O hacemos algo o callaremos por siglos

Con indignante desfachatez, los guaidoses y maduristas, que siempre han obedecido al mismo plan (reinstalar al capitalismo), hoy se quitan el disfraz y discuten sin ninguna vergüenza la subasta de la Patria a los intereses imperiales. Se sienten fuertes, tuvieron éxito con su circo donde simulaban ser diferentes, con sus mentiras consiguieron confundir a la base chavista incauta y disciplinada, pudieron anular la voluntad de combate de la masa, el espíritu crítico de los dirigentes medios y la base. Encarcelaron, desprestigiaron a dirigentes que le pudieran decir la verdad al país. En el fondo la angustia por el diálogo señala la profunda crisis, no han podido controlar al país que está inestable desde la frontera hasta la Plaza Bolívar de Caracas, se les va de las manos.

Sin ninguna resistencia (por ahora) y con grosera desfachatez se reúnen amadrinados, alcahueteados por los marionetistas del capitalismo mundial, ¡ya llegaron los noruegos! Gritan gozosos. Es muy probable que construyan acuerdos. Entonces, regresará la cuarta república, la misma con la que Chávez se enfrentó jugándose la vida. Ese pacto, más allá de las promesas de rigor, presagia para la masa desposeída, para los no enchufados, más calamidades de las que ahora sufre. El verdadero pacto detrás de la mesa supone la hipoteca del futuro. El gasto de la recuperación del desastre madurista lo pagarán, con deuda social, todos los sectores de la sociedad. En pocas palabras, se agudizarán las calamidades de hoy.

En el país continuará la tensión entre un puñado de privilegiados y la mayoría miserable que irremediablemente estallará, la ilusión de prosperidad creada por los poderosos medios de comunicación se desvanecerá en un mar de conflictos sociales. No habrá líderes creíbles, rápidamente entraremos en una caoscracia. En la guerra de todos contra todos, lo que hoy asoma de inseguridad, de caos, de gobiernitos en los barrios, todo eso y más se empeorará.

El futuro que propone esa mesa de mercachifles de la Patria es sombrío, se trata del fin de la etapa de entrega y traición del madurismo para dar entrada en una franca y estabilizada etapa de saqueo de las riquezas nacionales que puede durar muchos años.

Lo que hoy vemos de pérdida de Soberanía quedará pequeño frente a lo que viene si estos gaznápiros consiguen concretar los planes de esa mesa, las fronteras se correrán hasta el Guaire, no habrá fuerza para sellarle los huecos. El capitalismo salvaje madurista supone, inevitablemente, la miseria de grandes sectores de la población y el debilitamiento del sistema político, ya lo vivimos con la cuarta que al final estaba agotada y no conseguía gobernar, ahogada por la marginalidad, por los grandes sectores sociales excluidos de la vida social justa.

Son ilusos, cándidos, los que piensan que, con la llegada de unas elecciones burguesas, un carnaval electoral, las crisis serán resueltas, al contrario, de esa ilusión pasajera surgirá un país con más tensión social. Las elecciones, ya lo demostró el agotamiento de la cuarta, no solucionan las crisis. Las crisis la solucionan liderazgos fuertes, creíbles, capaces de superar la mediocridad de los politiquillos oportunistas que hoy padecemos.

Es hora de actuar, o callaremos por siglos. Si el capitalismo salvaje madurista se estabiliza será muchísimo más difícil resolver las dificultades, no habrá Patria, ni dirigentes, ni masa actuante más allá de sus mezquindades.

¡VOLVER A CHÁVEZ Y A SU AUTÉNTICO PARTIDO!



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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