Construyendo Mayorías

A los críticos sin sustancia

Esos que la derecha aplaude

Y la contra revolución

Acaricia con afán

Estamos en medio de una guerra multifactorial que trasversaliza todos los órdenes del hacer político social; NO entenderlo y reducir la praxis revolucionaria, a una candidatura, es simplemente desconocer el objetivo histórico por la construcción del Socialismo, Revolucionario, Bolivariano y Chavista legado en el Plan de la Patria, y retrotraernos a etapas superadas, donde los egos exacerbados, se imponían en representación de la diversidad.

En ese sentido, aunque no es extraña la divergencia entre políticos; resulta muy sospechoso que los con la nominación candidatural, no habían pronunciado críticas a la Revolución, hasta que se vieron fuera de la lista de nominados o sin ningún cargo en la estructura jerárquica del Estado.

Pareciera que estos "dirigentes", cuando no son satisfechas sus aspiraciones particulares, el impulso revolucionario les dura lo que una flatulencia en un chinchorro y rápidamente levantan tienda aparte y desde allí descargan, cuál amante abandonado, una retahíla de desconsideraciones cargadas media verdades y muchas mentiras.

Menos mal, que los bolivarianos estamos vacunados contra estas manifestaciones propias de los prejuiciosos y atrasados que no aportan nada a la lucha que libramos frente al imperio y sus secuaces.

Para la Revolución Bolivariana cada proceso electoral es una evaluación certera y exacta del nivel de arraigo y madurez política alcanzado por todas las organizaciones partidistas, sociales y del poder popular organizado, que participan en favor de la construcción del socialismo que queremos.

Como cualquier proceso de escogencia de candidatos, las inconformidades afloran en la medida que las nominaciones favorecen a uno u otro individuo. Sabemos que no hay una fórmula mágica para escoger quien o quienes serán los favorecidos, pero lo cierto es que contrario a lo que algunos imaginan, en revolución se construye en colectivo y desde la unidad.

Estas elecciones parlamentarias en particular, requieren de un alto nivel de cohesión y disciplina. Pues, independientemente de quiénes sean los candidatos, nuevamente estamos poniendo a prueba nuestra capacidad orgánica para avanzar en la reconstrucción del poder legislativo a pesar de las dificultades y el asedio imperial.

Ahora bien, tan importante como ser candidato a diputado y ganar la mayoría parlamentaria, es proponer al ejecutivo desde las organizaciones revolucionarias, cuadros político formados, de alto nivel profesional y de compromiso ético y moral con los objetivos revolucionarios.

De nada vale ganar elecciones, si no se cuenta con una estructura gubernamental dentro y fuera del país que avance sin prisa pero sin pausa en pro del objetivo central de lograr la mayor suma de felicidad posible. Aquí nadie sobra, todos somos importantes y todos tenemos la responsabilidad de seguir la marcha, con nuestras particularidades, pero empeñados en triunfar. Si nos sacan por la puerta, nos metemos por la ventana, en todo caso, llamarse revolucionario es vivir una contradicción eterna, al arbitrio de la dialéctica de lo concreto y signado por un accionar colectivo y difuso que no admite ser traicionado.

Como dice la canción, el que se va no hace falta, y como reafirma el refrán, él se cansa pierde. Nadie dijo que era fácil. Es tiempo de unidad; unidad de los patriotas. Solo así construiremos mayorías.

 



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Ángel Rafael Tortolero Leal

Profesor Investigador Titular en la UNERG, Diplomatico Ex Embajador, Analista Internacional, Miembro del Centro de Estudios Socialistas Jorge Rodríguez. Internacional Bolivariana y Miembro de la Línea de Investigación: Políticas Publicas y Pensamiento Contra Hegemónico. Militante del PSUV

 angeltortolero@gmail.com      @ANGELTORTOLERO1

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