María Alejandra Díaz ya no será invitada en La Hojilla

Sinceramente es lo que pienso, después de leer su artículo sobre la Ley Antibloqueo, entregada por el presidente Nicolás Maduro a la ANC, donde ella es partícipe.

Sin alguna intención de entrar en los complejos intríngulis de la Ley antibloqueo, como sí lo hace María Alejandra, y ya lo hizo, con lujo de detalles, Luis Britto García, sólo quiero compartir con ustedes mi asombro.

¿Por qué me asombro? Inmediatamente me vinieron a la memoria nuestros compañeros Jorge Giordani y Héctor Navarro, al discrepar de algún esquema político del gobierno de Maduro. Y quedaron, como acostumbran a decir ellos, como polvo cósmico, al menos para los que dirigen la revolución.

Y también me vienen a la mente las arengas de Mario Silva, donde pide, con razón, que las discrepancias se manejen internamente, pide suma prudencia en estos tiempos de guerra, donde la revolución está siendo asediada sin misericordia. Y, además, a las puertas de unas elecciones trascendentales.

Pues pienso que ha debido ser así, a pesar de la ética, la moral, los principios y la conciencia que esgrime nuestra admirada María Alejandra Díaz y todo su amplio y profundo conocimiento de la Constitución de 1999.

¿Será acaso, que la doctora Díaz no encontró algún espacio adecuado para transmitir sus angustias? Porque apreciados lectores, no me cabe la menor duda que ese artículo está escrito bajo la angustia de que se apruebe esa ley sin tomar en cuenta los exabruptos, así lo entiendo yo, que ella plantea en su razonamiento legal.

¿Será que, en calidad de constituyente, no ha encontrado un resquicio para hacerle llegar sus observaciones, que parecen serias, contundentes, presurosas? Porque seguramente alguien como yo, como usted que me está leyendo, no tenemos más remedio que escribir en estas páginas si deseamos que, a lo mejor, tal vez si llegamos en los primeros lugares, podamos hablarle al objetivo. Pero ¿una constituyente de la altura de María Alejandra Díaz?

Debe en verdad ser muy grave el asunto pues siente que debe empezar escribiendo que lo hace "con absoluta lealtad y claridad meridiana", lo cual me recordó la alocución del comandante Chávez "tan claro como la luna llena".

Me preocupa en lo particular pues María Alejandra Díaz es uno de los referentes a los que me acojo, para orientarme en los pasos que da la revolución. Y si a mí, leal admiradora de Nicolás Maduro, me llaman la atención, no sólo sus palabras, sino el hecho de dejar PÚBLICA su posición, ¿cómo no lo tomarán otros? Ya creo deben estar diciendo, como mínimo, que las ratas están abandonando el barco, conociendo sus intenciones malversas contra la revolución y los que la apoyamos.

Entonces uno se pregunta: será que ¿estamos de nuevo frente a una ferviente chavista sin Maduro? Sinceramente no lo creo, espero que no. A pesar de las evidencias muy explícitas en ese escrito, que estoy segura hizo por bien, por ética, aun esperando no ser entendida. Pero, por Dios, María Alejandra, ¿no había otro camino?

Y si conozco bien a Mario Silva, y entiendo su fervor revolucionario, lo pensará sabiamente, con mucha prudencia, antes de invitar a María Alejandra, usualmente una invitada de lujo en su programa, por su competencia, su claridad, su expresividad y amor a la revolución.

Estimados lectores, leo y medito todo esto, hasta lo escribo, pero no veo la revolución chavista sin Nicolás Maduro, por ahora, al frente. Para mí, inocente y cándida como muchos me llaman, sigo viéndolo tan claro como la luna llena.

Por cierto, este mes de octubre tendremos dos lunas llenas. ¿Significará algo?



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Flavia Riggione

Profesora e investigadora (J) Titular de la UCV.

 flaviariggione@hotmail.com

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