Sobre el novedoso escudo de Caracas y las guacamayas

El nuevo escudo de Caracas lo acabo de conocer. Mas no así las guacamayas de Caracas, aun si bien no son originarias de esta ciudad.

Fue Vittorio Poggi el responsable de que gocemos de tanta belleza. Conocí a Vittorio desde los años ochenta cuando, recién casada, me fui a vivir en Colinas de Bello Monte a escasos metros de este paisano italiano quien pobló nuestra capital de estas hermosas y coloreadas aves (1).

Lo veía salir a pasear en su moto pequeña con dos guacamayas libres, sin cadenas ni bozales, apoyadas sobre sus hombros, acompañándolo siempre. Un espectáculo exótico si se quiere, pero agradable puesto que la naturaleza se manifestaba en una forma de integración ideal del hombre muy junto al reino animal. Tan juntos que parecían, y sé que es así, amigos.

En ese reportaje aparecido en El Universal, de 2007, Vittorio aseguraba haber criado más de ochenta de estas aves, pues tenía una propiedad en Potrerito, a las afueras de Caracas, donde esa tarea fue posible.

En Potrerito, zona casi rural en San Antonio de los Altos, también se encuentra (o encontraba, ya no sé) ICET Arte Murano, creada en 1957 por inmigrantes italianos que llegaron desde Venecia a realizar, en este país tan lejano, los hermosos vidrios artísticos de murano, que se sumaron cual símbolos frívolos de la Caracas modernista. ¡A mí me encantan! (2).

Curiosamente en Venecia y en la "pequeña Venecia" son los únicos lugares en donde se fabrican estas piezas. Jessie McNab, hace unos cuantos años curadora asociada del departamento de escultura europea y artes decorativas del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York asegura que ICET arte Murano, en Potrerito, es la única fábrica de la que ha oído produce este tipo de vidrio en el hemisferio occidental (3).

Se dice, de hecho, que la tradición de objetos de cristal se remonta al antiguo Egipto y que llegó a los romanos para adornar las casas nobles, pero que tuvieron que pasar aún muchos siglos antes de que, gracias a la influencia árabe y asiática, se desarrollase un arte propiamente dicho. Lo cual sucedió en Venecia cuando, para prevenir los incendios en tierra firme causados por el proceso de elaboración del vidrio, Murano fue elegida fábrica "flotante" (4).

Los objetos de vidrio de murano son una de las características producciones del made in Italy, con una marca tutelada que garantiza la calidad y el origen. Y cuya manufactura se guarda como un secreto de estado para asegurar la exclusividad de este apreciado arte hecho a base de arena soplada con fuego.

Pero empezada por italianos vénetos, sorpresivamente también un peruano aprendió el arte con ellos, e integrado con la migración italiana, maneja muy bien la creación artística de objetos de adorno que embellecen cualquier hogar (5).

Regresando a otra obra de arte, pero esta vez de la naturaleza, Vittorio Poggi aseguraba que las guacamayas, eran capaces de recorrer la distancia entre la capital y Potrerito, a dieciocho kilómetros en línea recta, pero a unos cuarenta minutos por vehículo. Por esta razón Vittorio clamaba, a quien lo escuchara, dejarlas en libertad, nunca enjauladas.

Las guacamayas que pueblan la ciudad de Caracas son de color azul turquesa y amarillo intenso, justo los colores de la bandera de Ucrania, que dolorosamente nos reportan, involuntariamente, a otros temas.

Pero también he visto, enjauladas, en el mismo municipio Baruta, unas de color rojo y verde. Al preguntar ¿por qué no las liberan? me responden que son muy viejas, llevan años en cautiverio y probablemente liberarlas en estas condiciones significaría su muerte.

Quién sabe si se trata de Pancho y Doris, la pareja de guacamayas casadas que Vittorio buscaba con tesón y de las cuales decía que, siendo dóciles y amañadas al ser humano, probablemente algún inescrupuloso, las había atrapado muy fácilmente.

Apreciados lectores: si bien las guacamayas no son originarias de nuestra ciudad capital sino oriundas de la zona selvática del sur del país, hay montones por doquier volando en su cielo. En Prados del Este, en San Pedro, en Baruta muchas, sobre todo en las Colinas de Bello Monte donde compiten con las guacharacas, no tan vistosas, no tan bellas, pero si igualmente muy ruidosas.

Un día lejano, por los años setenta, una de ellas llegó al balcón de Vittorio quien quedó cautivado y comenzó a quererlas. De hecho, deben haber aparecido en la capital porque era muy fino, muy cool, poseer estas especies exóticas para mostrarlas como adornos en grandes jaulas de los jardines del Caracas Country Club. Alguna se debe haber escapado de la jaula, o liberada por compasión.

Yo las aprecio en mi jardín donde suelen reposar en las ramas poco estables de la inmensa palma de coco, intentando romper las duras conchas y tomar su deliciosa agua. Y su algarabío me fascina, evoca otros rincones, me hace compañía, me emociona.

Y la significativa migración de venezolanos, escogió como su mejor deseo, que les manden fotos del waraira repano donde aparezcan, más cercano, las guacamayas con sus alas extendidas.

El último censo de 2015 informa que en Caracas habitaban entre doscientos y trescientos ejemplares de la guacamaya azul y amarillo (6).

Como dice Omar Cruz, el autor del nuevo escudo de Caracas, desde las últimas décadas las guacamayas representan una maravillosa visión aérea sobre la capital, aunque desconozco si hay una significativa presencia en el centro histórico que pertenece al municipio Libertador, como no sea en la parroquia del Valle y por Los Chaguaramos. Y aquí viene al caso la pertinente objeción del arquitecto José Manuel Rodríguez quien, amablemente, me cuenta en un grupo donde envía sus reflexiones.

Reflexiones pertinentes pues, en este caso, siendo ex presidente del Instituto de Patrimonio Cultural, señala que Caracas está constituida por cinco municipios con sus respectivas autoridades, todas con el mismo derecho y autoridad que las del municipio Libertador. Por lo que alertó, previamente al hecho consumado, que debía consultarse a las otras alcaldías que forman parte administrativa de la ciudad. De hecho, vivo en el municipio Baruta mas no por ello me identifico como baruteña sino como caraqueña.

De tal manera que considero que los concejales del centro histórico de Caracas, que debaten en el Palacio Municipal, deberían no haber sido tan estrictamente "monárquicos", contagiados por el esplendor de un palacio abusando del poder y debiendo entenderse más bien con los otros concejales de las diferentes alcaldías involucradas. Que, con toda seguridad, a pesar de ser en gran parte de la oposición, no hubieran objetado el necesario cambio del escudo, pues entiendo que el colonialismo es adversado por todos y todas.

El Palacio Municipal de Caracas ocupa el espacio dejado por el antiguo seminario de Santa Rosa, y fue inaugurado el 9 de octubre de 1673 y activo hasta 1872. En aquella sede funcionó también la Universidad Central de Venezuela creada el 18 diciembre de 1822, con los títulos de real y Pontificia, bajo la presidencia del Obispo Don Juan José Escolana y Calatayud. La capilla, aun existente, ha sido testigo de algunos de los más importantes acontecimientos de nuestra vida nacional como la firma del Acta de la Independencia el 5 de julio de 1811 (7).

¿O será que no se trata de ínfulas monárquicas sino de destellos errados, mal dirigidos de la intelectualidad? Lo pregunto habiendo sido el palacio reconstruido donde funcionaba anteriormente la Universidad Central de Venezuela cuando llevaba el título de Real y Pontificia.

De hecho, el arquitecto José Manuel Rodríguez alertó igualmente sobre la falsedad de una celebración de los trescientos años de la Universidad Central de Venezuela (8) y el Ministro de Cultura Ernesto Villegas aseguró estar al tanto de esa necesaria precisión (9). Sin embargo, todavía por doquier, se sigue señalando los trescientos años e, incluso, en medios del estado como FANBTV (10).

Así como recientemente lo escuché en boca de académicos de la Escuela de Educación de la UCV que debatían de la nueva ley de universidades, donde tuve el agrado de participar.

O sea, apreciados lectores, al parecer no sirvió para nada precisar que la Universidad Central de Venezuela no cumple trescientos años que recuerdan el origen colonial, discriminativo, y a su fundador el Rey de España. Se continúa en la misma línea por lo que sugiero debería hacerse una campaña publicitaria inteligente, con los mismos académicos y personajes interesados, para que se entienda y establezca la verdad.

Escribiendo sobre el tema, recordé el escándalo, durado sin embargo muy poco tiempo, cuando Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador, en 2015 construyó un pent-house en un anexo lateral del palacio, justificado como la necesidad de salas de reunión si bien "preservando" la estructura histórica e intocable de la parte original del palacio (11).

Como siempre de forma magistral, Clodovaldo Hernández con su sagaz pluma nos explica la necesidad imperiosa del cambio de escudo para Caracas que demoró la bicoca de doscientos años (12).

Me pregunto ¿el turpial posado sobre el lado izquierdo del escudo? Incluido seguramente como Ave Nacional de Venezuela, declarada como tal el 23 de mayo de 1958. ¡Ave Nacional de Venezuela! Seguramente, a pesar de no ser exclusiva de Caracas, sino de todo el país, incluso de Puerto Rico, el creador del nuevo escudo, Omar Cruz, la colocó para acompañar (simétricamente) a la guacamaya ubicada a la derecha. Y mi amigo secreto Diogenes se lamenta mucho de la multiplicidad de los elementos sobre el escudo que preferiría minimalista pues, a pesar de no ser venezolano, les aseguro que ama mucho a nuestro país y es poseedor de un gusto exquisito (13).

El artista Omar Cruz asegura que "el nombre "Caracas" se debe a los primeros indígenas que poblaron los Valles de los Toromayma, antes de la invasión española", y que estos primeros habitantes tenían como una de sus principales fuentes de alimentación una planta que llamaban "caracara-caracas", mejor conocida como Pira.

Solo como dato curioso, a riesgo de dispersarme como acostumbro, recuerdo haber leído la asombrosa versión de la historia fabulada de Francisco Herrera Luque donde nos cuenta en su libro "Los Amos del Valle" que Caracas era una bruja caníbal. Francisco Guerrero, personaje histórico llamado también El Cautivo, habiendo sido preso de los turcos por veinte y tres años, llegó a Venezuela con su criado turco Gal Avis. Este criado, en el Guaraira Repano, al toparse con una hoguera donde asaban lo que luego identificaron como una criatura robada a los indígenas, al ver a la mujer que lo estaba asando exclamó: ¡"mirad amo! una caraca, expresión que en búlgaro o turco se parece o significa mujer de cara negra. Y la mujer de rostro realmente negro, musitaba o cantaba cosas con sabor a brujería y sortilegio sobre el asado, mientras lo aderezaba con un líquido que llevaba en la totuma" (14).

La tal caracas terminó, como cuenta la historia, con el vientre perforado y asada sobre otra hoguera. Al contar la historia en el campamento de Francisco Fajardo, Juan de Gallas, al oír de la mala hierba que había de extirpar de esas tierras, "todo lo que huela a caracas", malentendió que caracas era la hierba que comían los indígenas del lugar y con ligereza "dio por noticia que la especie tan difundida, que de un monte o yerbajo nadie ha visto, le viene el nombre de Caracas".

En fin, escudos equivocados tratados de remendar, origen de nombres misteriosos no definitivamente aceptados, italianos que llegan a Venezuela, la pequeña Venecia, y montan aquí, en Potrerito una actividad exclusiva y única de Venecia, que no pareciera estar en ninguna otra parte del mundo occidental.

Apreciados lectores, no me dirán que esta diversidad de hechos, historias difícilmente contadas con la fidelidad que se merece, pájaros y fechas, arte y guacamayas, profanaciones escondidas de monumentos históricos ¿no sea representación de la mágica realidad de un país, el nuestro, realmente extraordinario?

 

  1. https://es.scribd.com/document/7544278/Un-Italiano-Crio-a-Las-Guacamayas-Que-Hoy-Pueblan-La-Ciudad-de-Caracas

  2. https://www.youtube.com/watch?v=xou5H-KoWcU

  3. https://www.collectorsweekly.com/stories/123212-bruno-ava-amber-art-glass-madonna--la

  4. https://es.wikipedia.org/wiki/Murano

  5. https://www.hableconmigo.com/2010/11/25/un-tipo-que-hace-lo-que-le-gusta/

  6. https://www.eluniversal.com/estilo-de-vida/56486/los-residuos-de-comida-son-malos-para-las-guacamayas

  7. https://www.caracas.gob.ve/alcaldiaDeCCS/submit-an-article/sitios-turisticos/casas/palacio-municipal

  8. http://ciudadccs.info/2021/11/04/el-autoallanamiento-mental-de-la-derecha-a-la-ucv/

  9. https://twitter.com/villegaspoljak/status/1473690388418420746?lang=ar

  10. https://youtu.be/ATvsYMIVWYg

  11. https://www.aporrea.org/actualidad/n302595.html

  12. https://www.laiguana.tv/articulos/1039233-caracas-escudo-colonialista-clodovaldo/

  13. https://albaciudad.org/2022/04/comprendiendo-el-antiguo-y-el-nuevo-escudo-de-caracas-creado-por-omar-cruz/#:~:text=El%20escudo%20escogido%20por%20una,El%20Camale%C3%B3n%20de%20El%20Nacional.

  14. Francisco Herrera Luque, Los Amos del Valle, editorial Pomaire ,1979



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Flavia Riggione

Profesora e investigadora (J) Titular de la UCV.

 flaviariggione@hotmail.com

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