Imperialismo: primero, recurre a la hipocresía; luego, derramamiento de sangre

"Es de justicia reclamar una reglamentación de la actividad económica internacional, reglamentación que excluya el despojo de los pobres por los ricos. ¿Se puede vivir tranquilamente en un mundo donde las tres cuartas partes de los países andan metidos en deudas impagables, mientras que un puñado de Estados ejercen de usureros todopoderosos? El mundo actual padece una plaga más: el terrorismo, querer erradicarlo mediante el terrorismo de Estado. Ese "método" ocasiona más muertes aún. La violencia y la sangre forman en este caso un círculo vicioso. De continuar esa situación se puede llegar a un estallido social capaz de destruir la civilización actual. La justa solución de los conflictos: alimentación, ecología, energía, alfabetización universal, educación y sanidad".

Como resultado, siguen vomitando los "volcanes" de los conflictos regionales, cuya "lava de hostilidad" quema e intoxica de humo el organismo de los pueblos de Nuestramerica. Debemos examinar asimismo este problema a la luz de la nueva mentalidad, manifestar la capacidad de tomar en consideración la realidad de las situaciones concretas, la capacidad de ver las verdaderas causas de cada conflicto, y no buscar en todas partes la "mano de Moscú".

En la ideología y la esfera moral, es desarrollar con criterios creadores la teoría socialista en contraposición al dogmatismo, y ensalzar los valores socialistas. La nueva base sociopolítica, nacida de las transformaciones radicales, ha sido, y sigue siendo, el sólido fundamento del desarrollo del socialismo. Enmarcado en este proceso, puede surgir, y surge en la práctica, la necesidad de renovar periódicamente las formas de relaciones sociales, o sea, conforme a la famosa ley descubierta por C. Marx y F, Engels, que consiste en adecuar estas relaciones al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. En el socialismo, esta tarea debe ir cumpliéndose constantemente, perfeccionando diversos aspectos de las relaciones sociales. Pero si las transformaciones imperiosas tardan en llevarse a cabo, los problemas pendientes se acumulan, y hay que recurrir a medidas más drásticas y actuar por métodos revolucionarios.

El socialismo ha marcado un viraje crucial en la milenaria historia de Europa. Desde siempre, las guerras fueron jalones. La derrota del fascismo y el triunfo de las revoluciones socialistas crearon una nueva situación en el continente; se ha formado una poderosa fuerza que tiene el propósito de romper esa interminable cadena de conflictos armados. Europa debe precisamente al socialismo el que sus pueblos en el siglo XXI hayan entrado sin guerras.

Hoy, las relaciones internacionales están inhumanizadas por el culto a la fuerza, por la militarización de las mentes, lo que impone la necesidad de humanizar las relaciones internacionales. La agresión informativa que ciertos países practican no sólo conduce a la degradación, originando animadversión y enajenación en las relaciones entre los pueblos.

Están convencidos, y no lo ocultan, de que sólo en base de a las amenazas, a la fuerza y a la constante posibilidad de usar esa fuerza se puede mantener el diálogo y las relaciones con los demás. ¿Qué actitud adoptaríamos nosotros ante una persona así, de encontrárnosla en la calle? ¡¿Por qué, entonces, las normas que desde siempre se han reconocido como un salvajismo, cuando se trata de relaciones entre personas, siguen siendo catalogadas —por individuos, al parecer, muy ilustrados— como canon casi natural al tratarse de relaciones entre Estados?!

—Se diría que el tiempo se condensa a medida que crece la amenaza de una nueva espira, así como por la brusca exacerbación de los problemas regionales y globales. Es inadmisible malgastar el tiempo, intentando vencer y lograr ventajas unilaterales.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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