¡Increíble! ¡Renunció la OEA, el Grupo de Lima y compañía!

"Lo contrario de la vida no es la muerte,

sino la indiferencia entre la vida y la muerte.

La indiferencia, para mí, es la personificación del mal"

Elie Wiesel

Premio Nobel de la Paz en 1986

Los refranes, proverbios y dichos muchas veces se convierten en sentencias muy difícil de rebatir; el mejor ejemplo: ¡Lo que es bueno para el pavo, es bueno para la pava! Sin embargo, la OEA y el "fantasma" (GRUPO DE LIMA) parece no conocerlo, o se hacen los desentendidos, porque hasta los momentos no he visto ni siquiera un pronunciamiento disimulado ante la grave crisis del Perú; país donde últimamente los presidentes duran el tiempo utilizado para ponerse el tapaboca, y no precisamente para protegerse de la pandemia.

Apenas fue electo Nicolás Maduro, se activaron algunos grupos, y organismos con sus respectivos timoneles destacando entre ellos Luis Almagro en la OEA, quien parecía dispuesto a declarar, hasta en el momento de hacer sus necesidades fisiológicas. Una verdadera jauría muy bien amaestrados para tal fin por el imperialismo, al cual se sumó el Whitedog con su falso nombramiento en la mano de presidente interino, valido solamente para atacar a Maduro, y robarse lo que conseguía a su paso con la protección de Trump.

En menos de 15 días se le presentó la brillante oportunidad a esta perrada, para que enseñaran toda la dentadura en defensa de lo que ellos consideran justo; por una parte el cabecilla de la jauría: Trump, buscó la reelección, y antes de sufragar ya estaba cantando fraude, pero sus compinches empezaron a mirar para otro lado, como quien –dice– no te conozco, y si te he visto no me acuerdo, porque las encuestas lo anunciaba como el perdedor. Pero lo cumbre en todo lo disparatado de estas votaciones, es, que ya han pasado más de dos semanas en medio de una incertidumbre, el cual por momentos ha opacado la peligrosa pandemia, y nada de algún alzamiento de estos seguidores; y ahora, para terminar de someterlos a prueba se les presenta el desfile de nombramiento en el congreso del Perú, tratando de estabilizar un Presidente, pero casi todos llegan con el cartoncito de la renuncia guardado por un "por si acaso" y en las primeras escaramuzas lo sacan y dejan el pelero.

En el Perú, ha pasado de todo en cuanto a los presidentes que han llegado en los últimos veinte años; la mayoría han sido tocados por la corrupción, pero todos se han destacado más por los ataques contra el proceso venezolano y últimamente contra el Presidente Nicolás Maduro, por medio de la OEA y el Grupo de Lima, que parecen uno de esos grupos musicales sin ninguna calidad artística, que aparecían –menudo– de la noche a la mañana con un objetivo político muy definido: embelesar a la juventud, al cual la mediática se encargaba de proyectar y al momento la euforia era colectiva.

Lo único seguro de este silencio sepulcral de la OEA y el GRUPO DE LIMA, es la ridícula indiferencia, acompañada de una renuncia solapada por motivos que los colocan contra la pared; no se han cansado de arremeter contra Nicolás Maduro, por una supuesta usurpación de poder, cuando fue electo legítimamente por un pueblo y defendido por multitudinarias mareas rojas, solamente sofocadas por la pandemia; pero ahora, cuando es necesaria la intervención de estos farsantes, renuncian de hacer cualquier cuestionamiento porque el amo les puede mostrar los dientes. Algo parecido a lo plasmado por Andrés Eloy Blanco en su poema (La RENUNCIA) para aplicárselo a estos facinerosos: ¡como el perro que apaga sus amorosos bríos /cuando hay un perro grande que le enseña los dientes! Haciendo la salvedad, que Andrés Eloy se inspiró en el amor, el sentimiento que eleva al ser humano. Mientras estos han renunciado a la dignidad y la moral la mayor riqueza del hombre.



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Narciso Torrealba


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