Por aquí empezó todo

Revolución de Riego y Quiroga

Desde el año de 1814 hasta cuatro años después en el ejército Español,
se había conformado varias logias que tenían la intención de conspirar
contra el gobierno absolutista de Fernando VII, también existían
civiles que conjuraban en contra del monarca igual que los militares,
apoyándose en el descontento que sentía el pueblo por su Rey.

Según Jorge Abelardo Ramos en "Historia de la Nación Latinoamericana":

"Después de fusilar a los liberales que habían sostenido la guerra
nacional contra el invasor francés, salvándole del trono, el pérfido
Fernando VII, decidió equipar una expedición punitiva para recobrar
el control de las colonias sublevadas."

Guillermo Ruiz Ribas en "Simón Bolívar, Mas Allá del Mito" explica que:

"Cuando Fernando VII logró volver a su gobierno, a descansar de las
humillaciones a que le sometió Napoleón, encontró en Madrid una nueva
política y mermadas sus prerrogativas absolutistas,"

Representó una farsa de tolerancia y después de mover sus piezas,
desencadenó una feroz persecución a sus opositores, además contra los
oficiales que había combatido frente al invasor francés.

El pueblo gemía para conseguir los más esenciales derechos y
solicitaba una Constitución, un Monarca y un presupuesto.

Fernando VII respondió con una sangrienta represión en los pueblos de
Galicia, Madrid, Cataluña y Valencia. La situación se agrava más
cuando se ordena preparar una nueva Expedición a América, para
combatir a los insurgentes.

Señala el Cnel. Arturo Santana en "La Campaña de Carabobo":

"Atendiendo quizás a las reiteradas demandas de su Lugarteniente y
con el propósito, además, de enviar a América a algunos Regimientos y
multitud de Oficiales contaminados, según el Rey, de las ideas
liberales que empezaban a difundirse y tomar cuerpo en la Península,
resolvió Fernando VII hacer organizar la Expedición que debía
reafirmar su real autoridad en Costa Firme".

El Gral. Héctor Bencomo Barrios en "Campaña de Carabobo 1821" explica:

"Al conocerse en España la noticia de la liberación de Nueva Granada,
con la consiguiente destrucción de la 3ra. División realista, mandada
por el Coronel José María Barreiro, estalló la revolución que desde
hacía tiempo se gestaba en la Península."

Américo Carnicelli en su libro "La Masonería en la Independencia de
América (1810-1830)" afirma:

"En 1819 el masón, Coronel Rafael del Riego y Núñez, ayudante de.
Estado Mayor General del Segundo Ejército Expedicionario destinado por
la Corona de España a ultramar, fue nombrado en unión del masón,
Coronel Antonio Quiroga, para someter a los insurgentes de la Nueva
Granado y Venezuela. Más tarde se le designó Jefe del Batallón
"Asturias" acantonado en las Cabezas de San Juan, Provincia de Cádiz."

Continua más adelante Carnicelli en su interesante libro

"Uno de los objetivos de los conspiradores era impedir la salida de
España del ejército expedicionario que el Gobierno tenía listo para
sofocar el movimiento revolucionario de América. De las juntas de
conspiradores; "era una de ellas, la tertulia, que se reunía en casa
de don Francisco Javier Isturiz, hermano de don Tomás, diputado a las
Cortes de Cádiz, y uno de los condenados a presidio, y fugitivo a la
sazón. Congregábanse allí varios personajes de cuenta, atraídos por la
amistad, la ilustración y las dotes e ideas de don Francisco Javier,
hombre hábil y de ánimo firme. Y aunque en aquella sociedad no se
trabajase tanto como se creía, ejerció, grande influjo en otras logias
inferiores, así de paisanos como de militares."

No es un secreto que la Masonería es un sistema moral en donde existen
principios de la libertad de conciencia, del pensamiento y aboga por
todas las libertades humanas.

A mediados de ese año de 1819 se habían concentrado en Cádiz e Isla
de San Fernando 20.200 soldados de Infantería, 2.800 de caballería y
1.370 de artillería, con 94 piezas de campaña, otras de menor calibre
y una gran cantidad de parque.

Esta Expedición sería conducida y escoltada por seis fragatas, diez
corbetas, bergantines, goletas y treinta cañoneras.

El jefe de la Expedición es Enrique O´Donell, Conde del Abisbal, de
nacionalidad irlandesa, era uno de los jefes de la conspiración que
intentaba el restablecimiento de la Constitución Liberal de 1812, pero
no faltó quien lo delatara y el monarca español lo separó del mando.

Los días 8 y 9 en horas nocturnas es desarticulada la conspiración,
siendo detenidos varios de sus cabecillas, logrando solamente retardar
la rebelión un corto tiempo, exactamente cinco meses después.

El General Callejas, Conde de Calderón, reemplaza al Conde irlandés y
los diferentes Regimientos que integran la Expedición son situados en
cuarteles diferentes debido a una epidemia de fiebre amarilla,
complicando la labor de los conspiradores.

Veía el Ejército con contrariedad venir a América a luchar contra
combatientes por la libertad, odiaban estas logias de militares y
civiles el absolutismo de Fernando VII.

Rafael del Riego, se le concedería la Jefatura del Batallón
"Asturias", que estaba situado en las Cabezas de San Juan, Provincia
de Cádiz.

Este heroico soldado, al que le debemos tanto por nuestra libertad,
había nacido en 1785, ingresó a los cuerpos de los Guardias Corps a
los 22 años, un año después combate contra Napoleón cuando este invade
España.

Se distinguió el 10 y 11 de noviembre de 1808 en la batalla de
Espinosa de los Monteros, donde es hecho prisionero. No veía con
complacencia la política de Fernando VII de absolutismo y la violación
de los Derechos del Pueblo.

Por su condición de Masón, del Riego y Núñez, tendría por norte la
fraternidad entre los pueblos y la defensa de los derechos de los
hombres, posturas muy alejadas del despotismo del Monarca español.

Para los preparativos del alzamiento existía el Soberano Capitulo, así
como el de Taller Sublime, en una junta nocturna integrada por
miembros de diferentes logias.

Tuvo una participación destacada Antonio Alcalá Galeano, que con gran
brío y oratoria avivó el asco que ya los militares sentían de ir a
combatir en América y los estimuló a que buscaran gloria por medio de
otros caminos.

Su discurso tuvo resultados en los presentes, colocaron una espada en
la mesa y juraron derrocar la tiranía.

La Expedición antes de partir estaba condenada al fracaso, los planes
del Soberano Español de reconquistar el Poder no tenía sostén.

Llegó el 1 de enero de 1820 y cómo las tropas mostraban descontento
por haberse mandado a verificar el embarque, se alza la voz valiente
del Comandante del Batallón de Asturias en las Cabezas de San Juan,
proclamando la Constitución de 1812 y en contra del despotismo del
Fernando VII, en unión de otros masones revolucionarios y liberales
republicanos, ejemplo que se propagó en otros cuerpos del Ejército
Español.

Pero se les frustran los planes de apoderarse de Cádiz, quedándose
encerrados en la Isla de León, asediados por Ejército y Milicias, que
en corto tiempo cundió en ellos el mismo espíritu de rebeldía contra
el despotismo del Rey.

También cunde el ejemplo en Zaragoza, Barcelona, La Curuña y eso
malogra la Expedición. Al principio se escuchó con tibieza el grito
del ilustre Masón, futuro Gran Maestro del Gran Oriente Nacional de
España en 1821 hasta el 7 de noviembre de 1823, fecha de su muerte.

El 1 de enero se pronuncia desde las Cabezas de San Juan:

"España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto,
ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la nación.
El rey, que debe su trono a cuantos lucharon en la guerra de la
Independencia, no ha jurado, sin embargo, la Constitución; pacto entre
el monarca y el pueblo, cimiento y encarnación de toda nación moderna.
La Constitución española, justa y liberal, ha sido elaborada en Cádiz
entre sangre y sufrimiento. Mas el rey no la ha jurado y es necesario,
para que España se salve, que el rey jure y respete la Constitución de
1812, afirmación legítima y civil de los derechos y deberes de los
españoles, de todos los españoles, desde el Rey al último labrador.
[...] Sí, sí, soldados, la Constitución. ¡Viva la Constitución!"

Riego había pasado con sus tropas a la ciudad de Arcos de la Frontera,
aumentando sus fuerzas al unirse otro batallón, deteniendo allí al
Conde de Calderón. En Alcalá de los Gazules pone en libertad al
Coronel Antonio Quiroga y otros ilustres masones el 2 de enero de
1820, uniéndose al movimiento constituyéndose un Gobierno Provisional.

Al grito ¡Constitución y Libertad! se sublevan y privan de los
auxilios a las posesiones coloniales.

El 11 de marzo cuando se dirigía hacia Portugal con una reducida tropa
de 50 hombres, conocen la notica que el monarca había aceptado
restablecer la Constitución, el día anterior Fernando publicó un
Manifiesto donde decía:

"Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional"

El 19 de Junio Bolívar tuvo conocimiento del acontecimiento y
escribió a Santander una carta que decía:

"¡Albricias mi querido general! Ya Fernando VII ha reconocido las
cortes y la Constitución, forzado, como él dice, por la voluntad del
pueblo…."

El 11 de abril recibió Morillo órdenes para restablecer la paz en
Nueva Granada y Venezuela.

El 1 de mayo el Libertador escribe a Guillermo White:

"De los negocios de España, estoy muy contento, porque nuestra causa
se ha decidido en el Tribunal de Quiroga. Nos mandaban 10.000
enemigos; y ellos, por una filantropía muy natural, no quisieron hacer
la Guerra a Muerte, sino la Guerra a Vida…."

"¡Que dicha, no venir y quedarse 10.000 hombres que eran enemigos y ya
son los mejores amigos!!!

Casi tres años después, el 7 de febrero de 1823, fue proclamado por
las Cortes Riego Presidente de la Asamblea, es derrocado por las
tropas del Rey en el combate de Andújar, debido a la traición del
General Ballesteros, es llevado a Madrid y fusilado el 7 de noviembre
de 1823. Su cuerpo descuartizado por órdenes del Rey Fernando VII,
apagándose la vida de un Ilustre Masón que junto a sus hermanos con el
grito:

¡Constitución y Libertad! Contribuyeron para la libertad de Nuestra América.

¡Honor y gloria para Riego, Quiroga y sus Hermanos Ilustres Masones!



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José Rosario Araujo


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