El simulacro derrotó la abstención

No es cuestión de contabilizar los votos de los partidos que acudieron al evento este pasado domingo. El hecho de que miembros de la oposición participaran en ese ensayo electoral, le da un perfil distinto a las próximas elecciones del 21 de noviembre. Ese domingo 10, no sucedió como en otras ocasiones en donde la asistencia chavista era exclusiva.

Ese efecto sicológico impulsado en experiencias pasadas y aprovechado al máximo por el oficialismo, hoy por hoy se les está quedando en el libro del olvido, es más la misma negación de los miembros de las comunas, en trasladarse a ejercer el voto significa otra característica del mal estar que impera en el Psuv, luego de 22 años de gobierno.

La promoción del voto inteligente está teniendo excelentes resultados, no porque se creó un comité que orienta en el sentido de los atributos o virtudes que deben tener los candidatos a elegir, sino por la misma conclusión de los electores, al no dejarse presionar por los lineamientos partidistas, en el entendido que en buena parte dejaron de confiar en ellos.

Indudablemente que el ensayo electoral también sirvió para evaluar el trabajo político de algunos candidatos, algunos que ya saben que no van a ganar, prácticamente no se preocuparon en movilizar personas con la excusa que eso iba a ser realizar un esfuerzo prematuro, entendiendo que desatarían todas su fuerzas el 21 de noviembre.

Así sucedió con el alcalde de Lechería, estado Anzoátegui, Manuel Ferreira, aspirante a la reelección, está montado en una estrategia de arropar al electorado desde arriba, buscando apoyo de partidos nacionales inclusive de la unidad, con el propósito de esconder o borrar su mala gestión. Evita el contacto con la gente porque solo consigue reclamos ante el alza de los impuestos.

El Psuv por su parte no hizo alardes de triunfalismo, pareciera que están aterrizando estando claro que tienen una pista completamente dañada, el fracaso del gobierno nacional, por su mala administración conjuntamente con la constante devaluación sumergida en una hiperinflación reconocida como la más alta a nivel mundial, los obliga a buscar caminos mágicos, que más allá del bono y la bolsa Clap le pueden garantizar al menos la permanencia en el espacio político.

El oficialismo va de fracaso en fracaso, ha hecho lo imposible para obligar a la oposición a levantarse de la mesa de diálogo en México. Están claro que al final están reconociendo la jefatura de Guaido, y que Maduro tiene todas las de perder por la desconfianza que se ha ganado a nivel internacional y difícilmente los aportes financieros serán manejados por el presidente.

Estamos ante la presencia de los últimos días del madurismo, luego de la derrota en las elecciones regionales, vendrá la estampida del referendo, ya que al perder la fuerza en las gobernaciones y alcaldías sin derecho a protectores, participaran en una crónica de muerte anunciada. Quedará alguna representación del chavismo original para seguir en la pelea histórica, pero difícilmente con fuerzas para volver a ser gobierno ante el tremendo daño hecho a Venezuela.



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Claudio Schiveci

Exdirigente juvenil en el Liceo Cajigal de Barcelona, Cofundador de la revista Horizonte, redactor de la revista cultural Candilejas. Columnista en los diarios El Metropolitano, La Nueva Prensa de Oriente y Diario Impacto en Anzoátegui.

 claudioschiveci@gmail.com

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