Auditórium

Caso Alex Saab: ¡Política y politiquería!

"Una población que no tiene educación no va a exigir a sus políticos un debate con lógica, razón y argumentos. La clave es usar las redes sociales, y la tecnología para compartir nuestras ideas, y cambiar el modelo con un solo clich".

Fin de la cita.

Gloria Álvarez.

Buena parte del descrédito de la actual política en Venezuela, se debe al mal uso de su ejercicio, para el ciudadano común parece ser una actividad poco digna, de baja ralea, oportunista, histriónica, y que solo se modifica cuando existe el perverso, cálculo de la conveniencia.

En ciertos textos de la política, para entenderla en tiempos de confusión, he leído que la volatilidad de los gobiernos, su desgaste, y las dificultades para dirigir procesos socio económicos muy complejos tienen su origen en hechos fácilmente comprobables: existen mas teorías de cómo acceder al poder, y muy pocas teorías "acerca de qué hacer con él poder, después de haberlo logrado". Existen más ‘asesores económicos, de marketing, y de negocios internacionales, sin formaciones académicas" "que de funcionarios de gobierno propiamente dicho, en las instituciones del Estado, para esos menesteres, debidamente formados". El ejemplo mas emblemático: "Alex Saab".

En la concepción clásica la política, es la actividad humana relativa a la toma de decisiones, que conducen al accionar de la sociedad. Sin embargo en estos tiempos difíciles de la perdida de valores, y de negocios turbios, y de los límites mas oscuros para el ejercicio de gobierno, la política la han convertido en una actividad cada vez más deleznable, y lo más sobrecargada de inmundicias, en estos tiempos mas que nunca. La corrupción, y la impunidad son los dos ingredientes más putrefactos, que provocan la desafección de la sociedad venezolana contra esta clase política. ¡Otro mal ejemplo el dialogo en México! ¿Qué se dialoga ahí, en beneficio de la patria? La Real Academia española ha definido la politiquería como la acción de politiquear, es decir, intervenir en política, tratar la política con tramposería, o/a lo malandro, específicamente como sucede en Venezuela, es sinónimo de intriga, choreo, y bajeza. El politiquero en nuestro medio es el comúnmente conocido como "alacrán" que hace de la política una práctica despreciable, y cargada de deshonestidad para satisfacer intereses propios, y grupales.

Muchos de ellos como nos restriegan en la cara sus riquezas, lujos, propiedades, y costosos vehículos, con dineros mal habidos, cuando hasta hace pocos años atrás eran unos: "pobres patas en el suelo Hugo Chávez dixit".

El cinismo, y la demagogia son hoy las mayores causas del desgaste de la clase política venezolana, que se conduce como una mafia de comerciantes del dinero público mal habido, y se dedican a administrar influencias, poder, y privilegios para unos pocos.

Frente al espinoso caso Cabo Verde-Miami, y todos los problemas internos que vive nuestro país, de hiperinflación, destrucción de la infraestructura de las empresas del estado, de los servicios públicos, la diáspora, y la invasión indeseable de árabes, iraníes, chinos, rusos, cubanos etc. Imperativamente nos están obligando a reinventar la política, y las funciones de gobierno. La política como negocio para robar, y enriquecerse ilícitamente, tiene irritada profundamente a la ciudadanía venezolana.

 



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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