Ya me morí

Tomé todas las medidas de precaución que recomendaron, los que desde el comienzo asumieron el control de la pandemia; por encima del ente de salud que le corresponde.

Por mi condición de asmático y otras enfermedades que padezco, seguí al pie de la letra las recomendaciones que hacían; ya que por mi edad estaba entre los vulnerable al contagió y más propenso que las personas que tienen sus defensas en normalidad.

Para evitar cualquier imprevisto hice un gasto exagerado entre limón, bicarbonato de sodio, gengibre, mal ojillo y cuanta recomendaciones de yerbas naturista que me venían a la mente; ya que creo más en la medicina alternativa que la que practican los matasano con sus fármaco comerciales.

Por el terror que se ocasionó en mi cabeza con la forma de enfrentar el ataque terrorista, impuesta por la gran prensa mundial, incitados por intereses del imperio ( este es otro tema) opté por seguir las instrucciones que día a día impartían como un parte de guerra; lo único que faltaba era la fanfarria musical que ponían los golpistas en tiempos del paro de 2002.

Una de las cosas que afectó y transformó mi vida, fue atender al llamado; creyendo que sería menos tiempo y me encerré en casa; a pesar que soy una persona, con trabajo independiente y para mantener mi hogar de cinco miembros, tenía que salir a la calle; lo que llamamos a rebuscarse y que los ahorros con que contaba para cuando declararon la emergencia, duraron solo los primeros 20 días.

Desde entonces para acá estoy en una crisis de angustia mirando por la ventana a parte del miedo al virus; el temor a contagió me tiene los nervios destrozados ya que conseguir la alimentación desde este encierro no se ha hecho posible.

Quiero dejar asentado en este relato: que me tuve que arriesgar al contagió, porque preferí correrlo solo. y si no lo hubiese hecho, hoy estaría cargando con la culpa de ver morir de hambre a toda mi familia y preferí como dice la canción de Pablo Milanés sobre un poema de Mario Benedetti: que una cosa es morirse de dolor y otra de vergüenza y estaba en la disyuntiva de no saber cuál muerte es peor.

Me lance a la calle y no se dónde ni porque, me contagié.

Para el momento que salga esta nota, debo estar en la estadística de los fallecidos.

Este relato se lo hice a un amigo, que por saber su vocación política y lo comprometido que es, me dijo lo publicaría, para generar un poco de conciencia en las autoridades y hacer notar la desatención que hubo para con los más humildes.

Para el momento de escribir está documento; aún tenía fuerzas para seguir intentando salvar mi vida; en este momento no se si ya estaré muerto, o me salvó la opción de haberme quedado en casa con las medicinas naturista, o que al encontrar la vacuna nos salvemos todos y continuar, buscando un camino distinto al que evidentemente está defendiendo y proponiendo el sistema económico mundial; porque a pesar de la pandemia con el virus controlando las conductas; aún con el último suspiro podamos reafirmar que... PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.

SIN PATRIA NO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA.



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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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