguna. Pocos protestan, ahora los que callaron ayer, hoy, con timidez denuncian.

Vivimos momentos muy peligrosos, en el vacío de líderes surgen los monstruos disfrazados de redentores, prospera el fanatismo, la persecución de fantasmas, la cacería de brujas, los culpables son fabricados por los dominantes, muchos se tragan esas pócimas, y en ese vacío los pueblos se entregan, persiguen quimeras que conducen a terribles consecuencias, se envilecen unos, padecen los más.

El pueblo desposeído, los no enchufados, los que no viven en burbujas, esos que antaño dieron muestras de valentía histórica cuando supieron apoyar a la Revolución de Chávez están aturdidos, desconcertados, refugiados en sus cotos personales intentando sobrevivir, o se fueron a otros predios a buscar lo que aquí le arrebataron. Ese pueblo, hoy huérfano, espera por sus líderes.

Los líderes existen, están lapidados bajo la brutal campaña de desprestigio del madurismo, pero sobreviven y saldrán, están saliendo a la luz, la Patria tiene quiénes la defiendan, el pueblo humilde identificará a sus líderes, a aquellos que tengan épica, luchas históricas que presentar, aquellos cuya trayectoria los autoriza a hablar, los que acompañaron a Chávez, en los buenos tiempos y en los malos momentos, los que corrieron riesgos por enfrentar saboteos petroleros y golpes de Estado y ahora enfrentan a la infamia madurista, los que desde hace años denuncian el desastre. No decimos nombres, no es necesario, la canalla madurista con sus ataques los enaltece, los identifica. Llegará el día del reencuentro de la masa y los líderes consecuentes con el legado de Chávez, y ese día se reemprenderá el camino extraviado con los asesinatos del Comandante.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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