Sorpresas de 2020

Finalizando el 2019 vimos a mucha gente publicar sus memes con expresiones sobre sus deseos para este 2020 que ya estamos por concluir.

¡Sorpréndeme 2020! Decían sin darse cuenta que muchas veces no es como nosotros pensamos.

En mi caso particular me ocurrio algo contradictorio tomando en cuenta la refrán popular que dice: "si me cierran la puerta, me meto por la ventana", a mí me ocurrio al revés: me cerraron la puerta para que no saliera y salí por la ventana rumbo a lo desconocido que muy bien conozco de un nuevo comienzo en un momento que ya visualizaba desde el último trimestre de 2019, venían tiempos críticos y difíciles de manejar como diría el apóstol.

Claro que a todos nos sorprendió el 2020 hasta el extremo de que murieron y nacieron nuevos afectos.

Llego la pandemia del covid 19 para desnudar ante los ojos del mundo las debilidades de las grandes potencias económicas y militares del planeta, para visibilizar la realidad de una lucha de clases que nos supera en tiempo y espacio.

¿Es la pandemia una herramienta de control social de las potencias económicas del planeta? Dicen que en la medida que nos acercamos al gobierno de la tecnología robótica y cibernética, la gran mayoría de la raza humana pierde importancia para los dueños del poder.

En países como Estados Unidos y lo tomo como ejemplo porque son los primeros en atribuirse la moral y ética que no tienen para cuestionar, sancionar y bloquear a cualquier país por el simple hecho de no estar subordinados a sus intereses pero muy en el fondo son el peor ejemplo y una amenaza para la preservación de la raza humana, basta con observar sin prejuicios las protestas de negros y latinos, el tratamiento que los cuerpos de seguridad le dan a manifestantes indefensos que son criminalizados, perseguidos y asesinados.

Pero más allá de la histórica lucha por la tierra y libertad en la tierra del sueño americano que se convirtió en pesadilla para sus habitantes y más allá para el resto de los países del hemisferio, no fueron capaces de participar con otros países en la conformación de una vanguardia como frente unitario contra la pandemia del coronavirus para garantizar la salud y la vida de millones de personas que actualmente reposan en los cementerios.

Si nos vamos a otros escenarios como el poder judicial, en ese país que finge muy bien con apoyo de las corporaciones mediáticas que, el presidente de Estados Unidos es quien designa a los magistrados de la Corte Suprema y que todos los jueces y Fiscales son nombrados de acuerdo a la tendencia política que gobierna y que desde que se fundó este país está vigente una Constitución que fue muy moderna y avanzada para el momento de su promulgación pero actualmente es un jeroglífico, un documento extemporáneo, excluyente y clasista que solo permite el goce de los derechos políticos a la oligarquía representada por demócratas y republicanos que representan los intereses de los dueños del capital económico, financiero y del complejo militar industrial que sostiene la hegemonía mundial del moribundo imperio norteamericano, mientras los pobres no tienen opción.

Pero saliendo de lo político y volviendo al tema que nos ocupa, todos fuimos y estamos siendo sorprendidos de alguna manera u otra.

Hay matrimonios que se separaron, gente de nuestro entorno familiar y social que se fueron del país, otros fallecieron y fuimos reducidos a las cuatro paredes de nuestras casa y el transito necesario para buscar provisiones.

La comunicación fue ampliada a través de las redes sociales, bueno, en las ciudades, regiones y países que cuentan con buenos servicios de energía eléctrica e internet.

Volvimos a rescatar viejas tradiciones como cocinar en leña porque no hay GAS, bueno si hay pero lo controla una mafia gatopardiana que lo expende en Dólares, igual ocurre con la Gasolina pero muchos sustituyeron el carro por la caminata o bicicleta, tuvimos que aprender nuevos hábitos, hacernos una nueva rutina, compramos lo estrictamente necesario y nos arropamos hasta donde nos da la cobija.

Los venezolanos somos del tamaño del reto que nos pongan, al mal tiempo le ponemos buena cara y de la peor tragedia hacemos una comedia.

Estoy seguro que muy pronto saldremos de esta pesadilla del coronavirus para volver a la normalidad de luchar contra los molinos de viento.

Ojala que la gente que tiene la costumbre de fin de año de desear sorpresas en las redes sociales, recuerden que la petición no debe ser egoísta y que debe ser desde nuestro corazón porque ya los analistas económicos anuncian una gran depresión.

Ojala la próxima sorpresa no sea que llegaron los extraterrestres para hacer experimentos con nosotros.

Ojala que no…



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Edwin Martinez Espinoza

Miembro de Secretariado Regional PPT Zulia.

 edwinmartinezespinoza@gmail.com      @juanparao

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