¡Ser auténtico!

"Si quieres ser tú mismo, debes ser original". Marc Newson.

En cierta oportunidad un amigo, mientras conversábamos, se me queda mirando y con una mirada de sinceridad me dice: "¡Julio, no dejes de ser auténtico!." A la verdad no le entendí mucho, fue al tiempo que esas palabras calaron en lo profundo de mi corazón! ¡Ser auténtico! Era como ser tú mismo.

Y qué es eso de ser uno mismo. Vivimos en una sociedad mediatizada donde a través de los medios se nos impone un único estilo de vida, unos modelos que a la verdad no calzan en nuestras vidas. Por ejemplo, a las mujeres se les presenta un modelo de belleza, a los hombres un estilo de vida, a la familia valores que en sí van en contra, ni hablar del Matrimonio donde ya hoy no se habla mucho de Bodas.

Nos convertimos en copias en serie. Desde muy jóvenes se nos va inculcando el Machismo, a las mujeres por igual donde se le dice que ella es más importante que el hombre, que si no posee bienes rápidamente no será nadie en la vida.

Podríamos hacer una larga lista de valores y antivalores. Vemos en nuestro mundo las emigraciones en masa, en especial ciudadanos centroamericanos, buscando el país dorado señalando a los Estados Unidos, que apenas pisas esa tierra ya comienzas a vivir mejor. Cosa que no es cierta.

Los valores del vestir, la moda, el cabello en los jóvenes que ya no saben qué hacer con el mientras las mujeres en esto quedaron atrás. Si nos ponemos a ver todo apunta a lo externo, esto no quiere decir que seamos descuidados en la apariencia personal, para nada, pero todo se convierte en un esnobismo atroz.

No importa nuestro lenguaje, nuestros valores, principios, todo en aras de verse atractivo, mejor que los demás, de vivir de las apariencias.

Eso entre tantas otras es lo que suelo llamar Copiado sistemático de vida y valores distorsionados. Se desestima mucho lo interno, lo espiritual, lo cultural, los principios nobles, el servicio desinteresado. Se entra en una malsana competencia del tener, pero no del "Ser".

Esa costumbre de imitar lo que otros hacen. Tomaré el ejemplo de un niño de más de un año que es mi amiguito. Me di cuenta de que él hace todo lo que nos ve haciendo.

Si tomo una escoba para barrer él la agarra y se pone a barrer, si arrastro la bolsa de basura trata de arrastrarla, así tantas cosas que ahora me cuido de no hacer otras más riesgosas ante él. Igual sucede muchas veces con jóvenes y adultos, tratamos de imitar actitudes, conductas y modelos, en especial los errados.

Si llevamos eso mismo a lo Gubernamental sucede similar; si aquella persona se lleva las resmas de papel que no les pertenece para su casa se piensa que otros pueden hacerlo llevándose otras cosas.

Si mi compañero de trabajo dedica más tiempo a otras cosas que a trabajar nos vamos por el mismo camino, si éste roba por qué no yo, dicen otros y otras.

Si aquél se copió en el examen, haría lo mismo, al fin al cabo, todos lo hacen, o el corrupto que roba y deja robar, si es necesario maltratar a la esposa se hace porque así lo vimos desde niños, si ser hombre es no hacer oficio de mujeres entonces se debe imitar.

Todo esto sucede porque copiamos conductas y modelos sin darnos cuenta, voy por la calle y tiro un papel en la vía, o se busca cualquier rincón, en el de los hombres, para hacer sus necesidades.

Como nadie responde un saludo de Buenos Días, comienzo hacer lo mismo. Si una persona es impuntual a una cita, comenzamos a llegar tarde también porque da igual, al fin al cabo llegar tarde es la norma.

Copias y más copias, un sistema de copiado humano en conductas y valores porque no somos auténticos, porque nos da temor ser cuestionado y burlado si buscas una papelera en la calle para botar algo, si llegas siempre antes de la hora para ser puntual, si dedicas más allá de tus fuerzas para realizar un trabajo, si eres respetuoso con todas las mujeres, si prefieres estudiar para el examen que inventarte una técnica de copiado que las hay muchas.

A veces me pongo a observar conductas humanas en una reunión, en una conversa, en algún lugar y les aseguro que puedo cortar con la misma tijera a muchos, qué difícil encontrar personas que marquen la pauta, que hagan la diferencia, que sus opiniones sean productivas, que su conversación rompa con la monotonía, que sus actitudes sean distintas.

Esto se debe mucho a que las personas no interiorizan, aunque suelen decir: ¡Yo soy así porque así me criaron! No se ven en el espejo de la conciencia, temen al qué dirán, se preocupan si se les cataloga de rompe grupo.

Haga la prueba cuando esté en una reunión informal y se esté tomando licor y le brindan un trago; al rechazarlo habrá la insistencia, no hacerlo para los demás sería falta de vivir la vida.

Cuántas veces somos débiles y caemos por presión del grupo. O ante la pregunta si tienes por ahí una amante o aventura sexual extra, que se contestaría un sí o un no sincero.

Como personas espirituales y conscientes de que estamos en un proceso evolutivo de ascensión es muy importante revisarnos en tantas cosas desde una conducta a los hábitos.

De sí realmente soy sincero ante los demás, de sí me distingo ante grupo, no por lo malo sino por lo bueno, por lo sano y por lo culto. Hasta dónde soy la copia de mis amistades, de si cedo siempre a la presión de grupo, de que cada día estamos dispuestos a marcar la diferencia así seamos tildado de extraño.

La sinceridad, la honestidad, la fidelidad y la transparencia son valores que muchos desestiman. Si todos son deshonestos yo lo seré igual, muchos piensan y caen sólo por ser aceptado en el grupo.

Mucha gente pide un cambio en la sociedad, pero no se dan cuenta que el cambio lo propicia uno y no esperar tanto por los demás. Es necesario revisarnos a fondo.

Determinarnos en ser diferente en humildad sin caer en los juicios de valor y la pedantería, en este momento donde el mundo aspira a cambios, por eso es importante que todo cambio de estructura social, económica y política dependerá de cada quien; o cambiamos para bien o para mal.

De esto se necesita que seamos auténticos, originales, sin ser copia de nadie al menos que sea para las cosas buenas y agradables.

Esto requiere mucha consciencia, espiritualidad, búsqueda interna. De observarnos más y escuchar a los que nos aman y buscan lo mejor en nosotros.



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Julio César Colmenares

Comunicador alternativo.

 juliocesar1221@gmail.com

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