¡Masacres en Colombia y Palestina! No te distraigas, el festival de la muerte es en EEUU

La opinión del Presidente Nicolás Maduro, tiene un peso fundamental en la opinión pública internacional; tanto peso tiene, que apenas comenzaba a denunciar al genocidio del pueblo colombiano, ejecutado por el narcopresidente Iván Duque y sus FFAA; la CIA, ejecuta una operación de falsa bandera desde República Dominicana con uno de sus agentes para distraer la atención mundial. Esmelin Santiago Matías García, connotado capo del narcotráfico dominicano, detenido en 2010 por ser partícipe de una red de narco mulas que enviaban cocaína y heroína a Italia y España desde 2004. Sus vinculaciones políticas con el Partido de la Liberación Dominicana, le garantizaron la impunidad de sus delitos y en 2012, fue uno de los connotados apoyos que tuvo la candidatura de Francisco Domínguez Brito. Ese, fue el delincuente y agente seleccionado por la CIA para enredar en una entrevista al merenguero, Bony Cepeda, y colocar en su boca palabras de agresión al Presidente, Nicolás Maduro. Pero, nuevamente, fallan en su intento de medrar el incólume historial de moral y ética que ha caracterizado la vida del notable venezolano que hoy dirige los destinos de la República. Fracasa, la CIA, en su intento de invisibilizar la dramática situación colombiana que ya no es solo narcotráfico, sino que se trata de un genocidio que lleva a cabo el narco gobierno de Iván Duque y sus FFAA en contra del pueblo colombiano. Bien decía, Adolf Hitler: «Cuando mientas, hazlo en grande…». Uno de sus apóstoles y más fiel seguidor, Allen Welsh Dulles, quien plasmó sus enseñanzas en un texto de obligatoria lectura: «El Arte de la Inteligencia», y llevado a la realidad en un organismo de Estado de EEUU: la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, de la que fuera su fundador, seguramente, se hubiese sentido orgulloso de la gran maquinaria de mentiras en que se ha convertido esa tenebrosa agencia de espionaje y crímenes de todo tipo. «Sin la desinformación que imponen, en general, casi todos los medios, el programa militar de Estados Unidos y la OTAN se derrumbaría como un castillo de naipes.» (Michel Chossudovsky, Exposición en el Coloquio Internacional con motivo de la creación de la OTAN, Florencia, Italia, abril 2019). La mentira y las postverdad, han sido elevadas a dogma de fe, en la religión que profesa el Estado imperialista de los EEUU. Así, en su guerra que libra contra el Bolivarianismo y el pueblo venezolano, los EEUU, por intermedio de sus medios de desinformación han creado la supuesta «verdad» de que, Venezuela, es un país en estado de guerra y conmoción, una narco dictadura, el mundo al revés pues.

Días atrás, así lo reflejaba el Presidente Nicolás Maduro en una alocución pública, en la que hablaba de un empresario proveniente del exterior que le visitara. Según le comunicara éste, en su familia, todos le manifestaron su preocupación por dicho viaje e incluso, le solicitaron que desistiera de ir a Venezuela. No obstante, terco el empresario, se empeñó en venir a visitar a nuestro país y al finalizar sus entrevistas de negocios, decidió entrevistarse –personalmente- con el Presidente Maduro, al cual le manifestó que se iba de nuestro país sorprendido por su tranquilidad y amabilidad con la que le trataron durante su permanencia en el país. Esa imagen de país destruido y en guerra, país fallido, forma parte de las operaciones de guerra imperialista y es obra de las organizaciones de inteligencia del gobierno de EEUU y sus franquicias, las llamadas organizaciones no gubernamentales, ong´s. Es así, que en la evaluación que hace dicha ong de la situación del país, presenta una Venezuela muy parecida a la realidad actual colombiana de violación masiva de los derechos humanos de su pueblo. Un país en guerra, tipo Libia, un país requiriendo intervención humanitaria. Su despropósito es más que evidente, y refleja los fines y propósitos del gobierno de los EEUU contra Venezuela. Aquí se hace pertinente acotar, que las organizaciones no gubernamentales (ong´s) mediante las cuales el gobierno imperialista realiza acciones injerencistas en otros países, actúan como corporaciones empresariales dentro de los EEUU, que se nutren de los impuestos de la ciudadanía estadounidense. Ejemplos sobran: Nueva Conciencia Nacional, Fundación Futuro Presente, Humano y Libre, y Súmate nacieron primero como ong´s en Venezuela y años después, fueron registradas en EEUU como corporaciones empresariales. Pero, volvamos al Observatorio Venezolano de Violencia. En 2020, dicha corporación declaró a Venezuela como «el país con más muertes violentas en América Latina», por encima de Colombia, un país en guerra y EEUU, un país también en guerra civil contra sus minorías negras y latinas. Según esa corporación -supuesta venezolana- pero en realidad es una corporación estadounidense, financiada con los impuestos de los ciudadanos y ciudadanas de EEUU, en 2020, murieron 11.891 personas violentamente, lo que se traduce en el informe de la mencionada corporación estadounidense, en una tasa de 45,6 homicidios por cada 100 mil habitantes, resaltando dicho informe que 4.231 de esas muertes ocurrieron bajo el argumento de la «resistencia a la autoridad». Al respecto, su director, Roberto Briceño León, supuesto funcionario CIA, destacó: «la epidemia de la violencia resultó 11 veces más letal que la epidemia de COVID-19" y que desde 2016 han evidenciado un «aumento sostenido de la letalidad policial en relación a las muertes provocadas por delincuentes», según reseña el diario Voz de América, el 09-10-2020. Con dicho informe, esa corporación -financiada por el gobierno de EEUU- intentaba desviar la atención sobre los abusos policiales que ocurren –diariamente- en los EEUU, y que motivaran las más grandes movilizaciones del pueblo estadounidense, en toda su historia, concluyendo en la derrota electoral del entonces presidente, Donald Trump. ¡Criminales! Sin dudas, las intenciones del Observatorio Venezolano de Violencia. «Washington hace todo lo que puede para cambiar los líderes y los gobiernos de los países que considera progresistas en América Latina. Tiene toda una cantidad de mecanismos para alcanzar sus resultados», afirma el periodista e investigador de origen canadiense, Jean-Guy Allard, en un artículo publicado en el periódico Granma de Cuba, en su edición de mayo 2012, concluyendo: «Las ONG seguramente son parte de estos instrumentos, como lo es también la propaganda bajo todas sus formas».

Pero, qué ocurre en los EEUU? ¿Qué causas motivan al imperialismo a desviar la atención de las entrañas del monstruo que encierra la vida interna de ese vasto territorio de nuestro planeta tierra? Antes, les enorgullecía mostrar al mundo lo que fuera el «sueño americano», como se vendían al resto del mundo. ¿Qué ocurrió para que el otrora «sueño americano», ahora deba ocultarse al resto del mundo y pasar inadvertido? Según la organización sin fines de lucro: Violencia de las Armas de Archivo, en 2020, ocurrieron 24.090 muertes violentas producto de las armas de fuego en los Estados Unidos. Los fusilamientos en masa, aumentaron en 2020 a 611, en 2019 registraron 417 fusilamientos. En lo que va de 2021, se han registrado 150 fusilamientos masivos según esa organización sin fines de lucro. Los fusilamientos en masa, son definidos por dicha organización como aquellos hechos violentos en que mueren asesinados cuatro o más personas. En octubre de 2017, el atacante de 64 años, Stephen Paddock, le disparó a una multitud que estaba reunida en el Harvest Music Festival de Las Vegas. 58 personas murieron y más de 500 resultaron heridas. Fue el fusilamiento en masa más mortal en toda la historia moderna de los Estados Unidos. La mayoría de los estadounidenses, propietarios de armas (dos tercios de su población), dicen que una de las principales razones por la que las poseen es para su protección personal, según estudio del Centro de investigaciones Pew. Los suicidios relacionados con armas, son ocho veces más altos en EEUU que en otras naciones de altos ingresos. En los Estados Unidos, cerca de 134.000 personas resultaron heridas por disparos en 2017, según Amnistía Internacional. En 2017, 14.542 personas perdieron la vida por armas de fuego en los Estados Unidos. El 58,5 por ciento de ellas eran afroamericanas, a pesar de que representan sólo el 13 por ciento de la población estadounidense. Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), también proporcionan información estadística sobre esa otra pandemia que arrasa con la vida de las y los estadounidenses, señalan los CDC que –diariamente- en los EEUU: 39 personas son asesinadas con armas de fuego, 64 mueren por suicidio con armas de fuego, 90 se disparan accidentalmente y logran sobrevivir. Cada año, 38.826 personas mueren por causa de la violencia de las armas, 14.062 personas son asesinadas con armas de fuego, 34.566 personas son intencionalmente heridas por tiros de alguien y logran sobrevivir, estadísticas todas que se corresponden a un promedio que incluye los años 2015-2019.

Según la organización sin fines de lucro, Violencia de las Armas de Archivo, 2021, es el segundo año en la historia de EEUU que han padecido más fusilamientos masivos durante un mes: 60 en mayo y el segundo año en toda su historia que han registrado más de 229 tiroteos masivos desde el inicio de 2021. Max Fisher y Josh Keller, en The New York Times de la edición del 9 de noviembre de 2017, buscan respuestas a la pregunta: ¿Por qué son frecuentes los tiroteos masivos en Estados Unidos? Y concluyen, que: «La única variable que puede explicar el alto índice de tiroteos masivos en Estados Unidos es la cantidad estratosférica de armas.» Sustentan su respuesta en una estadística irrefutable: «Los estadounidenses constituyen alrededor del 4,4 por ciento de la población mundial pero tienen en su propiedad el 42 por ciento de las armas del mundo.» Esta situación, ha llevado al Presidente Joseph Biden a reconocer que los crímenes con armas de fuego es «una vergüenza a nivel internacional» (08-04-2021) y luego afirmar: «Esto es una epidemia, por el amor de Dios, y tiene que parar», proponiendo a la sociedad: «Deberíamos prohibir los fusiles de asalto y los cargadores de alta capacidad». Propuesta denegada por un Juez estadounidense, amparándose en la Segunda Enmienda de la Constitución de EEUU. Patrick Crusius, de 21 años condujo nueve horas desde Allen, un suburbio al norte de Dallas, hasta una tienda Walmart ubicada en El Paso, Texas, cerca de la frontera entre México y Estados Unidos. Llegó al lugar poco después de las 10:00 horas. Vestía una camiseta negra, un pantalón marrón y protectores auditivos. En sus manos portaba un rifle de asalto. Decenas de familias, mexicanas y estadounidenses, se encontraban en el lugar y sin dudarlo, el joven abrió fuego contra la multitud. ¿Su objetivo? «Matar tantos mexicanos como fuera posible». Según dijo al ser detenido, momentos después de cometer uno de los mayores crímenes contra la comunidad hispana en la historia de los Estados Unidos. Así transcurre, la vida en el otrora paraíso terrenal vendido como el «sueño americano», una oferta engañosa que cada vez engaña a menos incautos. El FBI, reconoció que este tipo de violencia está en aumento en el país y que la mayor parte está motivada por alguna forma de ideología supremacista blanca. En los EEUU, con una población estimada en 300 millones de personas, circulan un estimado de 270 millones de armas de distinto tipo. El propio Estado, promueve la idea de que las armas y su uso han sido la clave histórica para conseguir la libertad. La Segunda Enmienda de la Constitución, lo justifica todo. Drogadicción, pobreza, recesión económica, desempleo masivo, falta de oportunidades, guerras en el exterior promovidas por el gobierno de los EEUU, ventas de armas para la exportación, racismo, violencia policial, en fin, todo se conjuga y se convierte en un cóctel explosivo, que transforma la vida de la ciudadanía estadounidense en toda una pesadilla.

Postscriptum: Al comparar el promedio de muertes por año producto de las armas de fuego en EEUU, según la organización sin fines de lucro: Everytown, en 2020, se puede constatar que fueron 38.826 muertes/año. Al compararlas con Venezuela, que según el Observatorio Venezolano de Violencia, ong al servicio de EEUU, resultó ser de 11.891 muertes/año, se puede apreciar la falsedad de la versión de esa organización -con fines de lucro o corporación estadounidense- de afirmar que «Venezuela es el país más violento del mundo». Briceño León, intenta lo imposible, lavar el rostro de las matanzas policiales que –cotidianamente- se ejecutan en los EEUU y transferirlas a Venezuela. Intenta crear, el mundo al revés, bueno, para eso le paga la CIA…



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Henry Escalante


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