Una estatua para José Brito


La convención de los alacranes realizada en Lechería, en la residencia de David de Lima, creador de esa nueva clase política venezolana. Celebrada con la intención de afinar estrategias, tenía como uno de sus puntos más importantes la construcción de una estatua, pues son de los que creen estar en la obligación de demostrar su orgullo de pertenecer a esa especie de secta que tantos beneficios les ha aportado.

En ese sentido quieren dejar muestra física de los hombres que se convirtieron en alacranes sin importarles las críticas ni menosprecios de la sociedad venezolana, de tal manera que varias estatuas formarían parte de ese legado que dejaran para la historia política de Venezuela.

Tenían ciertas dudas sobre que figura o personaje plasmarían en la primera estatua, sin duda alguna debería ser la más imponente por ser la primera que demostraría el camino y la clase de las venideras.

El representante en el estado Aragua de uno de los partidos que los aglutina, propuso el nombre de David de Lima, fundador del movimiento alacrán. Lo que fue vetado por Richard Arteaga, disgustado al no ser lo suficientemente apoyado para repetir como diputado a La Asamblea Nacional, y ahora lo tienen mareado con un supuesto cargo en el TSJ,

Un sindicalista, famoso en la capital del estado Anzoátegui por sus aventuras en calidad de gestor de los asiáticos, pidió la palabra, levantándose de la silla y con esa brisa que pega en la urbanización Las Villas, dio un discurso de los que le lanzaba a Aristobulo cuando quería que el entonces gobernador, lo complaciera en alguna de sus peticiones personales, sin importarle para nada las reivindicaciones de los afiliados a su sindicato.

Postulando a viva voz el nombre de José Brito como protagonista de la primera estatua, por ser entre otras cosas el mejor alumno de David de Lima. El gestor de lo asiáticos se guindo encadenándose a la vez, argumentando otras razones del porqué Brito se merecía la primera estatua, el hecho de haber dado la cara en los momentos más difíciles, de por sí avala la decisión, pero además expresaba el proponente, los votos sacados en la diputación son producto del esfuerzo propio que a puro pulmón conquistaron la voluntad de los electores. Nadie puede decir que José Brito compró un solo voto.

Su regreso a la radio le da un valor adicional a su carisma natural, continuó el sindicalista. En su programa matinal, regala a los radio escuchas, blíster de aspirinas y botellitas de suero como muestra de su generosidad.

Mandándolas inclusive a llevarlas a las residencias de los favorecidos, en una unidad móvil de la emisora. Amén de tener una inmensa capacidad de control de esa radio, mandando al parecer más que los mismos dueños.

Luis Parra, levantó el brazo apoyando la propuesta del sindicalista y gestor de asiáticos, agregándole que debía rebajar unos kilos para mejorar su imagen física. Allí intervino David, expresando que no había tiempo para eso. Lo lógico era operarse tal como él lo hizo en el estomago. Mejorando considerablemente su aspecto físico, Brito aceptó echarle pichón. Colocándose al poco tiempo el balón en la barriga.

Faltaba el escultor, no iban a fabricar algo chimbo, comisionando a David de Lima a que buscara uno en Brasil. Por los dólares por supuesto no había problemas. Tienen bastante, productos de sus maniobras políticas

El último en intervenir fue Luis Gil, precandidato de los alacranes a la alcaldía de Guanta, algo devaluado por sus compañeros, al intentar practicas nepoticas imponiendo a un hermano como candidato de Puerto La Cruz. Dijo estar de acuerdo pero hubiese preferido más bien al propio alacrán en la estatua para darle mayor identificación y fuerza al movimiento.

Quedó pendiente para la próxima reunión la ubicación de la estatua, temen que suceda como en La Unión Sovietica, cuando cayó Stalin y el pueblo destruyó muchas hechas en su honor. Por cierto que cuando el dictador trataba con miembros de su círculo intimo, siempre les recordaba que eran desechables, les decía ustedes son ciegos como gatitos, sin mí los imperialistas los estrangularan, recordaba Jrushchov.

Los alacranes se preocupan al estar en el medio del sándwich, sus socios cambian de padecer rápidamente, sobre todo si ya los aliados no le sirven de nada. No perdonaron ni a Baduel, todavía está pagando cárcel. Y la oposición democrática difícilmente les perdonará tan vil traición. Los alacranes solo viven una fantasía, solo Dios sabrá cómo será su final, la disfrutan como el delincuente, a sabiendas que tiene un pie en el cementerio.


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Claudio Schiveci

Exdirigente juvenil en el Liceo Cajigal de Barcelona, Cofundador de la revista Horizonte, redactor de la revista cultural Candilejas. Columnista en los diarios El Metropolitano, La Nueva Prensa de Oriente y Diario Impacto en Anzoátegui.

 claudioschiveci@gmail.com

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