Mi palabra

Mi amiga, la vecina, Guaidó y el Padre Numa

"La mente es lo absoluto del mal.

Mentir poco no es posible;

el que miente, miente en toda la extensión de la mentira;

la mentira es precisamente la forma del demonio.

Satanás tiene dos nombres:

se llama Satanás y se llama Mentira"

Víctor Hugo

En el preciso momento, cuando el padre Numa, estaba despidiendo la misa dominical a través de venezolana de televisión, se le apareció la vecina a una amiga, entorpeciendo la orientación del sacerdote, al señalar hacia la pantalla con un gesto de provocación acusadora ¡Ese, es, comunista! La creyente católica, chavista y de paso deseosa por incorporarse a la milicia; solamente los años se lo impide –casi no puede caminar–la vio de arriba abajo con una sonrisa propia del que está seguro de acertar al hablar ¡Menos mal, porque tú eres el diablo y muy mentirosa! Lo únicos testigos: unos pájaros con el canto armonioso de la mañana, y un nieto con sus carcajadas; estaba muy cerca recogiendo unos mangos, faltó poco para aplaudir, pero dejó oír la aprobación ¡Eso le pasa por metida!

El padre Numa Molina, terminó su homilía, donde había recordado al gran Aquiles Nazoa, el poeta del pueblo en el centenario de su nacimiento, para después dar su opinión sobre la pandemia, y la acelerada obsesión de un sector de la oposición de utilizar la violencia con fines criminales, para luego pasar a las mentiras cada vez que fallan en sus desesperados intentos. La vecina, que había callado, como si, habían pasado un interruptor se marchó muy desconcertada, no esperaba semejante latigazo, mientras repetía los mismos gestos al caminar del mitómano autoproclamado, a quien se le hace muy difícil dejar de mentir porque es parte de su personalidad.

Si, usted se detiene por un instante a ver la entrevista que le hizo la cínica y enfermiza Carla Angola, se puede dar cuenta, que los dos terminaron, dando pena ajena al no poder esconder las falsedades, parecían dos niños, cuando son descubiertos cometiendo una travesura; a medida que se desarrollaba la conversación sufrian al no poder convencer por las falsedades inventadas, porque a la vez se iban convenciendo que no eran creíbles, ni siquiera contadas por er conde del Guácharo.

El Guaidó, terminó convertido en un autómata; la única palabra que se atrevió a pronunciar repetidamente ¡No!¡No! ¡No! y ¡No! con el rostro más serio de la habitual, y totalmente firme sin moverlo para ningún lado, tratando en lo posible de no perder la compostura, pero la expresión del semblante y el reflejo de los ojos lo delataban, como si estaba frente a un tribunal de guerra; es tan así, que la misma entrevistadora, quien normalmente goza con una risa sarcástica al ver a cualquier opositor desparramando sus descargas contra el Presidente Maduro y su gobierno, no le quedó otra, sino enseriarse con los ojos explayados, que por momentos parecían hablar ¡presidente, usted está mintiendo!.

Este domingo 17 de mayo, queda como un recuerdo imborrable: cien años de haber nacido un ilustre caraqueño identificado plenamente con los pobres de la tierra, Aquiles Nazoa, quien no dejó espacio de las letras por escudriñar. Por la otra parte, en la televisión venezolana se presentaron las dos caras de la política venezolana, vista desde el pensamiento universal de Jesús de Nazaret: Baltazar Porras, representante de la CEV, como siempre ocultando la criminal acción de Guaidó y su banda; por el otro lado el padre Numa Molina, de manera valiente desenmascarando a los traidores, renegados y vende patria. Además, mi amiga, poniendo en su sitio con la verdad en la cara a una mujer humilde, pobre, pero lamentablemente comulga con sus enemigos de clase.

 



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Narciso Torrealba


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