Es lamentable la pérdida de vidas humanas; algunos cayeron en confrontación directa y otros bajo el factor sorpresa del bombardeo.
Siempre ha estado latente la interrogante sobre una posible traición.
Es un escenario por esclarecer; ya hay un militar detenido y podrían surgir más nombres. Trump, con su característica imprudencia, mencionó la infiltración de la CIA en una operación planificada durante meses. Sin embargo, los resultados no fueron los que esperaban:
El asedio judicial: El plan de secuestrar al Presidente y a su esposa para enjuiciarlos bajo cargos falsos está destinado al fracaso.
Si la justicia ya ha descartado la narrativa sobre el "Cártel de los Soles", el juicio carece de sustento jurídico y no podrán prolongar su detención arbitraria.
La contención social: El enemigo esperaba un enfrentamiento civil entre chavistas y opositores. No obstante, esto se ha evitado gracias a las medidas de seguridad del Estado y a la disciplina del pueblo revolucionario.
A pesar del dolor y la impotencia, no caímos en la trampa de una guerra civil, que habría sido la excusa perfecta para una invasión abierta.
El sacrificio estratégico: Si Nicolás emuló el gesto de Chávez de entregarse para evitar mayor derramamiento de sangre, estamos ante un acto de amor y autosacrificio.
Es, además, una estrategia audaz: la presencia de él y de Cilia Flores en territorio estadounidense pone en evidencia al imperio en su propio centro de poder.
El Presidente está desmontando, frente a sus narices, el expediente fabricado por la CIA, demostrando que la ambición de Trump apunta únicamente a nuestras riquezas.
Desafío tecnológico: Ciertamente, fuimos superados momentáneamente por tecnología de drones que neutralizó los radares para permitir el ingreso de helicópteros, pero este evento ha puesto en máxima alerta a nuestra Fuerza Armada.
Respuesta popular: Las movilizaciones a favor del Presidente y la Revolución son multitudinarias. Aunque el país sigue en shock, la oposición se ha quedado rezagada con celebraciones efímeras.
Incluso sectores opositores comienzan a cobrar conciencia de la magnitud destructiva que tendría una guerra a gran escala.
El declive de la dirigencia opositora: Figuras como María Corina Machado y Edmundo González se desmoronan. Los videos de la "heroína" de falsas promesas desaparecen de las redes sociales tras la negativa de Trump.
Al parecer, el mandatario estadounidense la ha desplazado por sus propias ambiciones personales; un acto de pragmatismo dentro de la lógica fascista.
Subestimación de la Revolución: El gobierno estadounidense continúa subestimando la solidez revolucionaria al creer que figuras como Delcy Rodríguez son "negociables". Todos estos escenarios ya habían sido previstos, y hoy vemos que la estructura del Estado se mantiene firme.
La reelección de Jorge Rodríguez al frente de la Asamblea Nacional es una clara señal de continuidad y mando.
Prisionero de guerra y símbolo: La permanencia de Maduro como prisionero de guerra le genera un costo político creciente a Trump. El Presidente se está convirtiendo en un símbolo mundial de lucha, resistencia y dignidad, un escenario sumamente inconveniente para los intereses de Washington.
Nuestra Revolución demuestra una capacidad de resiliencia inédita: cada ataque, interno o externo, termina fortaleciendo nuestra aceptación en Venezuela y el mundo.
¡Sin duda alguna, nuestro Presidente volverá!