Trasnochados, divisionistas y anhelantes de justicia que no se aplicará


Quedémonos tranquilos, no perdamos más energías en exigir justicia empeñados en pedir que se aplique todo el peso de la ley al sujeto y su banda, no va a ir presos. Bastaría que se intentaran penalizar sus actos con las sanciones más benignas para calmar la sed de justicia, pero seamos francos, “las condiciones no están dadas” y ahora que la negociación y la paz están por encima de todo, sus actos quedarán impunes. Bien lo ha expresado en un escrito sin desperdicios el compa Clodosvaldo Hernández, donde sentencia cuan infalible tribuno “cuando entra en juego la política el tiempo de la justicia es nunca (al menos hasta ahora)”.

Haber convertido el Parlamento de un país en una especie de oficina para derrocar a un gobierno y en ese interludio de cinco años, rematar los bienes de dicha República para financiar las arcas de los agentes negociadores debería suponer, en cualquier país del mundo moderno de hoy, que a quienes así actuaron se les acuse de los peores delitos que el ordenamiento jurídico contemple. Pero en Venezuela ocurrió eso y nada pasa ni pasará con quienes así han actuado.

No voy a repetir lo que ya Clodosvaldo bien ha dicho en el texto citado. Pero es inevitable sentir cierta “arrechera” ante tanta impunidad con los políticos de derecha que, después de la desaparición de Chávez, han pisoteado hasta más no poder a la Patria.

Me atrevería sugerírsele al SENIAT que les revise las cuentas para ver si, como a Alcapone, por razones de evasión de impuestos puede acusárseles de algo y ser llevados ante la justicia.

Pero volviendo al asunto las condiciones para que se les aplique justicia a estos sujetos, sugiero que también se indague acerca de qué trato le vienen dando a sus mascotas, porque en nuestro país cada día son numerosos noticias los casos que por maltrato animal procesa el Ministerio Público.

Pero que va, mientras la nueva Asamblea invierte tiempo valioso en discutir acerca de “técnica legislativa”; mientras lo preponderante sea sentarse con Fedecamaras, porque la negociación y la paz es el fin último del gobierno, no solo imperará la injusticia en el país, sino que los trabajadores seguirán siendo los únicos acusados, en este caso de divisionistas, de trasnochados, de fraccionalistas, de saboteadores y de cuanta cosa mala surja para endilgarles los males que aquejan a la República.

Dejémonos de trasnochos y de divisionismos, después que seamos señalados nadie vendrá a librarnos de la condena moral que caerá sobre quienes, a pesar de que las razones políticas no lo permiten, seguimos en ese empeño de pedir cárcel para Guaidó y sus compinches. Después no digan que nadie se los advirtió.


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Juan González


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