Sucesores y herederos de Aristóbulo

El difunto Chávez tan planificador como pretendió ser, antes de morirse se levantó de la cama a pesar de su gran enfermedad, y viajó de Cuba a Venezuela. Para tratar de convencer a Diosdado de la decisión de nombrar a Nicolás Maduro su sucesor, anunciándolo a la vez públicamente.

Aristóbulo no tuvo tiempo para eso, de repente sería de los que pensaban vivir una eternidad, no lo creemos, la forma como disfrutó sus últimos años en Anzoátegui, fue a manera de por si acaso, como dijera el creador del socialismo del siglo 21, "nadie me quita lo bailao".

En el estado Anzoátegui hablar de sucesores de Aristóbulo es bastante difícil. Su más cercano aliado era un exalcalde de Barcelona de apellido Martínez, no da para más, el impacto de la muerte de Aristóbulo le causó un desmayo.

La partida de su padrino protector lo deja a la intemperie, pues el señor Martínez nunca fue dirigente político, esa misma condición le impidió en buena parte la reelección para la alcaldía, aparte de su carácter autocrático, ofrecer lo que nunca cumplía y distraer el tiempo en otras actividades.

Desafortunadamente para la capacidad y memoria de Aristóbulo, este señor Martínez no tiene nivel político así haga todos los pos grados del mundo y conduzca más de un programa radial, nunca pero nunca será el sucesor de Aristóbulo.

En ese sentido el profe, tuvo muy mala vista, ayudó y promocionó a un exalcalde de Puerto La Cruz, que no pensó dos veces para traicionarlo, exclusivamente por apetencias personales, dirigente por lo demás traidor profesional. El sector político de la región recuerda el día de la renuncia de Chávez, como rogó a David De Lima gobernador de Anzoátegui en aquel momento, le diera refugio.

El instinto del profesor para ayudar a las nuevas generaciones fue poco efectivo. El caso de Cariaco, expresidente del parlamento regional fue fatal. Salió de esa posición y nadie se acuerda de él, solo quedaron las humillaciones e insultos que les daba a los jubilados y empleados, complementando su desastre con la eliminación de varios beneficios económicos.

Olvidó sus propias adversidades, pocos saben que el día de su juramentación como viceministro, tuvieron que prestarle unos zapatos, ya que los que cargaba eran unos deportivos sucios, viejos y rotos.

Otro es el diputado regional Francisco Ortiz, este joven se creyó el último refresco del desierto, excesivamente mediático. Conseguía 10 lámparas para postes de alumbrado eléctrico y armaba un alboroto. Últimamente competía con la alcaldesa, hoy no hace ni ruido, en esa precampaña por la candidatura a la alcaldía de Barcelona. Bueno, si escucha el sonar de la camioneta importada cuando manda al chofer a visitar el barrio en donde vivía anteriormente. Pero entiende que sin Aristóbulo se devaluó completamente. Hecho que de por sí, con anterioridad venía adelantando el protector del estado Luis José Marcano, en el entendido de ir aislando a los seguidores del profe. Lo primero que hizo fue nombrar presidente del cuerpo legislativo a una dama olvidada que nunca había presidido ninguna comisión, por el hecho de no entrar dentro del perfil de las dirigentes cercanas al profesor.

En el escenario nacional en relación a los sucesores tampoco tuvo suerte, ya que él brillaba con luz propia, y estar a la altura de su liderazgo era así como una misión imposible. La promoción y confianza dada a dos ex ministras, una del trabajo y otra de las comunas fue un fracaso desde todo punto de vista, ni siquiera como candidatas a diputadas hicieron algo. De tal manera que el profesor en el mundo político no dejó sucesores.

Sobre su pensamiento o una forma de hacer política digna de ser guía de algún dirigente, es discutible. Eso de haber pertenecido a tantos partidos antes de llegar al Psuv, no sabemos si será ejemplo de astucia, o quizás desarrolló un sexto sentido que a lo mejor ya lo estaba haciendo ver lo que podría suceder con el madurismo.

 



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Claudio Schiveci

Exdirigente juvenil en el Liceo Cajigal de Barcelona, Cofundador de la revista Horizonte, redactor de la revista cultural Candilejas. Columnista en los diarios El Metropolitano, La Nueva Prensa de Oriente y Diario Impacto en Anzoátegui.

 claudioschiveci@gmail.com

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