¿Hasta cuándo fracasarán los intentos de Trump y su gobierno en Venezuela?

A medida que transcurren los días y de que aparecen más detalles de los hechos ocurridos en la costa venezolana de La Guaira, en Macuto, y un poco después en Chuao, Aragua, se comienza a esclarecer esta nueva fase de la trama de conspiración e intento de derrocamiento contra el gobierno de Venezuela teledirigido por Trump y su gobierno, utilizando a la DEA, “contratistas militares”, exmilitares venezolanos y por supuesto al inefable Juan Guaidó.

El fracaso de la “Operación Gedeón”, que podemos concluir murió antes de nacer, ocurrió con la develación del plan. Cuando Cliver Alcalá, apareció develando ante el mundo el plan que se tenía de la incursión de paramilitares a Venezuela, en marzo, ya estaba condenando la operación a un estruendoso fracaso. La pregunta que cabría es ¿por qué se mantuvo esta operación a pesar de haber sido debelada, con un poco más de un mes de anticipación, antes de su ejecución?.

Es clarísimo que Trump y su gente tiene las manos metidas en su campaña permanente por derrocar a Maduro. Nadie puede olvidar que el 26 de marzo, el Fiscal General de Estados Unidos William Barr anunció la presentación de cargos en tribunales de su país contra el Presidente venezolano, así como otros altos dirigentes del gobierno de Maduro. Acusando a Nicolás Maduro de narcotráfico y ofreciendo 15 millones de dólares de recompensa por el Presidente.

Ha quedado develado que el autoproclamado “presidente interino”, Juan Guaidó contrató los servicios de seguridad de la empresa estadounidense Sirvercorp, para llevar a cabo el entrenamiento de “paramilitares” que tendrían como objetivo final derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

Trump, inicialmente negó la participación de su gobierno en la llamada Operación Gedeón, pero en declaraciones más recientes ha confirmado, con su típica arrogancia, que si deciden intervenir en Venezuela, lo harían a través de una “invasión militar”.

Las confesiones de los exmilitares estadounidenses, capturados en las costas venezolanas, que le han dado la vuelta al mundo, evidencian que el país se está llegando a una fase superior de la “guerra de cuarta generación” que ha impuesto el imperio al país.

Mientras tanto la dirigencia revolucionaria, además de ensalzar la gesta épica de los pescadores de Chuao, debe empeñarse en preparar de veras al país para la nueva escalada del conflicto que parece que se aceleró con pandemia de coronavirus incluida.

No subestimemos las capacidades que tiene el imperio para seguir llevando a nuestro pueblo a peores condiciones de carencia y escasez de alimentos y de servicios.

No olvide Maduro, y quienes le acompañan en la tarea de gobernar, que como dijo Fidel Castro, internamente puede lograrse lo que no pueden hacer desde afuera, dar al traste con la revolución.

Lo que no ha podido lograr Trump, el Departamento de Estado, los contratistas militares gringos, la DEA, los mercenarios militares descontentos, Guaidó y su gobierno paralelo y los reaccionarios, lo puede lograr un pueblo si llega a perder la esperanza y la fe en sus dirigentes.

Así como el gobierno ha sido serio contra la pandemia del COVID19, que el gobierno diseñe y ejecute un plan para avanzar en la derrota de la economía inflacionaria que tiene contra la pared al pueblo que sigue soñando y manteniendo vivos los ideales de Chávez.


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Carlos Luna Arvelo


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