¿Si todos los gobiernos yanquis, desde 1945 han asesinado a pueblos, que puede esperarse de Biden?

1. Pienso que el presidente Biden no posee la lengua larga y suelta de Trump, pero su historia política al lado de Obama (ocho años) y como senador desde 1972 (36 años) –apoyando las terribles amenazas, bombardeos e invasiones de los Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton y Obama- no puede pensarse nada bueno de él. Si el presidente López Obrador está feliz aprobando los primeros planteamientos de Biden –que no le mentó la madre a los mexicanos- esperemos que AMLO le exija respeto a los gobiernos de Venezuela, Irán, Norcorea, Rusia, China y demás países. Todos los gobiernos de México, por lo menos desde Salinas -como el caso de Vietnam, de Irak, de Yugoslavia, de los países africanos, bombardeados y asesinados por los EEUU- se han arrodillado apoyando el criminal bombardeo de los mandatarios yanquis.

2. Si EEUU tiene una historia de criminales de guerra en el mundo que arranca con Truman, México posee una historia de presidentes que sólo les han lamido las botas. López Obrador sólo tuvo que guardar silencio ante las agresiones de Trump contra los trabajadores mexicanos, además de algunas amenazas de imponer impuestos a mercancías; pero nada dijo de las amenazas internacionales de Trump contra Venezuela y la imposición del arrastrado Guaidó. ¿Se hubiera arrodillando rezando para que Trump no se confrontara a fondo contra Norcorea? Los llamados principios juaristas de respeto a la autonomía y “no intervención” serían una vacilada si Biden decide atacar a otros países. ¿O estaría preparado México para amenazar con una ruptura de relaciones diplomáticas “si EEUU no respeta el derecho ajeno”?

3. El problema esencial no es si los yanquis “respetan a los mexicanos” porque seriamos unos irremediables individualista si no nos preocupa que los yanquis bombardeen a Venezuela, Irán, Corea del Norte, China . No se olviden de las frases atribuidas al poeta Brecht en este sentido: “cuando los nazis vinieron por los comunistas no me preocupé; cuando vinieron por los luchadores sindicalistas, sólo me escondí; cuando vinieron por mis vecinos, me porté como un pinche egoísta; ahora que vinieron por mí –después de portarme como un canalla- nadie me defendió”. Por ello no hay que apostar ni un centavo por Biden. No es que personalmente sea bueno o malo, lo importante es a quien sirve: a los grandes banqueros, a los fabricantes de armas, a los dueños de petróleos, a la Reserva Federal. Estemos preparados para protestar y luchar. (21/I/21)



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Pedro Echeverría


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