¿Cómo fue que el gobierno luminoso de Chávez parió este monstruo?

Todos sabemos, y principalmente la gente de Miraflores que, presurosas, arreglan sus maletas y su exilio, que maduro es un hombre caído, y todos sabemos que en su caída va transformándose en un fascista de la peor especie. Lo que vamos a escribir parecerá extraño a muchos, pero maduro no termina de caer porque nos ha fallado la teoría. Veamos.

Mucho costó, primero entender que el madurismo no es chavismo, que esto ni se le asemeja a Chávez, así se consumieron algunos años intentando que el gobierno rectificase. Luego se pasó otro tiempo divagando antes de calificar al gobierno como una dictadura fascista, peor que la dictadura disfrazada de la cuarta república. Y aquí cabe una explicación. Todas las dictaduras aparentan, se disfrazan, ninguna declara "soy una dictadura fascista, feroz", todas tienen su tsj que les barniza sus tropelías, todas tienen sus parlamentos sumisos, sus leyes absurdas, todas tienen su oposición conveniente, cómoda. Por lo tanto, develarlas como dictadura no es directo, es una lucha de develamiento.

Aquí hay que aplicar la comparación del cochino que aprendimos allá en el pueblo natal de Pan Pan: "si tiene orejas de cochino, cuerpo de cochino, ronca como un cochino, trompa de cochino, es cochino y con él se puede hacer chicharrón". Podemos, entonces, decir: si anuló al parlamento con ese bodrio que es la constituyente, árbol que sólo da represión pero no termina de parir la constitución, es como el pariente que llegó por dos días y se quedó para siempre; si secuestró a la justicia, a la fiscalía, al tsj; si asesina a la disidencia; si pone presos sin derecho a la defensa, sin derechos humanos, como a Vivas Santana, a Rodríguez Torres, Baduel, Alfredo Chirinos, Aryenis Torrealba y mil víctimas más; si sus elecciones huelen a guiso; si la censura es evidente; si tiene una policía especial para la persecución política que no respeta ley, que mata en los barrios a mansalva: no hay dudas de que es una dictadura.

Haber errado en el diagnóstico temprano del madurismo, sin duda ninguna, y lamentablemente, le costó carísimo al Chavismo auténtico. Le costó la pérdida de la organización y de las banderas ideológicas que fueron capturadas por el falso chavismo. De aquí se desprenden una serie de consecuencias: la principal de ellas, la dificultad para recuperar su posición en el debate por el poder. La dictadura madurista no sólo estableció una censura feroz, una persecución de los líderes chavistas, sino que valiéndose de la candidez de la masa que la cree heredero del Comandante, desprestigió de manera brutal a los líderes capaces de hacer frente a la traición. Se puede decir que el madurismo nació y creció en los territorios de la lealtad boba.

La lealtad boba será motivo de estudio, ya en este momento, estamos seguros hay historiadores escribiendo libros desde sus pocitos de refugio contándole a las generaciones futuras algunas de las razones que hicieron posible la transición del Chavismo a la dictadura madurista. La lealtad boba debe incluirse en la explicación de la caída del Socialismo de la Unión Soviética y en otros socialismos donde ocurre el fenómeno de una transición absurda de gobiernos luminosos a monstruos inexplicables…



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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