Masa sin vanguardia es instrumento ciego...

No hay revolución sin una vanguardia que la guíe, sin dirección. La historia así lo afirma. Las clases dominantes lo saben y enfilan sus mejores armas contra la formación de la vanguardia revolucionaria. Lo fundamental de este empeño de los dominantes es el descrédito teórico de la necesidad de una vanguardia. Los teorizantes antirrevolucionarios establecen una barrera de tesis que hablan de lo perverso de la vanguardia, de la dirección, de esta manera castran las posibilidades revolucionarias. Son muy hábiles, sus tesis parecen muy revolucionarias, afines a la masa, dicen, por ejemplo: "el pueblo sabe qué hacer". Allí va implícita la definición de pueblo como algo difuso contrario a la vanguardia; si la masa se organiza y crea una dirección, según esta tesis, deja de ser pueblo. De esta manera, los dominantes están blindados, la masa condenada a no tener dirección, nunca hará revolución, sólo puede crear motines, desórdenes públicos fácilmente atrapables. Otra forma de luchar contra la vanguardia es persiguiendo de mil maneras a los líderes. Y la solución final es asesinar al líder, en Venezuela tenemos varios ejemplos: Sucre, Zamora, Fabricio, Jorge Rodríguez padre, Américo, y el asesinato de Chávez que truncó el avance hacia el Socialismo.

En Venezuela, hoy se vive un peligroso momento: la derecha en sus variadas versiones, la del gobierno madurista afín al capitalismo ruso y chino, y la derecha de la oposición afín al capitalismo gringo y europeo, dominan al país, lo conducen cada vez más a los abismos de la miseria, lo entregan indefenso a las potencias imperiales. No hay opción real distinta a estas dos derechas, el país está inerme, no hay respuesta al desastre. De allí que la principal tarea de los revolucionarios, de los chavistas, es construir una resistencia al rumbo nefasto planteado por las derechas. Esta resistencia a la traición de uno y la entrega de los dos, tiene como requisito previo la formación de una vanguardia que dirija el retorno al camino de felicidad que una vez transitamos. Fresco aún está el recuerdo del gobierno de Chávez.

La vanguardia en un principio es pequeña, su función es establecer una conexión de confianza, de amor con las masas actuantes que permitan la transmisión del mensaje revolucionario y la guía de las acciones. Se materializa en una persona. Al ir creciendo su influencia, va aumentando la organización de las bases, de esa forma se construye un instrumento político, que debe prefigurar las relaciones de la sociedad que se quiere fundar.

Sin esa vanguardia no hay triunfo posible. La principal tarea de los revolucionarios, de los chavistas, es reconstruir esta vanguardia alrededor de objetivos bien precisos: el primero, salir del gobierno para retomar el rumbo extraviado; el segundo, construir la unidad de los revolucionarios. No hay tarea más importante que ésta. Serán vanos todos los esfuerzos que no tengan este objetivo.

La tarea no es fácil, ya dijimos que la formación de la vanguardia es perseguida por los dominantes, la tarea se encontrará con muchos obstáculos, unos provenientes de las derechas, las dos atacarán de mil maneras a la vanguardia naciente, demostrando así, su identidad, y otros obstáculos vendrán desde adentro mismo de los revolucionarios, que padecen los mismos morbos del sistema capitalismo: egoísmo, individualismo, la cochina envidia, falta de disciplina. Concluimos con la frase de Argimiro: "El camino es duro, pero es el camino."

¡CHÁVEZ, UNIDAD Y ACCIÓN!



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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