Filosofía y educación, el caso de la opción multimodal en Venezuela

Entendemos que la filosofía de la educación interpreta y comprende conceptualmente los procesos de enseñanza y aprendizaje, sus bases teóricas en el marco de las teorías pedagógicas y las corrientes de pensamiento; éstas suelen hacerse patentes en las prácticas sociales e institucionales escolares, tanto en el aula como en el sistema educativo en general. Por ello, ciertas discusiones que se dan en el plano empírico entre actores políticos expresan los posicionamientos ideológicos sobre qué y cómo educar, su concepción del hombre y la sociedad. Analizar tales elementos es tarea, pues, del filósofo de la educación.

Así, la llamada "Normativa de Educación Multimodal" que habrá de regular las modalidades de educación abierta y a distancia, presencial y semipresencial, o asistida tecnológicamente, entre otras seguramente; ha vuelto a remover las aguas del sector universitario en Venezuela en el contexto de la coyuntura actual, según testimonios vertidos en redes sociales (Jesús Elorza. Golfan Sánchez, entre otros).

Siguiendo la metáfora referida a las aguas de los campus universitarios, digamos, siempre han sido poco aireadas. Inclusive porque al Ejecutivo de la "Dictadura" o "Gobierno Bolivariano", así llamado, según las preferencias ideológicas de cada cual, en las administraciones de tal cartera le ha faltado "pantalones" para decisiones respectivas y canalizar situaciones harto complejas que atentan contra el derecho a la educación, el salario y la seguridad social de los trabajadores de semejante subsector.

Por ejemplo, la renovación de autoridades mediante elecciones, presuntos casos de irregularidades académicas-administrativas, inseguridad personal y deterioro de las edificaciones, dotación de laboratorios e instalación de plataformas tecnológicas que soporten las interacciones en aulas virtuales, garantizar recursos financieros en universidad de gestión pública.

Nada, todo sigue igual, las denuncias que se propalaron en plazas y auditorios han sido casos fallidos, falsos, etc. La gerencia universitaria elegida hace más 10-15 años ha salido adelante, como dijo una vez el dramaturgo y articulista de opinión José Ignacio Cabrujas sobre un tal Juan José Del Pino, de la CTV, el gobierno más debería erigirles sendas estatuas. Políticamente el gobierno Chávez-Maduro, más allá de la retórica grandilocuente, parece sentir temor, poco reverencial, eso sí, frente a los poderosos rectores de la AVERU y sus correligionarios, gente muy activa, por cierto, pero de propósitos también fallidos y a veces desproporcionados, sobre todo cuando la intolerancia se impuso.

Ministros y otros altos funcionarios parece que sólo vociferan por lo bajo, así lanzan sapos y culebras, amenazas de que el CNU tiene facultades de sustituir autoridades, intervenir universidades o nombrar cuerpos directivos. Puro aguaje. Los cálculos políticos no parecen "cuadrarles", no controlan esa población electoral ideológicamente contraria al socialismo del siglo xxi, una barahúnda con hilachas de ideas muy diversas y "la salida" que hallaron ha sido ampliar la oferta educativa superior mediante un espectro de universidades experimentales de nuevo tipo, que otros llaman universidad alma mater, upt, misión Sucre, escuela de medicina comunitaria, latinoamericana, etc. Las autoridades de estas instituciones repartidas en toda la geografía nacional son nombradas por el MPPEU. Por tanto, sus rectores siempre echan el brazo al ministro de turno, cuando es zaherido por sus contrarios (caso supuesto del ministro Trompiz en la sesión del CNU efectuado el 17 de agosto del corriente 2021).

Según gente poco afecta al gobierno el Consejo Universitarios de tales "dispositivos" suele estar compuesto por neófitos, profesores contratados y de categorías inferiores en el escalafón universitario, instructores, asistentes. Es decir, personas de escasa tradición en el medio universitario. Eso se lee en redes sociales, por ejemplo, que el actual ministro Trómpiz es Prof. Asistente en la UBV, no tiene publicaciones en revistas arbitradas, ni ponencias, no ha cursado maestría o doctorado, mucho menos. Un neófito.

En fin, por eso rectores de las universidades autónomas y experimentales históricas, como denominan esas casas de estudios siguiendo referencia de algún académico leída hace tiempo; dizque enfrentaron al ministro del ramo, César Trómpiz en la referida sesión del Consejo Nacional de universidades; un joven de las nuevas generaciones formado en la UBV, una de las universidades experimentales de nuevo tipo fundada en 2003 y con perdón del atrevimiento, desconoce en la práctica, vivencialmente, y puede que le suene poco menos que a frase esotérica esa noción de autonomía universitaria; y ha impuesto entonces la ya famosa resolución de educación multimodal, violatoria del artículo 109 constitucional

También dizque al final de la ya señalada sesión del CNU, 17 de agosto de 2021, de acuerdo con Jesús Elorza, Trompiz murmuró o amenazó con intervenir todas las universidades venezolanas y designar autoridades, que fue el caso de la Universidad Simón Bolívar por el fallecimiento de su rector; pero todos sabemos que semejante caso no se extenderá a otras casas de estudio en Venezuela, la mayoría de las cuales sus autoridades tienen vencidos sus periodos hasta por más 8, 10 o 15 años. Situaciones sobre las que sería necesario reflexionar.

Más allá pues, de las disputas CNU-rectores AVERU el asunto principal consiste en buscar consensos sobre la educación universitaria en Venezuela, generar confianza y poner manos a la obra. Al respecto el libro del Prof. Rafael Acosta Sanabria "La educación del ser humano. Un reto permanente", y de la lectura realizada por un estudiante de la UPEL-IPB, del curso Filosofía y educación, se extrae una cita que dice:

"Es necesario señalar con insistencia que la educación es una tarea compleja, un verdadero reto, que exige creatividad, responsabilidad, dedicación, cariño, comprensión y, por supuesto, exigencia. La educación, afirmamos al comienzo, se realiza en función y al servicio de la persona humana, porque es una realidad constitutivamente humana. Todo educador debe resolver antes que nada las interrogantes fundamentales en relación a su tarea: ¿para qué educo?, ¿cómo educo?, ¿por qué educo?, ¿a quién educo?, ¿cuál es el contenido de la educación? Y, sobre todo, debe entender que la educación del ser humano depende principalmente del propio educando porque la educación es una acción doblemente intencional: por parte de quien educa y por parte de quien es educado. En este sentido, asumimos las palabras de Mounier citadas en el prólogo de este libro, cuando plantea que el objetivo de la educación es despertar personas, en el más pleno sentido de la expresión".

 



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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