El principio del fin

Todos anhelamos cambios pero no todos tenemos claro que los cambios
comienzan desde nuestro interior con una autocrítica de lo que somos
como ser humano, hijos, padres, esposos, vecinos y en nuestro espacio
natural, si queremos un cambio profundo no basta con el deseo porque
esto requiere dedicación.

Todos, en algún momento de nuestra vida perdimos la conexión y no me
refiero al wifi sino a la expresión espiritual de toda la magia de
nuestros afectos, desde finales del siglo XX pasado se incrementó el
canibalismo y esto nos llevó por el camino del egoísmo, el
egocentrismo, mientras los centros de poder con toda su artillería
propagandística nos formaron una serie de antivalores que nos
desconectó del disfrute de la felicidad plena para terminar reducidos
a la categoría de un neobarbaro que esta vez no pelea con flechas,
espadas ni objetos militares primitivos sino con el pensamiento toxico
que difundimos por vía oral, escrita, gestual y corporal a través de
los medios convencionales y las redes sociales.

Vivimos en un mundo que se alegraba de las tragedias humanas ocurridas
en otros países sin pensar que nuestro medio ambiente: el agua, el
aire, la tierra y el fuego tienen una sola conexión en todo el
planeta.

¿En qué fallamos? En creernos dueños de la verdad sumergidos en un mar
de mentiras impuestas por el establishment. Vivimos en un planeta que
es gobernado por la locura y el afán de los dueños del poder económico
por imponer un solo gobierno.

El gran manicomio en el que esta convertido nuestro planeta nos afecta
a todos pero el cambio viene desde adentro de cada uno de nosotros en
pensamiento, palabra y obra.

En nuestro país hemos sido testigos presenciales y referenciales de
cómo se vulneran los derechos humanos y todos los tratados
internacionales pero más abajo, en el barrio, hemos visto como el
desarrollo de una lucha sin cuartel para escamotear el bienestar a
nuestra gente, desde el pequeño comerciante hasta el gran comerciante
aplicando la lógica del moribundo sistema capitalista donde una
minoría se dedica a la acumulación de capital económico sobre el
infortunio de las mayorías.

La experiencia de la escasez y el alto costo de la vida provocado por
sicarios económicos que motivo a muchos de nuestros hermanos a emigrar
al exterior fue un primer boomerang que se les está devolviendo, la
siguiente fue la campaña de xenofobia contra nuestros hermanos
venezolanos en el exterior.

Los gobiernos de la ultraderecha, jefeados por el imperialismo
norteamericano y el sionismo no tomaron en consideración varios
factores: uno de ellos lo constituye el experimento de un arma de
destrucción masiva que hoy conocemos como covid-19 que no solo desnudo
a los reyes de la tierra sino que hizo visible la debilidad de los
poderosos, la incapacidad y la negligencia de proteger a los pueblos
que dependen de sus ámbitos porque se trataba de una pandemia mundial
que ameritaba el liderazgo y cooperación mutua más allá de la diatriba
ideológica.

Por el contrario, es público y notorio el comportamiento de los
pueblos y gobiernos para enfrentar esta pandemia que puso en duda
hasta el valor real de todas las monedas del planeta, porque tampoco
de nada les ha servido tener el arsenal nuclear y militar más grande
del planeta, igual se están contagiando y muriendo.

Por esta razón tenemos que recuperar la conexión y corregir todos los
errores cometidos, tenemos que aportar nuestro grano de arena para que
ocurran los cambios urgentes y necesarios.

Llegamos al 2021, muchos venezolanos tenemos familiares en el exterior
que huyeron de las consecuencias de la guerra económica, el bloqueo y
las sanciones del gobierno norteamericano contra el pueblo de
Venezuela, otros están en tratamiento luchando por la salud y la vida
y otros se nos fueron con DIOS, nuestra conexión con la gente que esta
fuera del país es más amplia, profunda y afectiva que cuando estábamos
sentados en la mesa y cada quien tenía su celular.

Las situaciones que ocurren en cualquier latitud del planeta nos
afecta a todas y todos sin distinción, de eso tenemos que crear
conciencia colectiva y abrazar más a quienes tenemos a nuestro
alrededor.

En Estados Unidos, cuna de la democracia idolatrada por los gobiernos
de derecha del mundo se cayó el antifaz con unas elecciones
cuestionadas por un presidente, el peor presidente del planeta en toda
la historia del pensamiento de la raza humana, con un saldo de
inestabilidad y subversión contra las propias instituciones del Estado
Norteamericano que lo colocan a la altura de lo que califican sus
diplomáticos de carrera como una república bananera.

Si analizamos con otros métodos, fuentes y referencias encontraremos
que la raíz de todos nuestros males es el poderío de un gobierno cuya
estructura es opuesta a los valores de los fundadores de este país y
que sus instituciones dependen de un sistema electoral excluyente de
las mayorías representadas en la acumulación de las minorías étnicas.

Toda la tragedia humana vivida por el pueblo de Venezuela los últimos
20 años por la conspiración, el golpismo, el terrorismo, el bloqueo,
las sanciones y la guerra económica solo se les está devolviendo como
si fuera la IRA DE DIOS.

El nuevo presidente Joe Biden no tiene más alternativa que trabajar
para reconciliar al pueblo norteamericano y "marcar la diferencia" con
su antecesor en materia de relaciones internacionales, no tiene más
alternativa que incorporarse a la lucha contra la pandemia y todos los
males que pongan en riesgo la continuidad de la especie humana y esto
para nosotros es un respiro que se traduce en la recuperación de
nuestro estado de bienestar durante el primer trimestre de 2021.

Hasta la victoria siempre.



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Edwin Martinez Espinoza

Miembro de Secretariado Regional PPT Zulia.

 edwinmartinezespinoza@gmail.com      @juanparao

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